Venezuela llama al desarme nuclear y denuncia secuestro del presidente Maduro
Venezuela, como Estado firmante del Tratado de Prohibición Completa de Armas Nucleares, reafirmó que la seguridad colectiva debe basarse en la cooperación y no en mecanismos de coacción que perpetúan la hegemonía de las potencias occidentales.

El canciller de Venezuela, Yván Gil, exigió este martes la erradicación total de las armas nucleares a nivel global durante su intervención en la Conferencia de Desarme de las Naciones Unidas en Ginebra. En el marco del 61 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, el diplomático venezolano afirmó que la existencia de estos arsenales representa la negación de la vida y resulta incompatible con los principios de la humanidad.
Gil instó a las naciones a trascender la actual parálisis institucional y avanzar hacia la creación de instrumentos jurídicos vinculantes que aseguren la destrucción de material fisible, recordando que el país caribeño mantiene un compromiso histórico como Estado parte del Tratado de Prohibición Completa de Armas Nucleares.
Durante su alocución, el representante de la diplomacia bolivariana denunció que las formas sofisticadas del colonialismo contemporáneo aceleraron una carrera armamentista que coloca al mundo ante un escenario probable de catástrofe nuclear donde no existirían vencedores. Venezuela enfatizó la urgencia de sustituir las amenazas por un sistema de seguridad colectiva basado en la cooperación y el respeto estricto al derecho internacional.
El canciller subrayó que la paz duradera solo es posible si se detiene el incremento sostenido del gasto militar global, el cual desvía recursos críticos que deberían destinarse al desarrollo sostenible y al bienestar de los pueblos. El Gobierno venezolano reafirmó la importancia de la Conferencia de Desarme como el único foro multilateral legítimo para negociar el control de armamentos y garantizar la preservación de la vida en el planeta.
En ese sentido, Gil realizó un llamado categórico a los Estados miembros para que demuestren una renovada voluntad política que permita cumplir con los tratados de no proliferación existentes. Esta postura soberana posiciona a la nación como un referente en la lucha por un mundo multicéntrico y pluripolar, libre de la coacción que representan las armas de destrucción masiva utilizadas por las potencias hegemónicas para tutelar la política internacional.
Paralelamente, la delegación bolivariana denunció ante el foro multilateral la agresión multidimensional de máxima presión perpetrada por Estados Unidos, que escaló el pasado 3 de enero de 2026 con bombardeos contra territorio venezolano. Este ataque militar, que dejó un saldo de más de 100 víctimas mortales y afectó infraestructuras civiles como el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), culminó con el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y la diputada, primera combatiente Cilia Flores.
Venezuela calificó estos hechos como violaciones de extrema gravedad al derecho internacional y exigió el retorno inmediato y seguro de sus líderes, denunciando que estas acciones forman parte de una estrategia sistemática para imponer un cambio de régimen por intereses geopolíticos.
La Conferencia de Desarme de la ONU, fue establecida en 1979 como el único foro multilateral de negociación de la comunidad internacional en esta materia, realiza sus sesiones en Ginebra bajo la dirección de Tatiana Valovaya para abordar desafíos críticos que amenazan la paz mundial está Integrada por 65 Estados miembros, esta instancia centra sus esfuerzos en el cese de la carrera armamentista y el desarme nuclear, la prevención de conflictos atómicos y el blindaje del espacio ultraterrestre frente a la militarización.
Asimismo, el organismo trabaja en la consolidación de acuerdos que garanticen la seguridad de los Estados no poseedores de armas nucleares contra el uso de estas, mientras desarrolla programas integrales para la transparencia en el control de armamentos y la neutralización de nuevos sistemas de destrucción masiva y armas radiológicas. Desde el lunes 23 de febrero de 2026, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas puso en marcha su 61º período ordinario de sesiones en la ciudad de Ginebra, Suiza, bajo un clima de alerta por el deterioro de la seguridad internacional.
El eje central de las deliberaciones se enfoca en las graves consecuencias que las confrontaciones bélicas generan sobre los sectores más vulnerables de la sociedad, así como en la urgencia de salvaguardar los derechos económicos y sociales frente a las brechas de desigualdad que se profundizan globalmente. En este foro, los representantes de las naciones examinarán estudios detallados sobre zonas en conflicto para establecer protocolos de responsabilidad institucional y programas de cooperación técnica destinados a los países que atraviesan emergencias humanitarias de gran magnitud.
