En defensa de la Revolución Bolivariana y su presidente Nicolás Maduro

Nos encontramos en un punto álgido de la ofensiva del bloque imperialista occidental hegemonizado por EE.UU. contra la resistencia de todos los pueblos, estados y gobiernos de América Latina que no aceptan el mandato de los EE.UU. Nos referimos a Bolivia, Nicaragua, Cuba y en este momento de forma especial a Venezuela.

Las declaraciones de Juan Guaidó el 19 de enero alentando un golpe de estado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para derrocar al presidente electo Nicolás Maduro y acabar con la República Bolivariana de Venezuela, construida y defendida durante 20 años por el pueblo venezolano, es un acto que atenta contra el orden democrático, aunque la “oposición” diga -torticeramente- que defiende la democracia.

La “oposición” es un término que emplea el imperio para disfrazar de “demócratas” a sus fuerzas de choque internas formadas por las élites nacionales, los mercenarios, los sicarios, los terroristas y traidores a su país.

Esta fuerza interna de choque fue derrotada el 30 de julio del 2017 en Venezuela. A partir de esa derrota, la “oposición” se dividió y desarticuló y el imperio tuvo que optar por la agresión directa externa, que si bien nunca dejó de existir, a partir de ese momento quedó como único instrumento viable para someter a Venezuela.

Impulsar un golpe de estado militar contra un estado democrático es coherente con la escalada de agresiones que han precedido a la declaración de Guaidó: robo de armas al ejército para llevar a cabo acciones terroristas, declaraciones de militares desertores venezolanos en Colombia, provocaciones de barcos de EE.UU. en aguas jurisdiccionales venezolanas y anteriormente, las guarimbas, los ataques armados a las instituciones y bienes públicos o el golpe de estado del 2002.

Estas ultimas agresiones del imperio y sus aliados internos no son hechos aislados; corresponden a un plan genocida anunciado por al almirante del Comando Sur de los EE.UU. en 2016 en su documento Freedom-2. El imperialismo no oculta sus planes de dominio y está dispuesto a usar cualquier método violento para conseguirlo. El imperio trata de ocultar esta nueva agresión a la democracia y a la paz mediante su artillería mediática de apoyo al golpismo, mientras prepara sus ejércitos y los de sus aliados, sean estos de la naturaleza que sean.

Denunciamos la complicidad de la Unión Europea en el asedio a Venezuela y el papel que hasta ahora ha venido jugando España como vector y vocero de la política exterior de EE.UU. dentro de la Unión Europea.

Toda nuestra solidaridad con la paz, la Revolución y la Democracia Bolivariana.

¡No al golpe! ¡No al terrorismo imperialista!

¡Viva la lucha del pueblo venezolano y su gobierno!

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación