La Tienda Republicana

Francisco Campos

El fantasma de la autocomprensión

¿Hasta qué punto la distinción entre rasgos intrínsecos de las cosas y rasgos relacionales puede ser tenida en cuenta?

    Rorty expresa este contraste y otros más, como el dado por Richard Taylor (1919-2003) entre autocomprensión y comprensión de objetos independientes, para poner en evidencia que teorías como las de la correspondencia de la verdad, o la representación de la realidad independiente del sujeto, son teorías espurias, triviales, en definitiva, vacías.

Suponemos demasiado

Como funcionamos de alguna manera, no reparamos en algunas cosas que deberían preocuparnos. No advertimos que mantenemos cierto tipo de creencias sin necesidad de ponerlas a punto. Pienso, siguiendo la filosofía de Donald Davidson (1985), si tiene el lenguaje algún cometido. Lo digo porque andamos confiados pensando que representamos algo con él, o que nos sirve para la creación de algo inédito. Tenemos demasiados pájaros en la cabeza que nos convierten en seres suicidas.

El animalismo, una antropomornización desbordada

Todo parte de ese intento de diferenciación, de aislamiento, de lo que los cristianos llaman “naturaleza humana”, creyendo en ella como un existente al que se le pueden atribuir propiedades y características morales, no digamos religiosas e incluso políticas -> no olvidemos esos ideólogos de la derecha que defienden la vida como algo que Dios nos da y que sólo Él puede quitar, y donde el Hombre es mero sujeto pasivo –aborto, eutanasia…

La tradición liberal ilustrada

Pertenecemos a esa tradición, forjada con un lenguaje exclusivista y poco integrador. Es más, desechamos de antemano a todo aquel que con su propio modo de expresión pueda tener creencias y deseos, esto es, verdades que justifiquen una comunicación libre de dominio. Esto es así, nos guste o no. El problema surge cuando queremos apropiarnos de su mundo comunicativo, es decir, de sus creencias y deseos para poder ejercer el dominio de nuestra razón instrumental o lo que sea. El caso es que impedimos que otro lenguaje pueda ser válido, no digo ya hegemónico.

Cómo tratar las convicciones

Unos actúan, otros razonan; unos creen, otros saben… en fin, distinciones que Habermas hace cuando hay que forzar la máquina de la verdad como verdad absoluta, incondicional, no experimental. Y para ello nada mejor que el análisis comparativo entre dos supuestas y distintas concepciones de ella, cuando realmente justificar esa diferencia exigiría una objetiva diferencia que no se evidencia sin recurrir al argumento porque, desde luego, recurriendo a la práctica no sólo no la hay sino que además es irrelevante, no es el centro de la cuestión.

Suscribirse a Francisco Campos