Blanqueando el cuarto trasero del elefante blanco

La desclasificación oficial de parte de los archivos del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, presentada por el Gobierno como un paso decisivo hacia la transparencia, ha confirmado tanto avances como profundas lagunas que persisten. Entre ellas, una particularmente esperada: la ausencia de al menos 125 horas de conversaciones telefónicas mantenidas entre el Palacio de la Zarzuela y el Congreso de los Diputados durante las horas decisivas del intento de golpe.
El material publicado permite reconstruir parcialmente los acontecimientos de aquella noche, pero también pone de manifiesto que el registro histórico disponible está incompleto. En esa documentación el papel del rey se centra más en momentos tardíos, cuando habían pasado muchas horas y se hacía patente que el golpe iba a fracasar. Justo el momento en el que el campechano pensaría en salvar y endurecer aún más su regio trasero.
Durante el 23-F, los servicios de seguridad del Estado registraron las comunicaciones entre las principales instituciones implicadas: la Casa Real, el Gobierno, los mandos militares y el Congreso, que en ese momento se encontraba ocupado por guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero.
Sin embargo, entre los documentos desclasificados no figuran las grabaciones completas de esas conversaciones, ni tampoco su transcripción íntegra. En particular, no aparecen numerosas horas de comunicaciones entre la Zarzuela y el Congreso, precisamente en el periodo en que se tomaron las decisiones más delicadas. Por contra, contamos con elementos disruptivos que ayudan a digerir mejor la píldora. Aclaraciones que dejan arrastrados en el suelo a quienes defendieron que se trató de un golpe «suave», como que a los militares se les ordenó disparar a matar en lugares como la central de RTVE.
A pesar de que lo que se iba a publicar se sabía incompleto y fragmentado, El País ya nos contó en su editorial del 24 de febrero «No más secretos del 23-F» que desclasificar los documentos del golpe de Estado ayudará a acabar con las conspiraciones interesadas sobre la Transición… comenzando con este párrafo falso;
Consejo de Ministros prevé desclasificar hoy todos los documentos oficiales en posesión del Gobierno relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. […]
Desde el golpe en el Congreso y hasta la condena del ahora ex-rey Juan Carlos por televisión, pasan siete horas de las que siguen sin publicarse grabaciones. Las grabaciones de Zarzuela arrancan a partir de la 1.15 horas de la madrugada, que es cuando el rey ya ha condenado el golpe.
La ausencia de este material limita la posibilidad de reconstruir con precisión la secuencia completa de órdenes, contactos y decisiones adoptadas durante el golpe, y plantea interrogantes inevitables sobre el destino de parte de la documentación original. Las comunicaciones de aquella noche no eran en absoluto rutinarias, sino que formaban parte de un dispositivo extraordinario de seguimiento de una crisis de Estado. La documentación debiera ser exhaustiva y pormenorizada. Un material que suele conservarse de forma sistemática, pero que aparece incompleto por diversos factores como la posible destrucción de documentos, su retirada deliberada o su permanencia en archivos aún no desclasificados. Algo probablemente similar a lo que ocurre con los archivos de Epstein. Una demolición controlada.
En cualquier caso, el resultado es que la información disponible hoy sigue siendo parcial y probablemente interesada.
Emilio Silva @Emilio_Silva_ de @ARMH_Memoria cuenta en @CanalRed_TV que es posible que mucha documentación del 23-F haya sido destruida… #FelizMartes pic.twitter.com/Zl4uS4YaGG
— Famélica legión🔻 (@Famelica_legion) February 24, 2026
Los documentos sí publicados confirman el papel relevante del general Alfonso Armada, hombre de confianza del rey Juan Carlos durante el golpe, que mantenía una relación estrecha con el entonces jefe del Estado, de quien había sido colaborador directo durante años en la Casa Real.
Durante el asalto al Congreso, Armada acudió personalmente al edificio con una propuesta concreta: la formación de un gobierno de concentración nacional presidido por él mismo y cuyo vicepresidente sería Felipe González, que incluiría representantes de distintas fuerzas políticas y contaría con el respaldo de sectores del Ejército. Este planteamiento se presentaba como una salida política a la crisis abierta tras la ocupación del Parlamento, en un contexto de máxima incertidumbre institucional. En ese punto los militares empezarían a ubicar al rey como un traidor. Y esa es la documentación publicada que ahora se usa para exonerarlo.
El tradicionalmente monárquico El País continúa hoy con su batería de editoriales y noticias destinados a salvar al soldado Borbón.“Dejar al Borbón libre», el error según los golpistas: «Es un objetivo a batir», publica hoy en su portada. Pero claro, lo revelado se circunscribe al momento en el que Juan Carlos ya había decidido junto a su entorno formar un Gobierno de concentración en el que estuviese el PSOE de González «dejarlo libre y tratar con él como si fuese un caballero”.
En ese contexto temporal hay que situar la frase que también nos trae el diario de PRISA: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”.
Otro elemento de la munición recogida por El País son los «bulos contra el rey«;
🔴DIRECTO #23F | Reuniones secretas y un avión para huir: la preocupación por “bulos” contra el Rey
— EL PAÍS (@el_pais) February 25, 2026
En uno de ellos “se puso de acuerdo con el general Armada en Baqueira durante las vacaciones navideñas donde ‘ultimaron los detalles de la caída del presidente Suárez”… pic.twitter.com/N8jO48RJPs
Se trata, sin embargo, de una «nota interna del Ministerio del Interior». No deja de ser lo que opinan desde el ministerio a posteriori, y que califican como “Campaña contra S. M. el Rey”. La nota no cuenta con firma ni con fecha, y el final y posibles conclusiones del apartado «SOBRE LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL 23 DE FEBRERO DE 1981 EN MADRID» está cortado. Esto podría ocultar la naturaleza de este escrito.
El peso de un relato -el de Javier Cercas- convertido en versión dominante
Durante décadas, el relato más difundido sobre el 23-F ha sido el que presenta la intervención del rey como decisiva para frenar el golpe y garantizar la continuidad del orden constitucional. Se ha denunciado que formó parte de una operación para blindar una monarquía que no contaba con el apoyo de la población española en ese momento. Recordemos la entrevista de Victoria Prego a Suarez en 1995: “Cuando la mayor parte de los jefes de Gobierno extranjeros me pedían un referéndum sobre monarquía o república…, hacíamos encuestas y perdíamos”. Esta interpretación ha sido ampliamente divulgada en medios de comunicación, documentales y obras históricas, y ha contribuido a consolidar una versión ampliamente aceptada de los hechos.
Entre las obras más influyentes en la construcción de este relato se encuentra Anatomía de un instante, del escritor Javier Cercas, un ensayo publicado en 2009 que analiza el golpe a partir de fuentes documentales, testimonios y reconstrucción narrativa. El libro tuvo una amplia difusión y contribuyó a fijar en la opinión pública una interpretación concreta de los acontecimientos, centrada en el papel de determinadas decisiones individuales y en la respuesta institucional al intento de golpe. La serie acaba de estrenarse en TVE.
Aunque se trata de una obra literaria y de investigación, su influencia ha sido notable en la forma en que el 23-F ha sido explicado y comprendido públicamente durante años.
El presidente de la ARMH, Emilio Silva, remarca como el discurso de Cercas «no expone una sola fuente que acredite su argumento; un libro, un testimonio, un documento primario que pueda considerarse determinante para excluir que Juan Carlos de Borbón no participó en la organización del golpe de Estado del 23F«.
TVE estrenó ayer la serie de Movistar "Anatomía de un instante" pero igual se debería titular "Anatomía de un equidistante".https://t.co/Kj0ZMCGaCa
— Emilio Silva Barrera 📒 (@Emilio_Silva_) February 23, 2026
Y escribe recordándonos el reciente documental «Salvar al Rey», en el que el ex agente de CSID, Manuel Rey le pregunta a un compañero, Diego Camacho -. Diego, tú que viviste el 23F, y lo sufriste: ¿El Rey estuvo implicado en el 23F?. A lo que el otro responde;
-. Totalmente. El Rey, eh, digamos, es el motor del golpe. Entonces, lo que pasa es que los reyes ni entran en los asaltos ni ejecutan nada. El tiene una frase, que lo refleja todo, que es, «A mí dádmelo hecho». Cuando se dan cuenta que todo ha sido un fracaso, él convierte una gran traición a la democracia, una gran traición a los españoles en una reforzamiento de la legitimidad democrática de la corona española que estaba muy mermada, porque la corona venía, como todos sabemos, de una designación personal de del caudillo, del generalísimo y acreditan al rey como el gran Salvador de de la democracia española, es una operación magistral de inteligencia, sí que fue una operación de inteligencia.
El periodista e investigador especializado en la intentona golpista Carlos Fonseca, ya aclaró en varias ocasiones que el general Armada no fue identificado como el ‘elefante blanco’, y que esa figura seguía sin conocerse. Ha definido la documentación publicada, entrevistado hoy por Javier Ruiz en TVE como «los secretos de Polichinela», y se pregunta dónde están esas 125 horas de conversaciones que siguen sin publicarse (también mencionadas por el ex-vicepresidente Alfonso Guerra) y «dónde está la exculpación del rey» que estaban anunciando. Por último, recuerda que el entonces ministro Alberto Oliart anunció en el Congreso una investigación que afectaba a más de 200 personas, «un centenar de civiles y más de un centenar de miembros de los cuerpos y fuerzas de la seguridad del estado que nunca se remitió al juez instructor».
Por último, y solo ciñéndonos a lo publicado, contamos con un documento del CNI fechado en febrero de 1982 que revela que el entonces rey se reunió con los militares golpistas. La fuente, denominada Sobre entrevistas de S.M el Rey con militares implicados en el 23-F habla de «entrevistas confidenciales» y «sigilosas» con las cabezas del golpe, como el militar Milans del Bosch. Se señala que «la Corona no salga lesionada del proceso», y se dice que “los opinantes no son ”callebajeros“ e incluso alguno de ellos están integrados en el sector militar” y porque, de no ser ciertos, “el rumor es grave”.
Este documento, a excepción de en medios como El Salto, ha pasado bastante desapercibido en El País y otros medios. Parece más decisivo contarnos que La esposa de Tejero se refirió a él como “tonto” o “desgraciao” y que “Lo dejaron tirao como una colilla”.

