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Liberar la libertad, un desafío para el buen humor

Se avecina una etapa en la que importantes cambios podrían tener lugar. Estamos inmersos en un proceso concebido para mantener la estabilidad del sistema, protegiendo los privilegios de clase de todos los miembros de la estructura del capitalismo: desde el sucesor de Franco, hasta el más precario de los seguratas. Nos llevan cierta ventaja, saben de esto... por eso se defienden atacando.

Artículos de Opinión | Jaume d’Urgell | 30-07-2007 | facebook yahoo twitter Versión para imprimir de este documento

Nos encontramos en un momento muy especial de la Historia de este país de países. Un momento especial, porque el efecto de los errores que cometamos en los próximos cinco años se extenderá por lo menos durante veinticinco o treinta años más.

Si permitimos que la actitud antidemocrática del fiscal y el juez de la Audiencia Nacional se conviertan en una suerte de costumbre aceptada; si nos dejamos atemorizar sin oponer atrevida resistencia, entonces, habremos dejado pasar una oportunidad irrepetible.

Alguien está reconstruyendo viejos muros contra la razón y el pensamiento libre: el muro de la intolerancia, el de la censura, el de la "opinión" a sueldo, el del panem et circenses, el de la instrumentalización política de la Justicia... Ante eso, si nos amedrentamos y regresamos dócilmente a la misma clandestinidad de la que salieron nuestros padres, entonces, será mucho más difícil que alguien vuelva a tomar un cuaderno de dibujo, una cámara de fotos, o un procesador de textos, y se atreva a cuestionar públicamente el carácter injusto de una monarquía impuesta por las armas.

Nada es gratis. Nunca un derecho se obtuvo a cambio de nada. Es necesario arriesgar y comprometernos para avanzar en la defensa del bien común. Con inteligencia, en paz , asumiendo los errores como parte del precio de la victoria, con valentía y alguna baja. Por eso, os invito a la duda, al ejercicio de la reflexión compartida, a través de cualquier forma de expresión pacífica. Neguémonos a aceptar lo injusto, aprendamos a desobedecer con naturalidad, porque de lo contrario seguiríamos quemando vivas a las sospechosas de brujería, a los científicos, los visionarios, los malditos, los erejes y endemoniados...

Estamos en 2007, esperar es ceder, y ceder, retroceder. Setenta años sin democracia deberían ser suficientes. ¿Permitiremos que además nos hagan callar? En Francia decían que crear es resistir, y resistir, crear. Si renunciamos a seguir creando, renunciaremos también a resistir, y entonces todo habrá sido en balde: los muertos de las cunetas, los años de cárcel, las mentiras en las aulas, el caudillo bajo palio, los osos del Cáucaso, recordar nuestra propia lengua, mantener la identidad, saber siquiera de la existencia de ciertos valores... todo estará perdido.

Soy Jaume d’Urgell, y estoy desobedeciendo. ¡Movámonos! ¡Hagamos que otros desobedezcan también!

¡Salud y República!

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El estigma del revolucionario

Porque yo lo valgo. Menuda empanada.

El estigma del revolucionario

● ¡Joder; para ser recién despierta (ignoro si también joven), qué bien escribes! ¡Envidiable!

● Entre otras declaraciones subjetivamente "extremistas", has realizado todo un compendio -asimismo subjetivo- de males: del que, por supuesto, caben deducir las enmiendas. (Sin duda que eres una pedagoga excelente, tú.) Y aunque dudo mucho que quienes obran intencionadamente deseen cambiar sus formas de proceder en base a tus exhortos, mejor es oír estos predicados que los impartidos por los gestores del consorcio de los cielos en la tierra (que ya desde niño, con su vigilancia divina y mi ignorancia sobre qué es pecado, me tienen en la incertidumbre y aterrorizado con la posibilidad de que se me pueda llegar a condenar al fuego eterno). Pero quizá nosotros, que tenemos buena voluntad, podamos llegar a arreglar desde lejanías ultramundanas toda problemática, cuando a esos cielos arribemos, si conseguimos hacerlo como dioses, en base a la ambrosía ingerida (así nunca podrán llamarnos come-mierdas, a menos que sean sapos ignorantes, que de todo hay en la viña del señor).

● Personalmente siento contradecirte en la conclusión y, en vez de vestirme (o de sacudirme rabiosamente como un perro mojado: a veces me da por ahí), me quitaré la ropa para tomar una ducha.

● Jarto estoy de revolver en el basurero en busca de verdades de perogrullo -dado que no estoy preparado para tan elevadas cuestiones como las que habitualmente se tratan- (¡joder; tanta intelectualidad me da fastidio!). Cansado, pues, y sin entidad para afrontar cuestiones tan elevadas como esta que aquí me encuentro, entiendo que procede una ducha e irse a descansar.

● Pero no sin antes alabar a 3ª información la ambrosía espiritual por la que sus seguidores acabarán convertidos en dioses. De ahí que os imagine lanzando -al igual que Júpiter o Zeus, pero desde vuestro particular Olimpo-, aquellos rayos y centellas que estiméis oportunos. Pero como buenos cristianos, ¡eh!; sobremanera a la hora de obrar, si "allá" estuvieseis en capacidad de hacerlo. No os vayáis a exceder en vuestras atribuciones divinas, cual los inmorales dioses antiguos y esta gentuza que tanto te ha hecho indignar: ¡Jodidos!

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