Dirigentes de Groenlandia y Dinamarca arremeten contra Trump y critican sus pretensiones imperialistas tras la reunión en Washington
- Solo el 17% de los estadounidenses apoyaría la pretensión de ocupar Groenlandia según una reciente encuesta de Reuters e Ipsos. El 47% lo rechaza. Solo el 4% está a favor de usar fuerza militar. Además, el 85% de los groenlandenses declaran que no quieren formar parte de Estados Unidos.
- Vivian Motzfeldt, ministra de Exteriores de Groenlandia: “Hemos dejado claro cuáles son nuestros límites (…) Hay esperanza de encontrar un equilibro”.
- Francia ya ha enviado tropas a la isla y se espera que también lo hagan Alemania, Suecia y Noruega, que se han comprometido a apoyar militar en Dinamarca.

Los dirigentes de Groenlandia y Dinamarca concluyeron ayer una tensa reunión de unos 50 minutos con representantes del Gobierno estadounidense con un mensaje claro: rechazo absoluto a las aspiraciones del presidente Donald Trump sobre Groenlandia y unánimes críticas internacionales que han elevado la confrontación diplomática a un nivel poco visto desde la Guerra Fría.
La delegación groenlandesa, encabezada por la ministra de Exteriores Vivian Motzfeldt, y el ministro danés Lars Løkke Rasmussen, comparecieron ante la prensa tras el encuentro en la Casa Blanca con altos cargos de la administración Trump, reiterando que “las ideas que no respeten la integridad territorial del Reino de Dinamarca son totalmente inaceptables” y rechazaron cualquier intento de alterar el statu quo de la isla autónoma. El representante del gobierno danés reconoce que ambos países están «de acuerdo en tener desacuerdo». “Estamos abiertos a cooperar en seguridad, pero eso no significa que queramos ser propiedad de Estados Unidos”, subrayó Motzfeldt ante los medios.
⭕️DIRECTO | Vivian Motzfeldt, ministra de Exteriores de Groenlandia:
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) January 14, 2026
"Somos aliados, países amigos, compartimos una historia y es interés de todos encontrar un equilibrio justo". #Canal24Horas
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Lars Løkke Rasmussen insiste en que la reunión ha sido constructiva y sincera, y que han acordado crear un «grupo de trabajo de alto nivel» , que «debería reunirse durante las próximas semanas» para abordar las discrepancias.
Ha añadido que no ve necesario que Estados Unidos adquiera Groenlandia para asegurar su seguridad, defendiendo que ya se puede garantizar «respetando el marco actual , los acuerdos de 1951 para la defensa de Groenlandia, así como el tratado de la OTAN».
Sin embargo, reconoció que comparte «hasta cierto punto su [de Trump] preocupación de la seguridad en el Ártico, en el norte» . Explicó que su voluntad es que «continúe siendo una zona segura» y cree que «quizás es por eso que EEUU decidió durante la Guerra Fría tener menos presencia».
De hecho, ha recordado que los estadounidenses llegaron a tener 10.000 soldados en la isla y ahora sólo tienen unos 200, «por su decisión y no nuestra», ha insistido.
Beijing alza la voz: “No a la coacción estadounidense”
China, que ha sido mencionada repetidamente por Trump como la razón de fondo para justificar su presión sobre Groenlandia, respondió con dureza a la estrategia estadounidense. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, explicó que “Estados Unidos no debe utilizar a otros países como excusa para perseguir sus propios intereses egoístas” y afirmó que las actividades chinas en el Ártico se ajustan al derecho internacional y buscan la estabilidad regional, no la dominación territorial.
El comunicado chino, pronunciado en Pekín antes de la reunión, marcó un claro contraste con el discurso de Trump, quien insiste en que Groenlandia debe transferirse a control estadounidense para evitar supuestas amenazas rusas o chinas que, según Dinamarca, no existen en las aguas cercanas al territorio.
Moscú critica la “histeria militarista” y la OTAN
Desde Moscú, el rechazo fue igualmente severo. El Ministerio de Exteriores ruso calificó las afirmaciones de Washington sobre una amenaza de Rusia en el Ártico como un intento de “crear histeria militarista innecesaria” para justificar presiones geopolíticas. Aunque Rusia no atacó directamente a Trump en sus declaraciones, acusó a la OTAN y a los países europeos de exacerbar tensiones y de promover una narrativa de amenaza artificial que solo sirve a intereses unilaterales.
Este reproche llega en medio de informaciones sobre un aumento de la presencia militar europea en Groenlandia, una respuesta que Dinamarca y sus aliados han adoptado para contrarrestar las ambiciones estadounidenses y reafirmar la soberanía danesa.

Bruselas y los Veintisiete: tímida condena y exigencias de acción
La Unión Europea, por su parte, ha elevado tímidamente el tono. El Parlamento Europeo emitió un comunicado unánime calificando las declaraciones de la administración Trump como un “desafío flagrante al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”, y exigió “apoyo concreto y tangible” para Dinamarca y Groenlandia frente a las presiones de Washington.
En paralelo, figuras europeas como la ministra española de Defensa, Margarita Robles, pidieron a la UE que “no sea un actor secundario” ante una situación que vulnera la integridad territorial de un Estado aliado y cuestiona el papel internacional de la Unión en materia de seguridad y política exterior.
No todos los Estados miembros han sido igualmente enérgicos, pero informes recientes señalan que varios países europeos están estudiando una mayor coordinación estratégica en el Ártico, incluidas inversiones económicas y despliegues militares conjuntos con Dinamarca como respuesta a las crecientes tensiones.
La prepotencia de EE.UU.; Trump y sus aliados reafirman control “a cualquier costo”
Antes y después de la reunión, Donald Trump intensificó la retórica con su habitual tono infantil, afirmando sin rodeos en redes sociales que ¡la OTAN sería más eficaz con Groenlandia en manos de Estados Unidos! y llamando a la Alianza a presionar a Dinamarca para que ceda el territorio, en un mensaje que varios diplomáticos europeos calificaron de serio desafío a la cohesión del bloque atlántico.
Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio ha reiterado ante legisladores que la administración Trump aún contempla diversas opciones —incluido un pacto económico o incluso el empleo de fuerza si fuera necesario— para lograr el control de Groenlandia, lo que para muchos aliados de Estados Unidos suena a amenaza directa y violación del derecho internacional.
Which way, Greenland man? https://t.co/G0NnJdZRJK pic.twitter.com/TLmOwst6M6
— The White House (@WhiteHouse) January 14, 2026
Y en EE.UU. se multiplican las voces que relacionan las injerencias estadounidenses en Venezuela y Groenlandia con una distracción justo en el momento en el que se publican (y se eliminan) archivos que señalan al propio Trump como uno de los principales clientes pedófilos de Epstein.
Most Americans don't want Greenland.
— Congressman Robert Garcia (@RepRobertGarcia) January 14, 2026
They want the Epstein files. https://t.co/vPdrwU5VO9
Denmark renames Greenland Epstein Island so that Trump will never talk about it again. pic.twitter.com/Rwc111JkoH
— Hoodlum 🇺🇸 (@NotHoodlum) January 9, 2026
La alianza transatlántica más cuestionada que nunca
La acumulación de críticas no se limita a Groenlandia y Europa. Encuestas internacionales reflejan un escepticismo generalizado hacia la política exterior de Trump, con opiniones que sugieren que sus acciones podrían reforzar la influencia de potencias como China, mientras socavan la confianza en Estados Unidos dentro de la OTAN y entre socios tradicionales.
Al cierre de la rueda de prensa ayer, los líderes groenlandeses insistieron en que el futuro de su isla debe decidirse por groenlandeses y daneses, no por presiones externas, y exigieron que el respeto al derecho internacional sea el fundamento de cualquier diálogo futuro con Washington.
Expertos de la ONU advierten a Estados Unidos que alterar el derecho de autonomía de Groenlandia violaría el derecho internacional y desestabilizaría el Ártico
Expertos de la Organización de Naciones Unidas hicieron un llamado urgente a Washington a respetar el estatus autónomo de la isla, advirtiendo sobre las consecuencias legales y geopolíticas de cualquier intento de alterarlo.
En una declaración conjunta, siete expertos de la ONU, entre ellos George Katrougalos, experto independiente sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo; Albert K. Barume, relator especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, y Surya Deva, relator especial sobre el derecho al desarrollo, expresaron su profunda preocupación por las declaraciones de Trump.
“Las afirmaciones que sugieren que un territorio puede ser tomado, controlado o poseído por otro Estado en aras de la seguridad nacional o de intereses económicos aparentes evocan una lógica de dominación colonial que la comunidad internacional ha rechazado desde hace tiempo”, enfatizaron los siete.
Los especialistas observaron en medidas Estados Unidos un patrón de agresión militar, mencionando ataques a varios países soberanos, numerosos asesinatos extrajudiciales, la utilización de aranceles como arma y una diplomacia coercitiva multifacética.
“Si se toleran, tales acciones normalizarían la ilegalidad en las relaciones internacionales y correrían el riesgo de socavar fatal e irreversiblemente el orden global”, reiteraron.
