Agencia Telesur •  Internacional •  12/02/2026

Trump le dice a Israel que prefiere una negociación pacífica con Irán

El mandatario estadounidense reafirmó ante Netanyahu su preferencia por un acuerdo nuclear con Irán, mientras Tel Aviv exige mayores restricciones y Teherán rechaza condiciones que considera injerencistas.

Trump le dice a Israel que prefiere una negociación pacífica con Irán

La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebrada en la Casa Blanca, volvió a colocar a Irán en el centro de la agenda internacional. 

Durante el encuentro, que se extendió por más de dos horas, Trump reiteró que su prioridad sigue siendo alcanzar una solución negociada para limitar el programa nuclear iraní, pese a las presiones de Israel para endurecer las condiciones.

El inquilino de la Casa Blanca calificó la cita como “muy positiva” y destacó la “excelente relación” entre Washington Tel Aviv. Sin embargo, reconoció que no se alcanzaron acuerdos definitivos, salvo su insistencia en que las negociaciones con Irán continúen. 

“Mi preferencia es lograr un acuerdo, y si no es posible, simplemente tendremos que ver cuál es el resultado”, expresó Trump en su plataforma Truth Social.

Netanyahu llegó a Washington en su séptima visita oficial desde el inicio del segundo mandato de Trump, con la intención de reforzar la postura israelí frente a Teherán

En ese sentido, Israel exige que Irán no solo limite el enriquecimiento de uranio, sino que también reduzca su programa de misiles balísticos y cese cualquier apoyo a milicias en la región, como Hizbulá. Para Tel Aviv, la amenaza iraní no se limita al ámbito nuclear, sino que se extiende a su influencia política y militar en Medio Oriente.

Irán, por su parte, rechaza estas exigencias y sostiene que solo aceptará restricciones parciales a su programa nuclear si se levantan las sanciones internacionales que han golpeado su economía. Teherán denuncia que las demandas israelíes y estadounidenses buscan debilitar su capacidad de defensa y limitar su soberanía.

El contexto de estas negociaciones es complejo. Apenas el año pasado, Washington participó en la llamada “Operación Martillo de Medianoche”, bombardeando tres instalaciones nucleares iraníes tras el fracaso de las conversaciones. Ese episodio, sumado a la guerra de doce días entre Irán Israel, marcó un punto de tensión que aún condiciona el diálogo actual.

Trump, en paralelo, aseguró que se está logrando “enorme progreso” en Gaza gracias al plan de paz impulsado por su administración. Sin embargo, la realidad sobre el terreno sigue siendo incierta, con denuncias de violaciones a los derechos humanos y una población palestina que continúa bajo asedio.

La reanudación de las negociaciones con Irán la semana pasada abre una nueva etapa, aunque bajo la sombra de amenazas militares. El despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y su flota en aguas cercanas a Irán es una señal de presión que acompaña el discurso de Trump: negociar, pero con la fuerza como respaldo.

El pulso entre las tres partes (Estados Unidos, Israel e Irán) se desarrolla en un tablero regional marcado por la inestabilidad. Mientras Tel Aviv se justifica con estar en la búsqueda de  su seguridad a través de la limitación del poder iraníTeherán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y que su política exterior responde a la defensa de sus aliados en la región.

En este escenario, la reunión en la Casa Blanca no resolvió las diferencias, pero sí reafirmó que el futuro del acuerdo nuclear dependerá de la capacidad de las partes para superar la desconfianza acumulada. 

Trump apuesta por mantener abiertas las negociaciones, aunque con la amenaza latente de la fuerza militar. Netanyahu, en cambio, presiona para que Washington adopte una línea más dura contra la nación iraní. Irán, finalmente, se mantiene firme en su rechazo a condiciones que considera injerencistas por parte de Israel y Estados Unidos.


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