Diseccionando a El País •  26/01/2026

Héctor de Miguel nos deja huérfanos: «Tengo que descansar un rato y luego ya veremos. Salud»

Héctor de Miguel nos deja huérfanos: «Tengo que descansar un rato y luego ya veremos. Salud»

La marcha de Héctor de Miguel de Hora veintipico no ha sido una ruptura brusca ni un portazo, sino el cierre consciente de una etapa intensa, exigente y profundamente personal. Quienes hemos seguido el programa durante estos años sabemos que no se trataba solo de un espacio de humor político, sino de un proyecto sostenido a base de compromiso diario, mirada crítica y una enorme implicación emocional por parte de su presentador y de todo su equipo.

No todas las partidas se llevan a cabo por falta de ilusión. Algunas se producen teniendo en cuenta que ha habido demasiado de todo durante demasiado tiempo. La salida de Héctor de Miguel en Hora veintipico surge a partir de que lo ha dado todo, durante años, sin reservarse casi nada. Humor, ironía y lucidez se encontraban detrás de ese micrófono, pero también una tremenda carga emocional. Realizar un programa diario anclado a la actualidad política actual no es solo escribir chistes: es procesar todos los días la crispación, la injusticia, el ruido y la frustración colectiva. Además, hacerlo con la responsabilidad de no mirar para otro lado. Ese esfuerzo por mantenerse constante, invisible para quien escucha, termina por hacer peso en el cuerpo y en la cabeza. Héctor de Miguel no ha dramatizado su decisión, pero sí ha sido muy honesto, lo que no es frecuente. No se marcha por falta de ideas o interés en el proyecto, sino porque el desgaste se ha hecho imposible de ignorar. Porque el agotamiento dejó de ser temporal y empezó a asemejarse demasiado a una señal de alerta. Y porque a veces seguir no es valentía sino todo lo contrario. En su retirada hay algo muy humano: saber que no puedes seguir sin antes parar. En una industria que con frecuencia premia la resistencia a costa del bienestar, retroceder también es un acto de responsabilidad y cuidado, hacia uno mismo y hacia quienes están al otro lado.

Guiones con un humor sin límites y un equipo sobresaliente han ido día tras día aumentando su audiencia hasta colocarlo en la vanguardia de la Cadena SER. En pasar por encima del estilo políticamente correcto habitual en el grupo mediático en el que trabaja estaba gran parte de su éxito. Crítica mordaz contra aquellos que observamos con rabia e indignación escenas como la del lamentable programa de Nacho Abad en su «cobertura» del accidente ferroviario, a quien no pocos despreciamos como lo que es, una persona sin escrúpulos que hace bandera del sensacionalismo en los peores momentos. «Si la parodia del inefable escoció, fue porque el dardo hizo diana. No fue nuestro programa el que mostró imágenes truculentas para aumentar unas décimas el share ni quien fomenta la desinformación y el conflicto a diario a base de debates maniqueos”.

Figuras que copan Mediaset o Atresmedia, que retozan miserablemente con la extrema derecha, y que irritan a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, eran vapuleadas en Hora veintipico para nuestro deleite porque a veces la risa puede ser el mejor desahogo.

No podía saberse

En un comunicado publicado en su cuenta de X, De Miguel comparte palabras sinceras y conmovedoras: “Ha llegado el momento de parar. El cuerpo me lo pedía y la mente disimulaba, pero lo acontecido en las últimas horas precipita una decisión que —quien me sufrió lo sabe— llevaba tiempo barruntando. Con esa frase reconoce algo que muchos han visto pero pocos se atreven a decir: que hay momentos en los que seguir ya no es cuidarse.

En febrero del año pasado, el titular del Juzgado de Instrucción número 38 de Madrid, Carlos del Valle, dictó un auto contra el humorista por un presunto delito de odio en junio de 2024 por decir abiertamente otra de esas cosas que todos pensamos: que hay que “llenar de dinamita el Valle de los Caídos” y utilizar las piedras para “tirárselas a los curas que se hayan follado a algún niño, o sea, a todos”. Al final, la justicia tuvo que dar la razón a sus alegaciones sobre herramientas como la exageración o la hipérbole en el humor. Pero Abogados Cristianos es solo uno más de esa horda de energúmenos con los que cada día debemos cruzarnos por la calle o las redes sociales.

Hora veintipico es para muchos oyentes un espacio de refugio, una brújula, una manera distinta de comprender la política a través de un humor ácido y honesto sin concesiones. Y mucho de eso tiene que ver con la mirada de Héctor de Miguel y su manera de ponerse incómodo e incomodar, de no reírse de todo sino de alguien y contra algo cuando hace falta. Su despedida no suena a final sino a pausa necesaria para darse distancia y volver a verlo todo con otros ojos. Porque hay voces que no se apagan a pesar de que guarden silencio por un tiempo: están tomando merecido aire.

Desde aquí, nuestro sincero y sonoro aplauso a él y a todo su equipo, que nos deja huérfanos. Gracias, esperamos verte de vuelta cuando te apetezca ¿Qué hacemos ahora sin nuestro chute diario?


Diseccionando a El País / 

César Pérez Navarro

 

Algunas personas preferimos sentirnos realizadas con estímulos más allá del dinero, el poder o la influencia. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren. Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión de siempre, y estudios que recomiendo a cualquiera, hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays. Por motivos técnicos ajenos, la mayor parte de los contenidos de este blog se perdieron en la última migración de Tercera Información al actual formato. Algunas lágrimas entre esa lluvia desde 2008 aún pueden encontrarse, por ejemplo, en Rebelion.org https://rebelion.org/autor/cesar-perez-navarro/

Todo el mundo hace algo para sentirse realizado, o sencillamente, sentirse   bien. En mi caso, he colaborado como arqueólogo de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y del Foro por la Memoria de Córdoba, la ciudad donde vivo y nací, y escribo en este blog, en Tercera Información y en otros medios sociales y contrahegemónicos entre otras actividades que incluso podrían considerarse como “subversivas” teniendo en cuenta los tiempos que corren.

Licenciado en Geografía e Historia y especializado en arqueología, mi profesión inicial, y estudios que recomiendo a cualquiera, aunque los planes actuales no sean lo que eran.

Hoy me dedico al periodismo social y me preocupo, sobre todo, por la influencia de las corporaciones de la comunicación sobre los ciudadanos y las técnicas de manipulación de masas desarrolladas desde Edward L. Bernays.

César Pérez Navarro