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Prosur: La alianza de presidentes neoliberales, la alianza del capitalismo del siglo XXI para la región

El 22 de marzo del 2019 quedara en la historia de Chile, como un momento triste, un momento de sumisión a los intereses del imperio norteamericano por parte de la mayoría de los gobiernos de los países de Sudamérica.

A iniciativa de Iván Duque de Colombia y de Sebastián Piñera de Chile, siguiendo la orientación del presidente de USA Donald Trump, impulsaron la creación de PROSUR.

Ocho presidentes firmaron la declaración final: Chile, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay, Ecuador, Argentina, Guyana y tres países mantuvieron en alto la dignidad de la región, Bolivia, Uruguay y Surinam siendo solo observadores.

Sebastián Piñera en sus palabras de apertura del foro, definió la instancia como un espacio “sin ideologías”.

“Queremos crear un foro de diálogo, de encuentro, de colaboración, que favorezca la integración  y desarrollo de nuestros pueblos (…) Sin ideologías, sin burocracia, de un dialogo franco y directo”,  afirmó el mandatario, y destacó que los presidentes de la región no se reunían hace cinco años, por lo que era “urgente y necesario” tener una instancia como PROSUR.

Pero lo que no dijo el presidente es que en cinco años no se reunieron porque los mandatarios neo-liberales no querían reunirse en UNASUR. Tampoco dijo que busca que los principios de la nueva alianza fueran lo más parecidos a la OEA con su “carta democrática”, es decir rechazar al gobierno legítimo de Venezuela y con ello que la nueva unión no tuviera como contraparte a los Estados Unidos como un peligro para los países de América del sur.

Ojala la nueva unión no tuviera ningún amarre, ninguna solidez, por eso se definió que no posea institucionalidad. A eso el presidente chileno le llama “sin burocracia”, y agregó la “guinda de la torta”, un encuentro “sin ideologías”, como si el neoliberalismo, la exclusión de Venezuela, la adhesión a los intereses de USA, no fueran ideas fuertemente ideológicas. Qué chiste, hay que ser muy caradura para mentir tan impunemente.

La realidad práctica, la que importa, no la verbal,  indica que PROSUR es una alianza de gobiernos para impulsar el neoliberalismo en la región y para someterse a los dictados del imperio gringo. Una alianza para la gobernanza del capitalismo del siglo XXI.

En la región se ha ido perfilando el capitalismo del siglo XXI para esta parte de occidente, el occidente dependiente, el occidente de los países del sur, a esta altura los países de una especie de quinto mundo.

Para definir este capitalismo del siglo XXI, ya no son suficientes las categorías como neoliberalismo, fascismo, dependencia u otros.  Es un capitalismo que se perfila en la fusión de varios elementos que estaban en otras categorías. Como  latinoamericanos somos un “pastiche”, somos también el lado B del “realismo mágico”.

Globalizar el neoliberalismo aceptando el proteccionismo de los imperios; adherir a la democracia como gobernanza, aceptando la limitación de las soberanías populares. Es decir toda una ecuación de elementos que le sirvan a los más ricos para ser más ricos.

La nueva ecuación del capitalismo del siglo XXI para la región incluye la posibilidad de eliminar a los seres humanos o pueblos que ya no le sirven, que son un estorbo.

Por un lado gobiernos que reivindican el neoliberalismo y el neo fascismo al mismo tiempo como Bolsonaro y Uribe; por otro lado tenemos un Lenín traidor, el actual presidente de Ecuador, que se define socialdemócrata y defiende el neoliberalismo como Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile. Muchos enemigos de ayer, hoy son amigos. Una especie de nueva internacional del capital y la corrupción.

Pero más allá de su adhesión a antiguas posiciones políticas ideológicas que parecían antagónicas, y que ya no lo son, a lo menos tres  elementos los unen: la necesidad del neoliberalismo económico en la región, la necesidad de seguir pautas emanadas del imperio  y la necesidad de tener una nueva “gobernanza” del sistema,  la cual llaman “democracia”.

Estas élites de poder saben que se avecinan momentos de la humanidad muy complejos y difíciles. Por un lado las crisis medioambientales  y por otro el papel de la robótica en remplazo de grandes masas de trabajadores, trae aparejado un gran cambio en las migraciones humanas y por tanto nuevo niveles de desigualdad. Estamos ad-portas de crisis humanitarias a niveles apocalípticas como sucede en Haití, Somalia o zonas de la región. La élite lo sabe y tiene planes. PROSUR es parte de ello.

Las actuales oligarquías criollas, adhieren al neoliberalismo y al papel de las transnacionales. Pero por otro lado en su espíritu de negociantes saben que tiene que agachar la cabeza con el imperio y por abajo hacer negocios con capitalistas venidos de Asia.

Los negociantes por esencia, los mercenarios por esencia, los corruptos por esencia, están dispuestos a recibir ofertas y sacar ganancias. Por ello no son confiables ni para el imperio.

Todo esto no es nuevo, pero muchos factores definen una nueva realidad para lo que actualmente vivimos. Estamos frente a una mezcla rara de lo que hasta ahora conocíamos. Las únicas víctimas de este capitalismo del siglo XXI para esta zona del mundo serán las independencias de los pueblos, la madre tierra y sus habitantes en especial los/as trabajadores/as.

Cómo será el capitalismo del siglo XXI en otras partes del mundo, quizás diferente, pero será tan o más negativo para la humanidad que el de acá, será “adecuado” para su realidad y su historia.

Pero las crisis son también una oportunidad para los pueblos y los trabajadores.

El ataque a Venezuela por parte del imperio y sus seguidores en medio de los enormes cambios tecnológicos y medioambientales en el mundo, pone en el centro la necesidad de vivir de otro modo, de un cambio de época, la necesidad de enfrentar al capitalismo del siglo XXI con la creación de una sociedad post capitalista.

Por un lado están los pro-gringos y pro-neoliberales, donde se incluyen desde neo-fascistas hasta los partidarios de la internacional “socialista”, y por el otro lado los que queremos soberanía y revolucionar la forma de vida partiendo por los modos de producción.

UNASUR va más allá, mucho más allá que una creación del chavismo. Unasur representa un intento de unidad sin injerencia gringa, lo cual ya es revolucionario, pero junto con ello la posibilidad, repito la palabra, la posibilidad de repensar la vida en la región, la posibilidad, no sin dificultades, de abrirle paso a un futuro socialista.

El autor es miembro del Centro de Estudios Francisco Bilbao.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/03/25/prosur-la-alianza-de-pr...

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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