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Fernando Dorado

El uribismo se comporta como si fuese oposición

La renuncia irrevocable de Néstor Humberto Martínez a la Fiscalía General de la Nación refleja una particularidad de la política en Colombia que se presenta también en gran parte del mundo. Se da cuando sectores minoritarios aprovechan coyunturas especiales para acceder a los gobiernos.

El uribismo es y actúa como una minoría. En las elecciones de 2018 logró construir una mayoría con Duque para derrotar a Petro (usando el miedo al “castro-chavismo”), pero siguió actuando como una minoría y ahuyentó a sus aliados liberales, vargas-lleristas y santistas.

Un pacto amplio y contudente contra la guerra

En Colombia queremos salir de la guerra; a Venezuela la quieren meter en ella. Sectores poderosos (internos y externos) que han vivido del conflicto armado se han confabulado para regresarnos al pasado. Ellos se opusieron y sabotean el proceso de paz porque éste puso la Verdad como elemento central a fin de colocar en igualdad de condiciones a todos los actores que cometieron crímenes y delitos en el marco de la guerra irregular. Y la verdad para ellos no significa tanto la cárcel como el riesgo de perder poder económico y político.  

Duque quería ser Uribe III, pero no funcionó

Popayán, 29 de marzo de 2019.

Duque intentó convencerse en los primeros meses de su gobierno que podía jugar a ser demócrata, moderado y anti-corrupto, o sea, a creerse la mentira que había fabricado para poder ganar las elecciones. Se sentía como una especie de Fajardo II.

Fueron cinco meses en donde casi todo le fracasó e iba en barrena, con un pacto anticorrupción incumplido, una recortada reforma tributaria que convirtió de afán en “ley de financiamiento”, reformas legislativas aplazadas y paro universitario desgastante.

No ceder al chantaje imperial

La agresiva campaña impulsada por Trump (manipulado por asesores neocons) para derrocar al presidente Maduro de Venezuela, crea una de aquellas situaciones en las que no hay posibilidad de ser “medias tintas” o neutral. Se está de acuerdo o no con el chantaje; así de sencillo.

El chantaje dice: Si Maduro no renuncia y si no se convoca nuevas elecciones, lo derrocamos. Y rematan: “Están sobre la mesa todas las opciones”, o sea, “es a las buenas o a las malas”.

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