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El gorguel y el 'modelo Florentino'

No importa que casi con toda probabilidad la UE eche para atrás la idea de construir un macropuerto en El Gorguel, entre otras razones porque la zona afectada es LIC y ZEPA, incluida en la Red Natura 2000. Desde hace años, se produce una persistencia casi obsesiva, por parte de la derecha económica y política de esta región(con cierta complicidad tácita del PSOE), en llevar adelante un proyecto cuya viabilidad está algo más que cuestionada. Efectivamente, ganarle al mar, mediante bloques de hormigón, unas 300 hectáreas no tiene mucho sentido cuando la terminal de San Pedro apenas alcanza el 80% de su capacidad y existe, además, la dársena de Escombreras como opción alternativa. Por otra parte, esta iniciativa faraónica resulta manifiestamente incompatible con uno de los proyectos estrella de la comarca cartagenera y de la región de Murcia, a saber, la regeneración de la Bahía de Portmán y su puesta en valor mediante la recuperación de la Sierra Minera de Cartagena-La Unión, como reiteradamente recuerda el Ayuntamiento de la ciudad minera.

Esta obra comparte con otras unos parámetros que conforman el modelo productivo de esta región en las últimas décadas, y que algún analista ha definido como ‘modelo Florentino’, por cuanto  articulan un forma de negocio y de relaciones económicas entre la Administración y los particulares que tienen su paradigma en el tipo de contratos que establece un conocido oligarca con el sector público.

En primer lugar, se trata de actuaciones con un alto coste ambiental que además se externaliza, es decir, se hace pagar al conjunto de la sociedad. En lo que hace al macropuerto del Gorguel, ya se han mencionado sus implicaciones. La desaladora de Escombreras tenía como finalidad original abastecer de agua a urbanizaciones que iban a jalonar buena parte del territorio murciano, incluyendo espacios naturales, que no contarían con la garantía de agua por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura. La autopista Cartagena-Vera es paradigmática en lo que al daño ambiental se refiere, tanto por su impacto territorial como por su vinculación a la destrucción de la Marina de Cope a manos de una macrourbanización. Los regadíos no autorizados del Campo de Cartagena han deteriorado irreversiblemente el Mar Menor.

En segundo término, la mayoría de estos proyectos tienen un componente especulativo muy importante. Detrás del macropuerto del Gorguel, se esconde, según denuncian los colectivos sociales de la comarca, el desarrollo urbanístico de la zona anexa al barrio cartagenero de Santa Lucía. Se ha citado ya la vinculación de la autopista Cartagena Vera con la fallida revalorización de terrenos en la Marina de Cope. En el mismo sentido, la desaladora de Escombreras pretendía suplir la ausencia de cobertura legal que en 26 municipios tenían vastos proyectos urbanísticos. Y redondeando el círculo especulativo, las componendas subyacentes al regadío intensivo que ha perjudicado la laguna marmenorense

El tercero de los parámetros nos remite a iniciativas innecesarias que incluso tienen problemas con la Justicia. La autopista Cartagena-Vera no era necesaria: sobre el trazado de la N-332 se podría haber construido una autovía. La desaladora de Escombreras tiene una recusación por parte del Tribunal de Cuentas, que pide anualmente la disolución de la sociedad pública que la gestiona; y la Justicia investiga las relaciones de dicha sociedad con ACS. Sobre el aeropuerto de Corvera, muy poco que añadir a lo obvio de su prescindibilidad. También la Justicia investiga las responsabilidades de los cultivos en el daño infligido al Mar Menor.

Finalmente, todas estas actuaciones han representado una exacción de dinero público en beneficio de intereses privados, con el espectro de la corrupción asomando en cuantas transacciones han tenido lugar(rescate de la autopista, sobreprecio de la desaladora, deuda del aeropuerto, impunidad de proliferación de regadíos ilegales,…). Por no hablar del tipo de empleo, precario y con escaso valor añadido, que este modelo ha generado, con la consiguiente fractura social.

 Esta región necesita modificar urgentemente sus estándares de crecimiento en un sentido de sostenibilidad ambiental y social. Eso o el subdesarrollo.

  * joseharohernandez@gmail.com

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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