Redacción •  Actualidad •  14/04/2026

Los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano llegan al Defensor del Pueblo

  • La Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas ha pedido amparo al Defensor del Pueblo ante el aumento exponencial de las molestias provocadas por los grandes eventos en el estadio Riyadh Air Metropolitano, que han aumentado a raíz de la cancelación de conciertos en el Santiago Bernabéu.
  • El pasado 19 de marzo Ángel Gabilondo informó a la entidad que había admitido a trámite su solicitud de intervención y solicitado documentación al Ayuntamiento de Madrid.
  • La asociación alerta del enorme impacto que tendrán en el vecindario los 10 conciertos que el cantante Bad Bunny ofrecerá entre el 30 de mayo y el 15 de junio próximos, algunos en días laborables.
  • El colectivo vecinal denuncia problemas de exceso de ruido, inseguridad, suciedad y movilidad en la zona residencial próxima al estadio los días de grandes eventos. Problemas que se verán ESTA TARDE debido al partido de la Champions entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona.
Los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano llegan al Defensor del Pueblo

No todo el mundo espera con alegría la llegada a Madrid de la gira de Bad Bunny. Los vecinos y vecinas que residen en el entorno del Riyadh Air Metropolitano están horrorizados ante los 10 conciertos que el artista tiene previsto celebrar en el estadio entre el 30 de mayo y el 15 de junio. Serán diez nuevas jornadas de cortes de calles, atascos, problemas de aparcamiento, exceso de ruido, suciedad en las calles y quizás algún altercado. Un panorama que se repite cada vez que el estadio acoge grandes partidos del Atlético de Madrid y conciertos multitudinarios, eventos musicales que no han dejado de aumentar en los últimos meses, especialmente tras la cancelación temporal de este tipo de fastos en el estadio Santiago Bernabéu.

Ante esta situación, recogiendo el malestar de las centenares de personas que residen en las proximidades del Metropolitano, la Asociación Vecinal Las Musas-Las Rosas registró a finales de octubre un escrito ante el Defensor del Pueblo en el que, además de solicitar una reunión para exponer el problema, demanda su intervención para que las administraciones activen soluciones reales. El pasado 19 de marzo Ángel Gabilondo comunicó a la entidad que había admitido a trámite su solicitud y requerido documentación al Ayuntamiento de Madrid sobre la cuestión.

En su escrito al Defensor, el colectivo barrial recuerda que la vecindad afectada ha presentado numerosas quejas y denuncias y solicitado muchas veces la intervención de la Policía Municipal por el exceso de ruido del estadio, pero que hasta el momento la Administración ha hecho caso omiso. Ante esta inacción, la asociación encargó un estudio técnico a una empresa y esta «ha elaborado un informe contundente que evidencia la superación de los niveles autorizados de ruido«.

Se da la circunstancia de que el Atlético de Madrid levantó su estadio sobre la antigua estructura de La Peineta, manteniendo sus grandes aberturas laterales, «que son fuente inagotable de ruido para los vecinos los días de partido, conciertos y actividades», señala en su texto la entidad vecinal. Y también que el Metropolitano carece de una licencia específica para eventos no deportivos, de tal forma que el club debe solicitar una licencia especial para eventos extraordinarios cada vez que quiere organizar uno, licencia que siempre es concedida en base al «interés general y cultural» y que posibilita que se superen los límites ordinarios de ruido. Ante preguntas y quejas vecinales, el Ayuntamiento ha justificado este interés general, y por tanto que se puedan superar los decibelios máximos establecidos en la legislación, por el «impacto significativo en la ciudad, especialmente en sectores como el turismo, el alojamiento, la gastronomía, el transporte y otros servicios asociados». Es evidente que «los ciudadanos no forman parte del interés general de esa Administración«, se queja la asociación vecinal.

Más allá del ruido que impide descansar a la vecindad, la llegada de los 67.000 espectadores que llenan el Metropolitano en los días de grandes eventos alteran por completo la vida en Las Rosas, con «cortes de acceso de los vecinos a sus propias viviendas», atascos, dificultad para aparcar (el barrio carece de SER o zona de aparcamiento prioritario para residentes), inseguridad y suciedad. A esto hay que añadir «la invasión de las aceras por terrazas de establecimientos de restauración». «Los vecinos nos han trasladado que se encuentran absolutamente desamparados por las administraciones públicas, donde claramente priman los intereses deportivos y financieros, de grandes corporaciones y multinacionales y en este caso absolutamente privados, pero sin un intento real de dar alguna prioridad al bienestar de todos los que vivimos en la zona. Nuestras vidas han quedado condicionadas totalmente a las actividades del propio club en connivencia con el Ayuntamiento de Madrid», denuncia la asociación en su escrito al Defensor del Pueblo.

Por ello, y en virtud de los artículos 43 y 45 de la Constitución Española, la asociación ha solicitado el amparo e intervención de Ángel Gabilondo, «exigiendo a las administraciones competentes que cumplan con las normas y preceptos que ellas mismas han elaborado y velen por dar soluciones reales a todos los problemas expuestos, que pueden pasar por el cierre cautelar del estadio o la reducción del aforo hasta que hayan subsanado los problemas de acústica, de movilidad, de seguridad, de contaminación, etc.,».

En su afán constructivo, la entidad vecinal concluye su escrito con una serie de propuestas concretas para mejorar la situación, como la activación de una suerte de Madrid Central los días de evento «donde sólo se pueda aparcar si eres residente/trabajador en el distrito», la ejecución de «las prometidas mejoras que faltan en los accesos del barrio a la M40» y «la apertura del tramo de la R3 como se encontraba en su origen en el acceso de la Carretera a Vicálvaro». También suguere «que se dé prioridad a la ampliación del transporte público, a mayores frecuencias de paso y la conexión de la línea 2 de Metro en la parada Metropolitano», «que haya estaciones de medición fijas de ruidos y contaminación que den medidas reales los días de espectáculo» y, finalmente «que se sancione llegando incluso hasta el cierre, a los diferentes bares y restaurantes que han crecido al calor del estadio y que usurpan con sus terrazas la vía pública mucho más allá de lo permitido».


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