El diario monárquico El País dispara contra la fuente del escándalo de corrupción protagonizado por Juan Carlos I

El miércoles 11 de julio se filtraban varios audios del ex-comisario Villarejo donde se airean trapos muy sucios del ex-rey Juan Carlos I. Pruebas consistentes del cobro de comisiones ilegales en dinero negro recogidas a partir de un micrófono oculto, declaraciones de la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein a Villarejo en las que explica que el rey emérito la utilizó como testaferro para esconder buena parte de su patrimonio real... Que el Borbón cuenta con varias cuentas en Suiza a nombre de su primo, Álvaro de Orleans, o con otros nombres, dinero que no consta a la Hacienda pública española, a la que el monarca debiera tributar como cualquier ciudadano. También amenazas de muerte a la princesa por parte del director del CNI, y que la joven estaba "aterrada". Corinna posee documentos "sensibles" que le habría entregado Juan Carlos I y que el CNI intentó recuperar.

Según el New York Times [*], la fortuna a del ex-rey se cifra en 2.300 millones de dólares. Pero la cifra la ofreció el prestigioso periódico en 2012, y de buen seguro ha crecido gracias a estas "supuestas" comisiones ilegales. Otras audios revelados detallan los 80 millones que el entonces monarca exigió y cobró como comisión por sus gestiones en el AVE a la Meca, dinero que recibió de Arabia Saudí en una operación con Villar Mir, presidente de OHL, como protagonista.

IU primero y Unidos Podemos enseguida, han instado a abrir una comisión de investigación en el Congreso que indague sobre todo lo que hay detrás de los datos desvelados por la amiga especial del hoy rey emérito. Entre los supuestos delitos cometidos estarían sucesivas acciones para blanquear dinero y bienes en el extranjero. La portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, Celáa, ha declarado que "las grabaciones de Corinna, afortunadamente, no afectan al jefe del Estado, Su Majestad el Rey Felipe VI. [Que] son grabaciones antiguas y, por lo tanto, ni las consideramos". La ministra de Hacienda, Montero, declaró, por su parte, que "la Agencia Tributaria, por ley, no habla de contribuyentes, de expedientes, ni de investigaciones".

Esta manera de escurrir el bulto desde el ejecutivo de Sánchez no sorprende a nadie, y es probable que el PSOE vote junto a PP y Ciudadanos contra esta comisión de investigación. Se trata de la implicación de la jefatura del Estado en casos de corrupción, evasión fiscal y la posibilidad fundada de que haya sido incluída en la amnistía fiscal de Montoro que Sánchez denunció repetidamente en la oposición pero ahora desconoce.

Esta gravísima situación, que en una democracia al uso debiera llevarse a las portadas de toda la prensa, no apareció en ninguno de los periódicos de gran tirada el 12 de julio. Ni El País, ni El Mundo, ni ABC, ni La Razón publicaron siquiera un breve titular en sus portadas. Tampoco el día 13, ni el 14, ni hoy, día 15. "Lo que no debiera ocurrir bajo ningún concepto es que ante un escándalo de tamaña magnitud se imponga el silencio, la opacidad y la absoluta impunidad", declaró Rafa Mayoral en su comparecencia. Sus palabras parecen un vaticinio.

Por poner el acento en El País, nos encontramos una nota bastante escondida en su versión digital -sin firmar- donde se asegura que Una amiga del monarca dice que actuó como testaferro suyo en un audio incautado al comisario Villarejo, en la que se habla de una "supuesta conversación", de un "presunto diálogo" y de "una persona a la que se presenta como Sayn-Wittgenstein" [**]. Al día siguiente, el diario de PRISA se ve obligado a publicar que Corinna no niega la autenticidad de las grabaciones [***], y entre ayer y hoy que "Podemos pedirá que el rey emérito declare en el Congreso" o que "Podemos exige al PSOE investigar las grabaciones de Corinna", donde debiera decir que Unidos Podemos pide una comisión de investigación por posibles delitos de corrupción y evasión fiscal por parte de Juan Carlos de Borbón. El País sigue sin apenas mencionar a Juan Carlos I y hace hincapié en que "la petición de una comisión de investigación abre una brecha en los socios de la moción de censura".

Un escándalo de estas dimensiones no merece artículos de opinión ni reportajes ni editoriales que indagen en los detalles de lo ocurrido. Se pasa por encima del contenido de las grabaciones sin apenas decir nada de ellas. Tampoco se menciona casi nada del "rey emérito". En lugar de ello, hoy nos levantamos con un "artículo de investigación" titulado "Corinna, el pulso al Estado de un comisario en apuros" [****] donde se ataca a la fuente de la que emanó el escándalo. El clásico "matar al mensajero" que está destapando las miserias de la monarquía: "El policía Villarejo maniobra desde prisión para lograr su libertad con las grabaciones que durante 25 años registró en secreto a políticos, jueces y empresarios [...] apuró el pasado miércoles su última bala".

El bochornoso texto, que continúa eludiendo el gravísimo contenido de los audios, habla de "un chiringuito especializado en la búsqueda de trapos sucios a golpe de talonario, según fuentes policiales", es decir, se dedica a elucubrar sobre si las grabaciones las realizó Villarejo por su propia voluntad o fueron encargadas por alguien. Es la típica estrategia de permanecer casi callado o sin dar relevancia a un asunto de primera magnitud, y cuando al fin colocas un texto en la parte alta de la versión digital de tu diario, lo haces para poner a parir a la fuente e investigar a quienes han destapado los graves (y aún supuestos) delitos de quien ha sido jefe del Estado durante décadas. El perro obediente guardando las miserias de su dueño y dispuesto a morder a quien ose destaparlas.

Evidentemente, los fines con los que Villarejo hizo esas grabaciones -probablemente para contar con munición para cubrirse las espaldas- son lo de menos, lo primordial es la bazofia destapada. Cualquier primate con medio dedo de frente capta eso. Pues El País nos suelta tamaña cagada dispuesto a que nos la traguemos sin rechistar. “Villarejo quiere convertir la Operación Tándem en el caso Corinna”, apuntan fuentes próximas al caso en referencia a una supuesta treta para “intimidar al Estado y las instituciones [...] Un hombre que ha hecho del fisgoneo a empresarios, jueces, periodistas, políticos de PP y PSOE, altos funcionarios y agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) un suculento negocio sigue El País. Todo lo demás ahonda en los trapos sucios de Villarejo cuando lo que se espera de unos medios democráticos es excavar en el escándalo de corrupción y aclarar lo ocurrido durante décadas de comisiones ilegales y sistemáticas, espejo de lo que hacía el PP desde el Gobierno y por lo que se le condenó como organización criminal, pero trasladado a la Corona.

Para poner la guinda, tras el descrédito de la fuente, El País tranquiliza al lector monárquico con una rotunda frase: "Los audios incautados que afectan a la Seguridad del Estado serán protegidos por la Ley de Secretos Oficiales". La impunidad está casi garantizada: "Juan Carlos I perdió su inviolabilidad al abdicar en 2014, pero se mantiene como aforado. El Rey emérito solo puede ser juzgado por el Supremo".

Y para concluir, otro insulto a la inteligencia: "Quienes conocen la trastienda de la Operación Tándem aseguran que no van a caer en la trampa de convertir el caso contra José Villarejo Pérez en un asunto sobre Corinna como pretende el viejo comisario". Señores periodistas sumisos de El País, atiendan: no es una caso contra Villarejo, tampoco un asunto sobre Corinna... Es un gravísimo y probable delito de corrupción de vuestro rey emérito.

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[*] https://www.nytimes.com/2012/09/29/world/europe/juan-carlos-i-seeks-rede...

[**] https://politica.elpais.com/politica/2018/07/11/actualidad/1531326908_69...

[***] https://politica.elpais.com/politica/2018/07/12/actualidad/1531406480_71...

[****] https://politica.elpais.com/politica/2018/07/14/actualidad/1531583284_84...

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación