La Tienda Republicana

Elena Martínez

Salud, amor y libertad

Entre las anarquistas, y me refiero en general y a cualquier género, es muy habitual despedirse con un ¡salud compañera! Y digo compañera, porque cada vez más, solemos utilizar un lenguaje inclusivo y feminista que nos suena de pronto habitual y con el que nos sentimos muy cómodas. Hay que decir qué, además, a nuestros compañeros, no les importa sentirse dentro del género femenino, es más, después de tanto tiempo asumiendo el papel, hasta le sacan gustillo a pasar inadvertidos.

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