La Tienda Republicana

sociedad

Debemos concentrarnos en lo que sí depende de todos nosotros: la inteligencia, la creatividad y el esfuerzo

(Versiones Taquigráficas–Consejo de Estado)

Queridos economistas, contadores y auditores:

Hoy podemos afirmar que el formidable aporte de este Congreso es el mejor homenaje a Maceo y al Che, en la fecha de sus natalicios.

Todos los temas abordados en la Relatoría son hoy objeto de discusión y valoración en el Gobierno. Esta Relatoría se constituye hoy en hoja de ruta para nuestro trabajo.

El bandolerismo como fenómeno histórico y social

El bandolerismo es un fenómeno referido a la existencia de un grupo de hombres armados enfrentados a la legalidad establecida y que se rige por un código propio. El bandolerismo se encuentra en la frontera entre la delincuencia y la rebelión social y política. Hobsbawm consideraba que el bandolerismo era una forma primitiva de protesta social organizada, y que en muchas sociedades así lo contemplaban los pobres, que los protegían y los idealizaban, convirtiéndoles en mitos: Robin de los Bosques, Janosik o Diego Corrientes.

Los cambios sociales en la España de los años sesenta

El crecimiento económico español de los años sesenta modificó la estructura social española de forma significativa, adquiriendo las características propias de un país desarrollado. El despegue de la industria y de los servicios en las ciudades atrajo a la mano de obra sobrante del campo. Por vez primera en la historia la población activa española de los sectores secundario y terciario superaba a la dedicada al sector primario. España dejó de ser un país agrario para ser industrial y terciario.

Contra el pesimismo generalizado de una sociedad desmovilizada

Mié, 02/02/2011 - 12:49 -- Anónimo (no verificado)

Vivimos en un país donde la monarquía, el clericalismo, el neoliberalismo y la corrupción generalizada imperan, con la complicidad más o menos abierta de los dos partidos mayoritarios PP y PSOE. Pero ¿por qué ganan las elecciones estos partidos? Ganan solo porque SE LO PERMITIMOS, porque lo toleramos de alguna u otra forma. Y con esto me dirijo a todas las personas que no están organizadas, pero también a las que sí lo están. La claudicación vergonzosa de las cúpulas sindicales de CCOO y UGT es un ejemplo claro de cómo arrodillarse.

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