Lois Pérez Leira •  Opinión • 28/08/2020

Elsa Osorio: Una novelista que recorre el mundo, representando la cultura Argentina.

Elsa Osorio nació en Buenos AiresArgentina en el año 1952. Narradora y guionista, es una de las escritoras argentinas con mayor proyección internacional, su obra está traducida a 25 idiomas. Su última novela, Doble Fondo (2017), es un policial histórico político en el que se entrelazan dos historias: la de una médica asesinada en Francia en el 2004 y la de una militante montonera prisionera en la ESMA, que es enviada al centro Piloto París, oficina de inteligencia de la Armada argentina. Escribió muchas novelas la mayoría con mucho éxito: Ritos Privados (1982), Reina Mugre (1989), Ya no hay hombres (1991), Como tenerlo todo (1993), Las Malas lenguas (1994), A veinte años, Luz (1998), Cielo de Tango (2006), Callejón con salida (2009), La Capitana ( 2012), Doble Fondo (2017) etc. 

Su obra literaria la convierte en una de las autoras  más valorada en el exterior. ¿Este reconocimiento se corresponde en la Argentina? 

Yo creo que mis libros se leen en Argentina  pero no soy una autora mediática. Supongo que la dificultad  nace de haber abordado temas como el de los niños robados durante la dictadura cuando nadie lo hacía.  A veinte años, Luz es una ficción que anticipó la realidad, su publicación en España, en 1998, coincidió con el primer caso de una joven que buscó su identidad, Paula Cortazza. Era 1998, las editoriales argentinas no la aceptaron porque ya “se había hablado demasiado sobre eso”. Es normal que hubiera problemas en la sociedad donde ocurrieron los hechos, el ambiente literario también tenía entonces un prejuicio sobre la literatura que toca la realidad, especialmente la dictadura,” el tema satura” escribió una periodista cultural. La novela no fue publicada en Argentina hasta siete años después, cuando ya tenía 18 traducciones. Soy una autora a destiempo en Argentina, pero tengo fieles lectores. 

¿En cuántos idiomas han sido traducidas sus novelas? 

En 25 idiomas. 

¿Cuál ha sido la novela que le ha dado más satisfacciones? 

Elegir entre tus obras es como elegir entre tus hijos. Cada una me dio satisfacciones y dolores de cabeza. «A veinte años, Luz»  me permitió escribir sobre lo que antes no podía, algo se destrabó para siempre, su personaje,  Luz, me enseñó mucho desde la generación de mis hijos,  me planteó preguntas que yo no me había hecho, y me contagió su esperanza cuando ya la había perdido. Esta novela me permitió hablar de nuestra historia en países tan diferentes como Alemania, Suecia, Argelia, algo que he seguido haciendo con mis otros libros,  porque escribir abre puertas. He estado en centros culturales, librerías, Universidades y liceos, en festivales de los más variados rincones del mundo, el año pasado hasta fui honrada con la invitación a hablar en la corte de justicia en Burdeos para el aniversario de los Derechos Humanos. Y lo hago con placer como escritora y como argentina. 

¿Después de su última novela “Doble Fondo” en qué proyecto nuevo está trabajando? 

Tengo un libro de cuentos que se refieren a la literatura, ficción sobre lecturas y sobre la propia narrativa. Me da mucho placer este libro, que ha sido un buen refugio a una realidad demasiado hostil en los últimos años. No significa que me “escape» en la literatura, sino que me solazo en su goce, aun cuando el dolor insista. Narrativa de resistencia, la llamaría: no me quitarán la alegría  de fomentar el acceso a la lectura y al arte en general. Quisiera que mi profesión no sea considerada un adorno, un hobby, para quien pueda permitírselo, es un trabajo, como cualquier otro. Quisiera que haya un instituto del libro, y ayudas para que los libros no sean un lujo. 

¿Cómo valora la gestión cultural del Gobierno de Mauricio Macri?. 

Fue nefasta. Los gobiernos que aplican políticas neoliberales, siempre atacan a la cultura. 

¿Cómo debería ser una política progresista en el ámbito de la cultura? 

Como en otros ámbitos, una política que ponga la cultura al alcance de todos, que no se la trate como no un agregado sin demasiado sentido, algo de lo que se podría prescindir. Que la cultura sea considerada un bien necesario. Yo he tenido el privilegio de vivir en ciudades de Francia, Italia, Alemania, sin otra ocupación que el libro que estaba escribiendo porque la cultura de esos países cree que los libros son necesarios y por lo tanto los fomenta, ayuda a quienes los leen y a quienes los escriben. Como todo, hay que ganárselo con mucho esfuerzo, pero las políticas culturales adecuadas hacen de los sueños, posibilidades reales. 

¿Usted se ve representando a la cultura argentina en el exterior? 

La literatura, como cualquier arte, es una manera de representar a nuestro país en el exterior. Yo tomé esta tarea muy en serio. Aunque no haya hecho una carrera diplomática, hace muchos años que soy embajadora de nuestro país, con mis libros, mis conferencias en  otros países. Siempre hablo de nuestra historia, de nuestro pueblo y he establecido un buen diálogo con lectores y personalidades de la cultura. Me gusta ser la «escritora argentina” y creo que me he ganado lo que tengo. En Francia, por mi aporte a la literatura y la reflexión sobre los derechos humanos, me han otorgado la Orden de Mérito, “Chevalier” de las Artes y las Letras.  Alguna vez quisiera ser una diplomática «de verdad», la agregada cultural de la Embajada de Argentina en Francia, por ejemplo. Cumpliría bien con nuestra representación. 


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