Marisa Ruiz Asensio •  Opinión •  03/03/2017

Silencio por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ante la exhumación de la fosa común del cementerio de la ciudad

Silencio, un silencio que ensordece, un silencio que aturde, un silencio que duele, un silencio que crea una sensación de derrota y desesperanza en aquellos que llevan toda su vida luchando por la dignidad y la justicia. Un silencio sepulcral que mantiene el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y que se clava en los oídos de las familias afectadas por el franquismo dando paso a la indignación más absoluta, a ese sentimiento de impotencia que emana de un dolor infinito creado por la crueldad de aquellos que no quieren ofrecer la paz no solo a quien la perdió de un tiro en la nunca sino a los familiares que desean dignificar su memoria. Un silencio sin sentido por parte de quienes dan la espalda  a su gente y niegan la exhumación de una fosa común con más de 120 cuerpos de personas que fueron víctimas de la peor etapa que se produjo en nuestra hermosa España.

Mentiras, mentiras creadas por necios e ignorantes que no saben lo que es el dolor de perder por capricho de un asesino a un ser querido marcando tu vida hasta el final de tu existencia, mentiras absurdas que justifican un hecho sin argumentos lógicos para llevar a cabo una negativa sin fundamento alguno, mentiras que irradian de aquellos que se hallan tras las puertas de sus amplios despachos sentados en sus robustas mesas y ofreciendo una amplia y blanca sonrisa que no es más que la imagen de la hipocresía y falsedad que los define.

Escusas, escusas que nadie entiende, escusas que no son más que artimañas y triquiñuelas para demorar en el tiempo un hecho que debió acontecer hace ya muchos años, escusas transformadas en argucias llevadas a cabo por los que están en el poder desamparando a las personas a las que, como gobernantes, han de defender y ofrecerles lo que les pertenece por ley.

Gritos, gritos que nadie escucha, gritos que proceden de aquellos que perdieron la vida defendiendo sus ideales, gritos de ultratumba,  gritos que piden justicia, gritos que solicitan dignidad, gritos que son la voz de los sin voz, gritos que llegan desde los más lejano sin importar el tiempo o el espacio pero que están ahí y proceden de los que se encuentran esperando poder hallar la luz en ese oscuro infierno en el que los sumió el franquismo.

Espera, una espera que agota, una espera que aburre, una espera que cansa, una espera que no tiene sentido cuando llevas toda la vida esperando algo que ha supuesto una espera permanente. Y esperando se espera lo que la espera depare que no es más que el sufrimiento que la misma espera produce sin vislumbrar cualquier ápice de esperanza que la espera  pudo suponer.

Querido equipo de gobierno de Las Palmas de Gran Canaria: ¿Cuánto silencio esperan guardar más ofreciendo mentiras y escusas sin fundamento que hacen gritar de dolor a los que se mantienen a la espera para dignificar la memoria de sus muertos? ¿Para cuándo la EXHUMACIÓN DE LA FOSA COMÚN DEL CEMENTERIO?


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