Fernando Dorado

Paz para el pueblo y guerra a los corruptos

Popayán, 29 de junio de 2016

 

Una parte importante de los colombianos no cree en la paz que se está pactando. No es que le crean a Uribe, al Procurador Ordoñez o a RCN. No. Hay un “conocimiento instintivo” que surge de una valoración colectiva que debe ser tenido en cuenta. Algunos lo identifican con ignorancia, indiferencia, alienación, “no-me-importismo”, escepticismo e incredulidad. Esas actitudes existen pero son resultado de una opinión basada en una percepción real.

 

La paz es democracia...sin democracia no hay paz

Para entender el momento actual y “actuar en consecuencia”, como decía Estanislao Zuleta, hay que ver más allá de las apariencias. Explicarnos el porqué de los hechos, identificar los actores principales y secundarios, leer entre líneas los textos, interpretar los discursos, y desentrañar los intereses en juego que están detrás de las diversas actitudes y manifestaciones que se expresaron ayer 23 de junio –tanto en La Habana como en Colombia–, con ocasión de lo que se denominó “el fin de la guerra” o el “último día del conflicto”.

Entre el populismo de derecha y la derecha neoliberal

Dentro de dos (2) años en Colombia estaremos eligiendo presidente de la república para el periodo 2018-2022. Lo más seguro es que habrá segunda vuelta ante la dispersión de las fuerzas políticas. ¿Volveremos al escenario recurrente de tener que escoger entre lo malo y lo peor? ¿Entre la derecha neoliberal y el populismo de derecha? ¿Entre la derecha “pacifista” y la extremo-derecha guerrerista? ¿Entre los agentes de Santos y los de Uribe?

 

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