La Tienda Republicana

Paco Campos

Mejor la verdad en lenguaje vernáculo

El lenguaje vernáculo es mucho más posibilista y actitudinal que el lógico, y mucho más que el metafísico, si es que de la verdad se trata, porque la queramos determinar para poder acomodarnos con ella y hacerla mucho más intercambiable en la conversación filosófica, una vez que nos dé por ahí, por conversar con la gente. ¡Ay!, la vieja polémica de mediados del XX, cuando Wittgenstein dijo que el significado de las palabras es su uso en el lenguaje. Russell se enfadó una barbaridad, dicen que montó en cólera porque su mejor discípulo había traicionado los cánones de la lógica.

La fe secular

A diferencia de la religiosa, la fe secular es naturalista, esto es, es práctica y relacional ->incluye y afecta a seres reales como nosotros, a familiares, amigos y clubes de fútbol o figuras del toreo. Tenemos fe en ellos y no sólo deseamos que estén en armonía con nosotros, sino que si no lo estuvieran no habría problema alguno porque, en el fondo, perdonaríamos y en paz; hasta otra.

Salir de la autoconciencia

Rorty en La filosofía como género transicional  (2004) nos habla del intelectual literario, un tipo de filósofo que ha dejado atrás los grandes e inamovibles temas de la tradición greco-romana para expandir su curiosidad por el mundo de la vida, donde ya no hay límites y donde el pensar se basa en la imaginación -no en la imagen. Qué grande el intelectual literario y cómo él, a base de juegos de lenguaje, en base a recurrencias wittgenstenianas, al escribir, nos muestra una habilidad reflexiva completamente nueva, impensable en las cabezas cartesianas o en los ritos kantianos.

La fe secular

A diferencia de la religiosa, la fe secular es naturalista, esto es, es práctica y relacional ->incluye y afecta a seres reales como nosotros, a familiares, amigos y clubes de fútbol o figuras del toreo. Tenemos fe en ellos y no sólo deseamos que estén en armonía con nosotros, sino que si no lo estuvieran no habría problema alguno porque, en el fondo, perdonaríamos y en paz; hasta otra.

Salir de la autoconciencia

Rorty en La filosofía como género transicional  (2004) nos habla del intelectual literario, un tipo de filósofo que ha dejado atrás los grandes e inamovibles temas de la tradición greco-romana para expandir su curiosidad por el mundo de la vida, donde ya no hay límites y donde el pensar se basa en la imaginación -no en la imagen. Qué grande el intelectual literario y cómo él, a base de juegos de lenguaje, en base a recurrencias wittgenstenianas, al escribir, nos muestra una habilidad reflexiva completamente nueva, impensable en las cabezas cartesianas o en los ritos kantianos.

Cómo hablar sin pensar

Siguiendo con las conferencias de Wittgenstein de 1946-47 en Cambridge, e insistiendo en deshacer el entuerto, el error consistente en afirmar que el pensar es un acompañamiento del hablar y que, por tanto, podemos pensar sin lenguaje, el filósofo austríaco ironiza con la pregunta de si hay ya pensar por el simple hecho de hablar, y responde que no, porque se puede hablar sin pensar, y por eso el pensar acompaña al hablar.

¿Podemos estar rectificando siempre?

Un argumento de Habermas puede resultarnos lo suficientemente convincente como para seguir su contenido en cualquiera de las situaciones que puedan presentársenos. Habermas pregunta qué hace que una proposición sea o nos parezca verdadera al tenerla idealizada dentro de un ámbito de mentes finitas: la respuesta que justifica esta creencia radica en la fuerza irrestricta del argumento mejor, que fuerza a los participantes -el círculo de mentes pensantes- a un cambio de perspectiva.

Pensar es hablar

En las conferencias de Cambridge, Wittgenstein y Malcolm disquisicionaban sobre la naturaleza del pensar, qué es pensar. Hay desde siempre la tendencia a defender el pensamiento por sí mismo, como si no necesitase de explicación o aclaración alguna. Lo que pasa con esta posición es que cosificamos algo que solo podemos tratar hablando del lenguaje. Lo contrario sería dar validez a todo tipo de afirmaciones aun siendo las afirmaciones incompatibles entre sí.

No hay cinco en 5

¿Cuando los matemáticos figuran 5,  cometen un error o hacen un uso incorrecto de la palabra “cinco”?  ¿Cuándo nos equivocamos confundimos las cosas con las figuras, o usamos las palabras de forma incorrecta? Al igual que los matemáticos hacemos figuraciones con nuestras palabras, y eso nos puede llevar a la perdición; si no sabemos usar correctamente el lenguaje puede que sólo evoquemos nociones y nos perdamos en conseguir figuras correctas, cuando, en realidad no hay figuras  correctas, aunque la figura venga a ser un símbolo.

Sbyace Wittgenstein

La grandeza de los grandes consiste en la permanencia en el tiempo, en el tiempo que quedan sus tesis mantenidas, como si de un agente geológico se tratara, de esos efectos sin los cuales sería casi imposible referirse a algo, poder reconstruir lo que muchas veces la intuición ni siquiera persigue. La grandeza de Wittgenstein se muestra cuando menos la esperas y cuando parece ser que ni pega con cola. Tiene que ser otro grande el que nos lo diga para poder calibrar lo que está pasando, cómo seguimos durmiendo la siesta aunque no haya verano.

Páginas

Suscribirse a Paco Campos