Las banderas del colectivo LGTBI+ no blanquean el fascismo

Desde la asociación riojana de lesbianas, trans, bisexuales, gais y diversidades afectivo-sexuales y de género, Marea Arcoíris La Rioja, censuramos la aparición de nuestros símbolos junto a organizaciones políticas que no defienden los derechos del colectivo LGTBI+. El colectivo LGTBI+ no comparte espacio con quienes quieren acabar con él, nuestras banderas no son trapos para limpiar las vergüenzas de quienes carecen de ella. Nuestras banderas, de las y los que luchamos, no son para utilizar como un adrezo, no se instrumentalizan. No somos vuestro photocall, no somos una miserable mercancía, no somos un estúpido escaparate. La bandera arcoíris y la bandera trans tienen un significado irreemplazable, son símbolos de lucha, de lucha antifascista. Resultado de conquistas de derechos y de golpes de la represión, la discriminación institucional, las palizas, las muertes, y que no se nos olvide, resultado de las revueltas contra el poder. Son banderas contra el odio, concretamente contra el odio de los que nunca quisieron vernos como iguales. Nuestras banderas, sí, son nuestras, y tienen un significado que no vamos a permitir que se desvirtúe. No son de los que consideran que llamar matrimonio a la unión homosexual genera tensiones innecesarias y evitables, ni son de aquel al que le gusta enarbolar falsas dicotomías como la planteada entre la hormonación y la salud bucodental. Nuestras banderas son internacionalistas, no están sujetas a naciones. La bandera arcoíris y la bandera trans no se sacan ex profeso junto a la del yugo y las flechas. Todo tiene un nombre, y esto se llama pinkwashing. Un intento de lavado de cara utilizando al colectivo LGTBI+ mientras por otro lado pactan con quienes nos meterían en la cárcel por ser quienes somos. No podemos olvidar que el nulo avance en materia LGTBI+ en La Rioja es responsabilidad de quien gobierna y de sus socios, los que los aúpan al poder. Si tenemos un Ayuntamiento de Logroño que no ha hecho absolutamente nada por los derechos del colectivo es por quienes gobiernan, y por quienes se abstienen para que gobiernen. Nadie nunca pregunta qué piensa el que viene a nuestras manifestaciones, quizás hay que empezar a hacerlo que para eso son nuestras, lo que sí sabemos es que ni Vox, ni Falange, ni España 2000, ni Hazte Oír, ni Alexia comparten espacio con nosotras, sobre todo por nuestros muertos.

 

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación