La carta enviada por Donald Trump a Epstein: «Tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey […] Feliz cumpleaños, y que cada día sea un secreto maravilloso»
- La difusión de una carta de cumpleaños enviada por Donald Trump a Jeffrey Epstein entre los documentos recientemente revelados reaviva el debate sobre el alcance real de su relación con el financiero y sobre el tratamiento desigual que ha recibido en buena parte de la prensa internacional, en contraste con otros nombres vinculados al escándalo.
- Fuentes judiciales y periodísticas coinciden en que parte de la información no publicada responde a presiones legales y acuerdos previos, incluidos pactos de confidencialidad alcanzados durante investigaciones anteriores, como el controvertido acuerdo judicial que permitió a Epstein evitar una condena federal en 2008.
![La carta enviada por Donald Trump a Epstein: «Tenemos ciertas cosas en común, Jeffrey […] Feliz cumpleaños, y que cada día sea un secreto maravilloso»](https://www.tercerainformacion.es/wp-content/uploads/2026/02/HAMd-FQWcAI_J3x-950x0-c-default.jpg)
La nota, revelada por The Wall Street Journal, forma parte de un libro de felicitaciones preparado en 2003 por Ghislaine Maxwell para conmemorar el 50 cumpleaños de Epstein. El texto comienza con la frase “Debe haber algo más en la vida que tenerlo todo” y adopta la forma de un breve intercambio ficticio entre ambos, acompañado por un dibujo de una mujer desnuda y una firma atribuida a Donald J. Trump.
El presidente -siguiendo su modus operandi habitual- ha negado de forma rotunda la autoría del documento y ha anunciado acciones legales contra el diario, asegurando que ni el texto ni el dibujo corresponden a su estilo o escritura. La autenticidad de la carta aún es objeto de disputa en el ámbito de la legalidad. Su existencia física, sin embargo, ha sido confirmada por periodistas que tuvieron acceso directo al material.


Una relación muy íntima
Más allá de la controversia sobre la carta, la relación social entre Trump y Epstein está respaldada por abundante documentación pública. Fotografías y vídeos los muestran juntos en eventos sociales durante la década de 1990, incluidos encuentros en Mar-a-Lago, la residencia privada de Trump en Florida.
El propio Trump reconoció públicamente haber conocido a Epstein, a quien describió en 2002 como “un tipo estupendo” al que “le gustan las mujeres jóvenes”, una declaración que ha sido citada de forma recurrente desde que el caso salió a la luz. Trump ha sostenido posteriormente que rompió toda relación con Epstein antes de que se hicieran públicas las acusaciones penales en su contra.
Hasta la fecha, no existe ninguna imputación judicial ni acusación formal contra Trump relacionada con los delitos sexuales cometidos por Epstein. No obstante, su nombre aparece de forma reiterada en documentos, testimonios y registros sociales correspondientes a los años de mayor actividad del financiero.
Lawyer: “Have you ever had a personal relationship with Donald Trump?”
— The Intellectualist (@highbrow_nobrow) February 3, 2026
Epstein: “Yes”
Lawyer: “Have you socialized with him in the presence of females under 18?”
Epstein: “I’m asserting my Fifth, Sixth, and Fourteenth Amendment rights.”
pic.twitter.com/de5YsIvNwp
Los archivos de Epstein: lo publicado y sus límites
La publicación progresiva de millones de páginas de archivos judiciales y policiales ha confirmado la magnitud de la red de contactos de Epstein y la prolongada falta de consecuencias para muchas de las personas influyentes que se movían en su entorno.
Los documentos difundidos hasta ahora incluyen agendas, registros de vuelos, correspondencia y material incautado durante investigaciones federales. En numerosos casos, los nombres que aparecen lo hacen sin contexto penal directo, lo que ha llevado a las autoridades a insistir en que figurar en los archivos no equivale a culpabilidad.
En el caso de Trump, los materiales disponibles permiten establecer una relación social sostenida, pero no aportan pruebas directas de participación en los delitos por los que Epstein fue investigado y condenado.
🇺🇸 Over 460 Epstein Files on Trump Removed – Yes, THAT ONE TOO
— Ryan Rozbiani (@RyanRozbiani) February 3, 2026
On Jan 30th, there were 5,361 files when you searched for Trump. Today, February 2nd, 4,896 files remain.
The INFAMOUS File on Trump that is in the video below has been removed. pic.twitter.com/uRLrdvLkMF
Se eliminaron más de 460 archivos de Epstein sobre Trump – Sí, ESE TAMBIÉN El 30 de enero, al buscar a Trump, había 5361 archivos. Hoy, 2 de febrero, quedan 4896. El INFAME archivo sobre Trump que aparece en el vídeo a continuación ha sido eliminado.
A Trump no le gusta que le hablen de Epstein, por lo que sea.
— José Vico 🔻🇵🇸🇿🇦 (@josevico4) February 4, 2026
Atentos a como contesta a la periodista pic.twitter.com/l8AwGgHFtS
Tratamiento mediático muy cuestionable
Uno de los aspectos que ha generado mayor debate es el tratamiento informativo del vínculo entre Trump y Epstein. A diferencia de otros personajes públicos mencionados en los archivos, la relación entre ambos ha sido abordada con frecuencia de forma fragmentaria y sin seguimiento continuado.
En muchos medios internacionales, las informaciones sobre Trump suelen ir acompañadas de aclaraciones inmediatas sobre la ausencia de cargos penales, mientras que los detalles documentados de la relación quedan relegados a un segundo plano. Este enfoque ha contrastado con la cobertura más intensa y persistente aplicada a otras figuras, incluso en casos con una presencia menos acreditada en los documentos.
El caso Epstein ha puesto de relieve no solo fallos graves en el sistema judicial estadounidense, sino también las dificultades del periodismo para investigar de manera sostenida a figuras con un peso político excepcional. En ese contexto, Trump ocupa una posición singular: aparece de forma reiterada en el universo social de Epstein, pero sin que esa proximidad haya derivado en una investigación mediática equiparable a la aplicada a otros actores.
La carta atribuida, independientemente de su autenticidad final, se suma así a un conjunto de elementos que no prueban delitos, pero sí plantean preguntas legítimas sobre el alcance real de esa relación y sobre las razones por las que ha sido tratada, en gran medida, como un asunto secundario.
A medida que continúe la publicación de archivos, el foco no estará únicamente en lo que los documentos demuestren en términos penales, sino en qué relaciones se consideran informativamente relevantes y cuáles quedan amortiguadas por el peso político de quienes las protagonizan.
#EpsteinFiles
— DEMF🦈🇨🇺 (@DanielMFons) February 1, 2026
Donald Trump y Marco Rubio te distraen con la retórica anticubana.
Hay un pedófilo y un narcótico dirigiendo Estados Unidos. Cuidado ⚠️ Míster!!#Cuba #CubaEstáFirmepic.twitter.com/ZIxM86SCjC
Lo que no se ha publicado: redacciones, silencios y límites de la transparencia
Pese al volumen sin precedentes de documentos liberados, el caso Epstein sigue marcado por amplias zonas de opacidad. Gran parte del material difundido por el Departamento de Justicia y los tribunales federales llega con redacciones extensas, especialmente en nombres, fechas, ubicaciones y referencias cruzadas que permitirían reconstruir con mayor precisión la red de relaciones del financiero.
Las autoridades han justificado estas censuras principalmente en la protección de las víctimas, un argumento respaldado por organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, expertos legales y periodistas de investigación han señalado que las redacciones van más allá de lo estrictamente necesario, afectando también a personas adultas, figuras públicas y contextos que no comprometen identidades protegidas.

Entre los materiales parcial o totalmente censurados se encuentran:
- Agendas completas y listas de contactos, en las que numerosos nombres aparecen ocultos o fragmentados.
- Registros de vuelos y desplazamientos, con tramos, acompañantes o destinos suprimidos.
- Correspondencia incautada en la que se han eliminado referencias a terceros, impidiendo conocer el alcance real de determinadas relaciones.
- Fotografías y vídeos, cuya publicación se ha restringido casi en su totalidad, incluso cuando no implican a menores, según han señalado algunos medios que tuvieron acceso bajo supervisión judicial.
Legisladores estadounidenses han denunciado que este nivel de censura dificulta la rendición de cuentas y perpetúa un sistema en el que las figuras con mayor poder económico o político quedan protegidas por capas de confidencialidad institucional.

