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Brasil. ¿En qué consiste el programa de escuelas cívico-militares propuesto por Bolsonaro?

15/10/2019

Se prevé la inauguración de 54 de estos centros para el año que viene con un presupuesto de 240.000 dólares de inversión para cada unidad. El dinero se destinará a reformar las instalaciones de escuelas públicas y al pago del personal militar empleado.

El Ministerio de Educación de Brasil ha cerrado la convocatoria para transformar escuelas públicas de primaria y secundaria en centros de enseñanza administrados por agentes militares de la reserva. Más de la mitad de los estados brasileños se han adherido al programa: 16, además del Distrito Federal, de un total de 27 estados.

Jair Bolsonaro lanzó la propuesta de ampliación del número de escuelas militares ya en su campaña electoral, con el objetivo de fomentar lo que él defiende como una disciplina necesaria dentro del sistema público de educación. El 2 de enero, con solo dos días de mandato, Bolsonaro aprobó el decreto que inauguraba la Subsecretaría de Fomento de las Escuelas Cívico-Militares. Unos meses después, el nuevo gobierno creó el Programa Nacional de Escuelas Cívico-Militares, que consiste en ceder la administración de cierta escuela pública a las Fuerzas Armadas, aunque la enseñanza pueda continuar en manos de los profesores.

El objetivo final de este Programa del Gobierno brasileño es alcanzar un total de 216 escuelas cívico-militares hasta 2023. Tal y como el Ministerio de Educación anunció, se prevé la inauguración de 54 de estos centros para el año que viene con un presupuesto de un millón de reales (240.000 dólares) de inversión para cada unidad. El dinero se destinará a reformar las instalaciones de escuelas públicas y al pago del personal militar empleado.

Los agentes contratados serán militares que ya se encuentren en la reserva y, en caso de necesidad, también podrán ser demandados otros funcionarios de reserva de los cuerpos de bomberos y de la policía militar.

Controversia sobre la excelencia del rendimiento entre escuelas militares y escuelas públicas

«La mayor parte de Brasil desea la gestión de excelencia de las escuelas cívico-militares», anunció el Ministerio de la Educación (MEC) en una nota oficial emitida el 1 de octubre con motivo de la rueda de prensa del programa. Según defiende el Gobierno de Bolsonaro, los alumnos de escuelas militares presentarían un mejor rendimiento académico que los estudiantes de escuelas públicas. Tal y como informó el actual secretario de educación primaria, Janio Macedo, la escuela cívico-militar «permite de forma constatada una educación mejor para el alumno». Macedo sugirió una transformación militar de la educación más completa que integre desde la educación primaria hasta la superior, así como una homogeneización de los centros educativos administrados por agentes del Ejército que habían sido creados previamente.


En oposición al argumento de excelencia que defiende el Gobierno, una investigación del periódico Folha de São Paulo expone que las «escuelas civiles con el mismo perfil (socioeconómico) que las militares presentan desempeños similares». El estudio cruzó los datos de exámenes de acceso a la universidad de 2017 de diversos centros educativos y los resultados apuntaron que cuanto más alto el perfil socioeconómico de los alumnos, mejores eran sus resultados escolares, independientemente del tipo de escuela en la que estudiasen.

Según los datos del MEC, a día de hoy ya existen 203 escuelas cívico-militares en Brasil, algunas de ellas creadas por las propias Fuerzas Armadas y otras comandadas por la institución de la Policía Militar. Solo en el estado de Goiás, se crearon 60 nuevas escuelas militares en la última década bajo el mandato del gobernador conservador Marconi Perillo. Entre las faltas graves previstas por estas instituciones figuran las de «faltarle el respeto a los símbolos nacionales», «mantener contacto físico de cuño amoroso portando el uniforme (militar)», «participar en manifestaciones políticas llevando el uniforme (militar)» o llevar el pelo, barba o uñas «fuera del patrón exigido».

El coste de matrícula y uniforme en escuelas militarizadas las convierte en selectivas

Además de los posibles valores de inscripción por alumno, los centros pueden recibir fondos tanto de las Fuerzas Armadas como de la Policía Militar, además del MEC. «Una escuela que recibe esos recursos tiene mejores condiciones (de enseñanza)», declara Mirza Seabra Toschi, profesora e investigadora de la Universidad Estatal de Goiás especializada en educación, en una entrevista concedida al periódico brasileño Nexo en el mes de febrero cuando se anunció el programa. Toschi alega que, si bien es el Estado quien paga el sueldo de los profesores, muchos centros exigen pagos de inscripción, además de los elevados valores que los alumnos deben gastar en los uniformes militares. Esta investigadora resalta que la escuela militar incumple dos de los principios constitucionales de la educación: la gratuidad de la escuela pública y la gestión democrática del centro educativo.

«Calidad, cuando se ofrece solo a unos pocos, solo es privilegio. Disciplina impuesta sin diálogo es mera obediencia», relataba una nota publicada por el Centro de Estudios e Investigaciones en Educación, Cultura y Acción Comunitaria (CENPEC) en febrero cuestionando los principios de la militarización de las escuelas.


«Las experiencias de militarización que se han estado creando en Brasil revelan un modelo de escolarización excluyente y selectivo. (…) La escuela militarizada se destina solo a estudiantes con mejores condiciones socioeconómicas, lo que la convierte en una escuela pública elitizada», expresaba la carta del CENPEC firmada por 12 instituciones y movimientos de educación. La misiva, además, critica que el Estado invierta tres veces más presupuesto por alumno en la escuela militar que en la pública civil.

Funciones de los militares dentro de las escuelas

Según explica la nota del MEC, «el modelo de excelencia –como el Gobierno denomina a la militarización de las escuelas– va a abarcar las áreas didáctico-pedagógica, educacional y administrativa». Sobre la primera, los agentes militares en la reserva podrán encargarse de actividades de «supervisión escolar y psicopedagogía para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje, preservando las atribuciones exclusivas de los docentes». En relación al área de la educación, este programa «pretende fortalecer los valores humanos, éticos y morales así como incentivar la formación integral como ciudadano y promover la sensación de pertenecimiento al ambiente escolar». Y, en lo que respecta a las funciones administrativas, los miembros de las Fuerzas Armadas tendrán como objetivo «mejorar la infraestructura y la organización de la escuela».

Mirza Seabra Toschi afirmó que estos agentes militares «trabajan con revolver dentro de la escuela. La disciplina no es un elemento real. Si quitas el elemento represor (las armas), la llamada indisciplina vuelve». Toschi defendió que la escuela publica es para civiles y por ello debe estar dirigida por civiles. «Si los militares quieren hacer sus escuelas, que lo hagan con sus recursos», declaró ella.

Entre el 4 y 11 de octubre estará abierta una nueva convocatoria para que los municipios se adhieran a la convocatoria para transformar las escuelas públicas que ellos gestionan a nivel municipal en centros militarizados. Los criterios preferenciales para recibir el beneficio del gobierno es que la escuela tenga entre 500 y 1.000 alumnos con edades comprendidas entre los 6 y 18 años.

Fuente: RT

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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