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El peligroso nacionalismo ucraniano

El significado etimológico de Ucrania en ruso antiguo es “zona de frontera (borde u orilla)”, lo que ejemplifica en justa medida la condición actual de la nación eslava. En efecto, Ucrania se encuentra en los confines de Rusia muy próxima a las naciones de Europa central y los Balcanes. Esta condición histórica ha desarrollado una ambivalencia en el país, pues la zona oriental se identifica con el idioma y las tradiciones de Rusia, mientras que la franja del extremo occidental ha tendido a desplegar un discurso nacionalista (en ocasiones radical). De la mano de las ideologías europeas del siglo XIX, los ciudadanos ucranianos comenzaron a crear su propia conciencia nacional. El primer movimiento nacionalista fue fundado por el poeta Taras Shevchenko quien llegó a proponer un proyecto de la “Gran Ucrania”, territorio comprendido entre Galitzia (Polonia) y Bukovina (Rumanía) hasta los ríos Don y Kubán en los límites de Eurasia (https://www.eurasia1945.com/acontecimientos/fascismo/nacionalismo-ucraniano/). Esta idea que se fue radicalizando en los albores del siglo XX, promulgaba la “anti-rusificación” de Ucrania y de hecho se manifestó en la guerra civil que daría origen a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Durante la ocupación nazi de la URSS en 1941 bajo la “Operación Barbarroja”, algunas milicias nacionalistas ucranianas como el batallón “Roland” juraron lealtad a las banderas del Tercer Reich y de hecho combatieron en sus filas.

Un nombre recurrente al hablar de este periodo fue el nacionalista Stepan Bandera, uno de los fundadores del Ejército Insurgente y de la Organización de Nacionalistas Ucranianos, quien tuvo un papel destacado en el asesinato de al menos 100.000 civiles polacos y judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, Bandera es pues hoy la figura central de los nacionalistas de extrema derecha en Ucrania. De hecho, detrás las protestas de Euromaidán que ocasionaron la salida del poder del presidente Víctor Yanukovich en 2014 estaba la organización Pravy Sektor (“Sector de derecha”), un grupo nacionalista que recibía entrenamiento en artes marciales, tácticas de combate y cócteles molotov para combatir a la policía (https://www.elespectador.com/noticias/elmundo/quienes-son-los-nacionalistas-ucranianos-articulo-489849). Este peligroso movimiento que cuenta al menos con unos 10.000 simpatizantes se suma a otras organizaciones de extrema derecha como el partido Svoboda (Libertad), el partido Batkivshchyna (Patria) y la Alianza Democrática para la Reforma (UDAR) sectores que, desde la crisis política en Ucrania que desencadenó la guerra civil en el oriente del país, han tenido un papel destacado en las confrontaciones armadas, pero también en el gobierno de Petro Poroshenko. El factor común de todos estos grupos extremistas es considerar a Stepan Bandera como un mártir, el ícono de la independencia y el nacionalismo ucraniano.

Desde las protestas de 2014, los movimientos ultranacionalistas y filonazis adquirieron cierta visibilidad en el país y a pesar de que su representación no llega al 5% en la Rada Suprema, lo cierto es que su poder va en progresivo incremento. En junio de 2018, por ejemplo, al menos unos 20.000 nacionalistas ucranianos marcharon para conmemorar el “Día del defensor de la Patria y el 75 aniversario de la fundación del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA)”. En un desfile propio de la iconografía de la Italia fascista, los nacionalistas, antorchas en mano, proclamaban consignas xenófobas dirigidas principalmente a los rusos que viven en Ucrania (https://www.publico.es/videos/637296/miles-de-nacionalistas-ucranianos-marchan-por-las-calles-de-kiev). El centro de la manifestación fue nuevamente Stepan Bandera que hoy constituye una figura polémica entre los ucranianos. Sus defensores insisten en reconocerlo como un personaje vital para la independencia del país (así eso haya implicado colaborar con el nazismo); mientras que sus detractores lo consideran una figura peligrosa con un discurso abrasivo. Al margen de la discusión, lo cierto es que Bandera es hoy por hoy el símbolo del peligroso nacionalismo ucraniano.

Los discursos extremistas de “Ucrania para los ucranianos” ha encontrado eco en diversos movimientos y líderes locales que buscan a toda costa negar los nexos históricos y familiares que los emparentan con Rusia. El propósito esencial de estos grupos es crear un ambiente de división y exclusión, alimentando de manera consiente el odio hacia su vecino. Ejemplo de lo anterior fue la declaración del jefe adjunto del llamado “Ministerio para los Territorios Ocupados Temporalmente”, Yury Grimchak quien aseguró que Ucrania despojará de su ciudadanía a aquellos habitantes de Donbass (región actualmente en disputa en el oriente del país) que adquieran el pasaporte ruso (https://es.news-front.info/2019/04/17/ucrania-se-prepara-para-despojar-de-la-ciudadania-ucraniana-a-los-ciudadanos-de-donbass-que-obtengan-pasaporte-de-rusia/). Esta muestra de mezquindad política deja entrever el nacionalismo exacerbado y fanático que busca desconocer los lazos históricos entre dos pueblos hermanos. La intención de los nacionalistas ucranianos es, por tanto, negar ese camino común y a cambio impulsar el odio y la xenofobia.

La circunstancia que agudiza aún más lo anterior y que torna el asunto de manera peligrosa son las estructuras paramilitares y abiertamente neonazis que entrenan en diversas partes del país para enfrentar al ejército ruso en un eventual conflicto de gran escala. Lo inquietante es que las milicias están conformadas por niños entre los 7 y 16 años que son adoctrinados para “matar rusos” (http://diariodelcauca.com.co/noticias/internacional/en-este-campamento-de-ucrania-les-ensenan-los-ninos-mata-480632).