Ejército de Israel y colonos extremistas asesinan a 16 palestinos en 25 días
Tras el reciente asesinato de un joven palestino en Belén, las fuerzas de ocupación calificaron el crimen como un «enfrentamiento entre civiles», pese a admitir que un colono armado abrió fuego contra una familia palestina que defendía su territorio en un puesto de avanzada ilegal.

La escalada de violencia de las fuerzas de ocupación israelíes y de las milicias de colonos armados no da tregua en los territorios palestinos ocupados. En los últimos 25 días, al menos 16 ciudadanos han sido asesinados en Cisjordania, de los cuales siete perdieron la vida en ataques perpetrados directamente por colonos, una cifra que organizaciones de derechos humanos califican como un récord sin precedentes.
La víctima más reciente es Muhamad Ahmed Faraj, un joven residente de Jerusalén, quien falleció este jueves tras recibir un disparo en la cabeza por parte de un colono armado cerca de Belén.
Según denunció la Media Luna Roja Palestina y la Oficina de Prensa de la Gobernación de Jerusalén Este, el ataque ocurrió cuando un grupo de colonos intentaba apropiarse ilegalmente de tierras pertenecientes a la familia Faraj. Durante la agresión, el padre y el hermano de la víctima también resultaron heridos.
Impunidad y «pogromos» organizados
El Ejército israelí calificó el hecho como un «enfrentamiento entre civiles», admitió que el colono disparó contra la familia palestina en un puesto de avanzada ilegal. La organización legal Yesh Din denunció que, desde el inicio del conflicto regional provocado a raíz de la agresión israelí-estadounidense contra Irán, se registran más de diez incidentes diarios de violencia colona contra palestinos.
«La semana pasada presenciamos pogromos en decenas de lugares. Muchos de estos ataques son realizados por colonos que visten uniformes militares israelíes, contando con la inacción o complicidad de las autoridades», alertó el grupo de derechos humanos.
Entre las víctimas de estas tres semanas se cuentan cuatro miembros de una misma familia tiroteados en el norte de Cisjordania ocupada incluyendo a dos niños y un hombre asfixiado por gas lacrimógeno en Kirbet Abu Falah.
El genocidio continúa en la Franja de Gaza
Mientras la violencia se acentúa en Cisjordania, la Franja de Gaza sigue siendo escenario de bombardeos sistemáticos. Este miércoles, un ataque aéreo israelí impactó junto a un campamento de desplazados en el centro del enclave, dejando un cráter de 20 metros, una persona asesinada y siete heridos graves.
Este repunte de agresiones se produce en un contexto de constantes violaciones al alto el fuego que entró en vigor en octubre pasado. Se estima que Israel ha vulnerado dicha tregua en más de 2.070 ocasiones, asesinando a 689 personas desde entonces, entre ellas 305 niños y mujeres.
Los ataques más recientes han ensañado su violencia contra civiles que intentaban celebrar el Eid al-Fitr en la ciudad de Gaza, truncando los breves momentos de alivio tras años de asedio y hambruna provocada.
Desde el inicio de la campaña genocida iniciada el 7 de octubre de 2023, la cifra total de palestinos asesinados por la agresión israelí asciende a más de 72.000, consolidando una crisis humanitaria marcada por el desplazamiento forzado y la hambruna en los territorios ocupados.
La continua agresión de las fuerzas de ocupación israelíes se produce tras el asesinato de nueve policías palestinos en acto de servicio y una atroz masacre en el centro de Gaza, donde el terrorismo de Estado aniquiló a una familia entera incluida una madre embarazada, reafirmando la política de exterminio contra la población.
La actual escalada de asesinatos en Cisjordania ocupada y los bombardeos criminales contra desplazados en Gaza no son hechos aislados, sino la ejecución de una política de exterminio que ahora busca legalizarse mediante la aprobación de un proyecto de pena de muerte en la Knesset, el parlamento israelí.
El régimen israelí continúa consolidando un sistema de apartheid donde las milicias de colonos y el ejército operan en conjunto para profundizar la Nakba del siglo XXI. Esta ofensiva, que combina el terror paramilitar con leyes de excepción racial, busca quebrar la resistencia de un pueblo que, tras décadas de ocupación colonial, sigue defendiendo su derecho a la existencia y la soberanía sobre su tierra.
