Asociación de Madres y Padres del Alumnado: «¿Cómo es posible que el instituto Ana Frank de Aravaca siga cerrado a pesar de estar completamente terminado?»
- La asociación de familias, harta de un retraso en la apertura de sus instalaciones que dura ya seis años, organiza una concentración de protesta este viernes 23 de enero a las 16:30 en la puerta del centro educativo, que se encuentra en la calle Arroyo de Pozuelo, 1.
- Desde 2019, año en el que se constituyó jurídicamente el IES Ana Frank, su alumnado ha transitado por tres centros educativos, cursando los últimos cuatro cursos en la Escuela Oficial de Idiomas de Valdezarza, a 12 kilómetros de Aravaca.
- «La parálisis administrativa, la incapacidad manifiesta tanto de la empresa constructora como de la maquinaria burocrática que acompaña a la obra ha ralentizado lo que debería ser ágil, fácil y sencillo, convirtiéndolo en una pesadilla para nuestros hijos», sostiene la AMPA, que cuenta con el apoyo de ACROLA y la Asociación Vecinal Osa Mayor.

«No son días, ni semanas, ni meses. Son años lo que llevamos esperando nuestro instituto, el IES Ana Frank«, se lamenta la Asociación de Madres y Padres del Alumnado (AMPA) del famoso «instituto fantasma» de Aravaca. En concreto, seis años desde que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid aprobó la construcción del equipamiento educativo, pero más de veinte si atendemos a la demanda vecinal del barrio. Mucho tiempo, demasiado. Y las familias ya no pueden más. Por eso, con el lema «¡Queremos el instituto ya!» su asociación ha convocado una concentración para el próximo viernes 23 de enero a las puertas del nuevo centro educativo, que desde hace semanas se encuentra terminado pero sigue con las puertas cerradas. La protesta, que comenzará a las 16:30 y cuenta con el apoyo de la Asociación Cultural y Deportiva Rosa Luxemburgo de Aravaca (ACROLA) y la Asociación Vecinal Osa Mayor, se realizará ante el número 1 de la calle Arroyo de Pozuelo.
«No vamos a aburrir a nadie relatando otra vez todo por lo que hemos tenido que pasar hasta ver erigido el edificio, que después de seis años debía haber estado terminado en junio del año pasado y no lo estuvo, que iba a estar para el comienzo del curso en septiembre y tampoco lo estuvo, que de navidades no pasaba y estamos a mediados de enero y nuestros hijos siguen soportando los inconvenientes de la ruta cada día», relata la AMPA en un comunicado.
«La parálisis administrativa -continúa la entidad-, la incapacidad manifiesta tanto de la empresa constructora como de la maquinaria burocrática que acompaña a la obra ha ralentizado lo que debería ser ágil, fácil y sencillo convirtiéndolo en una pesadilla para nuestros hijos. El edificio está acabado (SEIS meses fuera de plazo, pero acabado) y son incapaces de gestionar los permisos para poder utilizarlo», se queja la asociación de familias.
Recordemos que después de años de reivindicación ciudadana, la Comunidad de Madrid aprobó la construcción de un instituto público para Aravaca en 2018, y un año después lo constituyó jurídicamente. Desde entonces, su alumnado, mientras el equipamiento se licitaba y edificaba, ha transitado por tres centros distintos. Los dos primeros años estuvo alojado en el Colegio Público Rosa Luxemburgo de Aravaca, pero los daños provocados por el temporal de nieve Filomena obligaron al Gobierno regional a cerrarlo y a mover a su alumnado. El del instituto Ana Frank recaló en el IES Ortega y Gasset para pasar después a la Escuela Oficial de Idiomas de Valdezarza, donde ha seguido los últimos cuatro cursos. Cuatro rutas de autobús llevan a diario a los chicos y chicas del Ana Frank hasta este centro, que se encuentra a 12 kilómetros de Aravaca, en la calle Fermín Caballero, 92. Esto supone un transtorno cotidiano para las familias, que no entienden cómo el nuevo instituto continúa cerrado a cal y canto a pesar de que sus instalaciones ya están listas para la docencia.
Ya es hora de que el nuevo equipamiento acoja al alumnado de Aravaca, de que este barrio de Madrid tenga por fin su instituto público. ACROLA, la Asociación Vecinal Osa Mayor y otros colectivos de Aravaca llevan más de dos décadas reclamándolo.
