Llorando cada vez más fuerte
El matón de barrio está llorando. Se ha encontrado con la horma de su zapato y él y sus seguidores, aunque se hagan los machitos, están llorando. De forma abierta y por las esquinas, aunque sus correveidiles habituales, los propagandistas de todo, continúen con la monserga habitual como si nada.
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