Armando B. Ginés •  Opinión •  07/10/2016

El viejo amante y la joven doncella

Si el gran Ionesco levantara la cabeza aquí y ahora, en la mismísima España, a buen seguro su enorme talento como dramaturgo sacaría un inmenso partido de los tiempos absurdos que estamos viviendo. Discursos huecos, palabras sin sentido, ideas mediocres, hechos insustanciales, personajes de barro que pasan por caballeros nobles y mujeres de hierro que quieren ser hombres de Estado.

 

A veces, el esperpento de lo absurdo es mejor que la pura realidad para intentar comprender lo que nos rodea. Más o menos, siguiendo libremente la obra El Maestro, Ionesco podría asomarse a la actualidad española como sigue…

 

(De espaldas al pueblo, en el centro mismo del corazón palpitante de España, con la mirada fija en el palacio de La Moncloa, Felipe González espera la llegada de Susana Díaz. Apoltronados en los alrededores, en lugares de privilegio, El Hidalgo Supremo de La Mancha, Emiliano García-Page, y el Adelantado Mayor de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, aguardan también la aparición milagrosa de Ella, La Joven Doncella, Susana Díaz.)

 

FELIPE GONZÁLEZ (al cabo de unos momentos de tensa emoción contenida sin cambiar su posición de oráculo omnisciente):

 

¡Allá está! ¡Allí está! ¡En el extremo de la calle!

 

(Se oyen ¡vivas! y alabanzas.)

 

¡Ahí está Ella! ¡Viene, ya se acerca!

 

(Exclamaciones y aplausos entre la concurrencia anónima.)

 

(García-Page y Fernández Vara se levantan de sus tronos y se inclinan reverencialmente ante la sombra proyectada por Ella.)

 

(Felipe entra en éxtasis.)

 

¡Firmes! ¡Viva! ¡Viva la joven doncella! ¡Viva Ella!

 

(García-Page y Fernández Vara derraman un mar de lágrimas de alegría incontenible, libando con frenesí el suelo pisado por Ella.)

 

¡Ella! ¡Su-sa-na Díaz!

 

(El pueblo sumiso, convidado de piedra del fastuoso evento, se retira lentamente del escenario.)

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY (fumando un puro con la vitola de España):

 

¿Señora o señorita?

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ (sentada y cosiendo la bandera rota en mil pedazos del PSOE):

 

Señor, no tengo el honor de conocerlo.

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY (expeliendo el humo en pleno rostro de Ella; Susana Díaz tose):

 

Tampoco yo a usted.

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ

 

Por tanto, no nos conocemos ni el uno ni el otro.

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY

 

Así es. Eso es precisamente lo que nos une. Tenemos que conocernos y llegar a un acuerdo para construir nuestro propio porvenir.

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ

 

Yo me voy, señor.

 

(Ella hace un falso ademán de querer irse.)

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY

 

¡Oh, querida, la adoro!

 

(El viejo besuquea lascivamente a la joven.)

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ

 

¡Yo también, querido!

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY

 

¡Nos casaremos inmediatamente!

 

(Salen por la derecha. España queda vacía, invadida por un silencio sepulcral.)

 

(Se oyen risas.)

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY (corriendo a su manera peculiar):

 

¡No me cogerás! ¡No me cogerás!

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ (azorada y con su melena sureña al viento):

 

¡Espera un poco Mariano!

 

(Oscuridad total y murmullos del pueblo llano.)

 

(Luz tenue. Andando a gatas y exhaustos, El viejo amante y La joven doncella, con la ropa hecha jirones.)

 

EL VIEJO AMANTE MARIANO RAJOY (entre jadeos agonizantes):

 

¡Te alcanzaré!

 

LA JOVEN DONCELLA SUSANA DÍAZ (balbuceando):

 

¡Nunca me cogerás porque jamás he dejado de ser tuya! ¡Tuya y de España entera!

 

CAE EL TELÓN.

 

Regresando a la cruda realidad, el PSOE, tras muchas argucias semánticas, votará, a través de su cantada abstención,  a favor de lo que millones de electores han rechazado en dos ocasiones en las urnas.

 

El falso dilema entre nuevos comicios legislativos y abstención para dejar gobernar al PP elude una tercera vía: un acuerdo alternativo de izquierdas, que ni siquiera han permitido explorar los poderes fácticos que alientan a las huestes de Mariano Rajoy y a lo más granado y elitista del PSOE.

 

La opinión de las bases socialistas y del amplio y heterogéneo electorado de izquierdas les importa un bledo a los jerarcas del PSOE.

 

De esta manera, el PSOE, siempre por amor a España, a las puertas giratorias y a las prebendas que otorga el sistema a los aliados del poder económico en la sombra, otorgará su apoyo a través de la abstención de sus parlamentarios a las políticas de derechas (muchas de ellas iniciadas tímida o pasivamente por Rodríguez Zapatero) que han llevado a España a cotas de pobreza y desigualdad no vistas hasta la fecha en la era posfranquista de nuestro país.

Los mandamases del PSOE quieren abstenerse a favor de más de 350 imputados por corrupción del PP (y algunos del PSOE de los ERES andaluces) de Madrid, Valencia, Baleares, Galicia, Canarias, Andalucía, Murcia, Melilla y las dos Castillas. Nombres sonoros de casos por corrupción ligados a Mariano Rajoy y los suyos son: Gürtel, Púnica, Acuamed, Nóos, los papeles de Bárcenas…

 

Su abstención también avalará a los dirigentes de la derecha que han conseguido que su querida España sea el país más desigual de la OCDE (los países opulentos de la Tierra), 14 veces más que la denostada Grecia de Syriza y Tsipras.

 

Otros logros del PP son que el uno por ciento de los ricos tiene tanto como el 80 por ciento de la población de menores ingresos y, en concreto, 20 individuos multimillonarias atesoran unos 115.000 millones de euros ellos solitos. Añadamos a esta ristra de éxitos sin parangón de Rajoy que 17 de las 35 empresas que conforman el índice bursátil IBEX no pagan ni un triste euro por el impuesto de sociedades al fisco de la patria hispana. Y, ahora mismo, el PP ha conquistado un récord histórico: la deuda pública ha superado el PIB, 1,1 billones de euros que, a escote, suponen alrededor de 23.500 euros por cabeza a satisfacer, por supuesto, mediante más recortes públicos y más salarios precarios y miserables.

 

Todo ello es pura paja para los barones del PSOE. Los demonios  y las culpas hay que buscarlos en mitos, chivos expiatorios y predios ajenos, por ejemplo en los independentistas catalanes y vascos y en los populismos de izquierda. Por tanto, abstengámonos: el PP es la solución ideal para que España no se rompa. Más vale corrupto conocido que izquierdista rebelde y crítico por conocer.

 

La más que probable abstención técnica, parlamentaria y responsable de la bancada psocialista permitirá que la unidad de España quede a resguardo de referendos separatistas y de las legítimas reivindicaciones de igualdad de amplias capas sociales (léase relapsos críticos, antisistema, progresistas moderados, ecologistas buenistas y otras gentes de pelaje sospechoso y alternativo).

 

El PSOE, con su abstención, alentará que la vida política en España sigua igual, que nada se mueva en pos de restañar y superar las heridas profundas infligidas por el neoliberalismo desatado de Rajoy y el PP.

 

Que todo siga igual es la opción del PSOE por España: que 5,5 millones de personas trabajadoras ganen menos de 655 euros al mes; que cuatro de cada cinco parados no perciban ninguna ayuda por desempleo; que una de cada cinco familias subsistan con poco más de 8.000 euros al año; que el 30 por ciento de residentes en España estén en riesgo alto de caer en la pobreza; que 2,8 millones de infantes estén a un paso de la exclusión social y que 750.000 niñas y niños malvivan entre privaciones severas y vitales.

 

Todo eso será posible y podrá acrecentarse con la abstención del PSOE. Esa es la España unida del PP y Ciudadanos. La España absurda que desean avalar los barones y baronesas del PSOE. Sin consultar a sus militantes ni sondear un hipotético pacto de izquierdas.

 

Por muchos eufemismos que usen a diestro y siniestro para marear la perdiz mediática, por enésima vez el PSOE miente y traiciona (¿traicionará?) a sus votantes. Desde Felipe González, con altibajos puntuales, la causa del PSOE es el interés solapado de los grandes intereses de las elites.

 

El viejo amante volverá a hincar el diente en la piel blanca de la joven doncella, si bien es verdad que esta frase grandilocuente y efectista solo es una metáfora teatral, porque el virgo de la dignidad política hace mucho tiempo que la perdieron los mandatarios de Ferraz. En Suresnes todavía quedan restos de sangre de aquella violación a sus principios históricos e ideológicos.

 

De aquellos lodazales, estos hedores.


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