La Tienda Republicana

Paco Campos

Humanos y castores

Una de las características más atractivas del pragmatismo es la imaginación, la capacidad para sugerir e inventar nuevas formas útiles para la sociedad. Rorty la contrapone a la fuerza -> Ulises más permeable que  Aquiles, y esto ha de servirnos porque toda nuestra vida está repleta de pequeñas situaciones a las que acceder con sugerencias, como el oficio de los castores que van y vienen probando, sugiriendo soluciones útiles socialmente para su grey.

Háblame del cómo

Por mucho interés que pongas en transmitir tus experiencias como algo que te pasa, como un algo-tal-que que te pasa, algo que puedas decir que es como eso que está delante de nosotros… por mucho empeño que pongas en comunicar eso, ese eso no es nada. No es lo mismo que ese vaso que tienes en la mano, ni nada por estilo, porque lo que dices que te pasa consiste únicamente en la manera de cómo hablas de ello.

Redefinir sin cesar

Culillo de mal asiento hay que tener si mostramos interés por la política, no por la intriga política, de la que somos verdaderos maestros desde la época de las monarquías fundacionales al calor de la Reconquista; desde que el moro infiel hubo de morir a los pies del caballo blanco de Santiago –figura híbrida a base de estampas físicas y metafísicas, en las que religión y política se fundieron para la eternidad esculpidas en la piedra o figuradas en los lienzos y en los textos apocalípticos de los cuentos de la Historia Sagrada a la española.

Configuraciones que desorientan

Qué poco necesitamos para predicar que tenemos imágenes, que poseemos formas que podemos representar cuando queramos, y que esas representaciones además tienen colores y situación a voluntad propia… como si tuviéramos una maquinaria reproductora, incluso del mundo tridimensional; y qué perplejos quedamos cuando nos dicen que para decir que tenemos imágenes se requiere, al menos, un espacio. Lo demás son configuraciones peligrosas que desorientan.

Nihilismo, o la pérdida de sentido

    Estos días he estado releyendo una de las clases que impartió Heidegger de 1936 a 1940 en la universidad de Friburgo sobre Nietzsche, buscando en el nihilismo una justificación para estos tiempos modernos europeos, porque me da la impresión de haber perdido no ya el interés por las cosas, sino que las cosas no merecen interés alguno por sí solas, no merecen atención si no se las rentabiliza de alguna manera, advirtiendo con ello que la base de nuestra existencia no es otra que un nihilismo encubierto por la circunst

Convicciones innecesarias

Deberíamos replantearnos con atino la necesidad de organizar nuestras creencias y deseos para liberarnos de convicciones que viven con nosotros desde tiempo inmemorial y que muchas veces nos llevan a ser dependientes de ellas hasta el punto de no tener argumentos para desdecirlas o cuestionarlas mínimamente. Preocupación ésta que advertí leyendo a Rorty en los Escritos Filosóficos 4, concretamente en un artículo de 2004 sobre la perspectiva pragmatista.

Por qué la filosofía desconcierta

Al menos produce expectación, pero sobre todo tiende en el expectante a resolver líos de comprensión o interpretación entre humanos. Por encima, previo a todo lo anterior, la filosofía produce en el hombre un anhelo consistente en quedar instalado en la convicción, en el territorio de la plenitud y en el rigor intelectual, ese que lleva consigo la suficiencia e incluso la felicidad, como si de un  Sócrates, Platón o Aristóteles se tratara. Ese es el ideal kantiano que todavía emblandece conciencias tan especiales como las del mismísimo Habermas.

Ser solidario no es una contemplación

No es fácil ser solidario. Sí de boquilla, pero poco más. La palabra es imprecisa, a no ser que conceptos tales como ‘nosotros’ y ‘ellos’ sean equivalentes, tengan el mismo valor -sin precisar para qué o en tanto a qué. La solidaridad de la ONU es obligatoriedad sin voluntariedad. Pasa igual con el cristianismo que iguala al género humano en una especie universalismo donde Hitler y Franco, Ana Frank y García Lorca son criaturas de Dios sin incompatibilidades entre sí.

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