Opinión

El nuevo imperialismo de las élites económicas

Hace unos años, y de forma paralela a la crisis que sufrieron los planteamientos más tradicionales de la izquierda clásica tras la desaparición del llamado bloque soviético, el término imperialismo cayó en desuso hasta su casi desaparición del lenguaje político y quedó relegado a los libros de historia. No era moderno hablar de imperialismo, como casi tampoco lo era declararse de izquierdas y si, a lo sumo, progresista.

¡Falta amor, mucho amor!

De los niños demacrados y consumidos por el hambre, de los niños que lucen los ropajes de la miseria, de los que reflejan en su apagada mirada una infancia rota, violentada y sin futuro… de esos “niños de la calle” que duermen en cualquier rincón y que se cuelgan de los tranvías de algunas ciudades, sin que a nadie parezca importarle tan temprana edad y el riesgo de su caída,  es de lo que habla la letra de una canción del grupo mejicano “Mana”.

De imperios y cipayos

El imperialismo, identificado con exactitud como etapa superior del capitalismo,  traspasó hace tiempo los linderos de su marcha expansiva y entró en los predios de la inferioridad histórica. Superconcentrado en un solo poder hegemónico, ya no le queda sino la fuerza bruta, no puede moverse sin destruir y asolar, sus dólares en buena medida inorgánicos y sus inquietantes banderas son compañeros inseparables del latrocinio, el dolor y la muerte.

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