Redacción •  Vivienda •  16/02/2026

El nuevo Plan Estratégico de Madrid amenaza la habitabilidad y rebasa los límites ambientales de la ciudad

  • La Plataforma Ecologista Madrileña ha presentado sugerencias a la consulta ambiental del Plan Estratégico Municipal impulsado por el Ayuntamiento de Madrid, al considerar que consolida un modelo urbano ambiental y socialmente insostenible.
  • Las entidades denuncian la falta de límites al crecimiento, la concentración de la vivienda en pocas manos, el deterioro de la calidad de vida urbana y una visión reduccionista del medio natural entendida principalmente como espacio de consumo recreativo.
El nuevo Plan Estratégico de Madrid amenaza la habitabilidad y rebasa los límites ambientales de la ciudad

Las organizaciones ecologistas que integran la Plataforma Ecologista Madrileña —Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura— advierten de que el Plan Estratégico Municipal (PEM) de Madrid mantiene, bajo un discurso de sostenibilidad, la continuidad de los procesos de intensificación urbana que han llevado al agotamiento físico y ecológico del municipio en apenas tres décadas.

Desde 1997, año de aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, el Ayuntamiento ha colmatado prácticamente todo el suelo municipal, a excepción de los terrenos protegidos como los montes de El Pardo y Viñuelas, el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, al norte, y el Parque Regional del Sureste, al sur. El resto —más de 300 kilómetros cuadrados— se ha urbanizado o se encuentra en proceso de transformación. Esto equivale a haber consumido en treinta años una superficie similar a diez veces el municipio de Alcorcón o treinta veces el de Coslada.

Ante esta situación, el PEM, lejos de plantear alternativas al modelo de ocupación y transformación irreversible del suelo, prevé en la práctica continuar creciendo en casi toda la ciudad —salvo en la almendra central— mediante la densificación de los tejidos ya construidos y de los ámbitos en desarrollo. Todo ello se plantea obviando los límites ambientales y sin evaluar adecuadamente el consumo de recursos (agua, electricidad o combustibles), ni los efectos de la compactación urbana y la redimensión de infraestructuras sobre la salud y la vida cotidiana de la población.

A esta dimensión ambiental se suma una creciente preocupación social que el PEM no aborda de forma suficiente. El propio borrador reconoce la tendencia hacia la concentración de la propiedad residencial en grandes tenedores. En la Comunidad de Madrid, el 23,20 % de los más de 512.000 inmuebles en alquiler con fianza depositada en la Agencia de Vivienda Social pertenece a empresas con más de 50 viviendas, una situación que dificulta el acceso a la vivienda, encarece los alquileres y favorece la expulsión de la población con menor poder adquisitivo hacia las periferias urbanas y metropolitanas.

La Plataforma critica asimismo el Documento Inicial Estratégico (DIE) del PEM. En particular, resulta cuestionable la consideración que hace el documento de que el incremento edificatorio y la intensificación urbana puedan coexistir sin impactos significativos sobre sistemas ecológicos ya tensionados en un municipio caracterizado por la escasez de suelo libre, la fragmentación de hábitats y la elevada presión sobre los espacios naturales periurbanos. La ausencia de análisis acumulativos, de escenarios de saturación o de límites de capacidad de carga territorial reduce la credibilidad del diagnóstico y refuerza la impresión de que el DIE opera más como justificación del modelo propuesto que como verdadero instrumento de detección de impactos.

Frente a este enfoque, la Plataforma Ecologista Madrileña propone reorientar el planeamiento hacia una estrategia de contención del crecimiento, centrada en la regeneración urbana, el refuerzo de dotaciones y espacios libres, la protección efectiva del suelo no urbanizado y la garantía del derecho a la vivienda sin nueva expansión territorial.

En consecuencia, solicita una revisión sustancial del planteamiento propuesto para asegurar que cualquier desarrollo futuro quede subordinado a límites ambientales verificables, seguridad jurídica y protección del patrimonio natural y urbano, condiciones imprescindibles para una transición ecológica real de la ciudad.

El Plan Estratégico Municipal es un instrumento de ordenación territorial de nueva creación, incorporado por la Ley 7/2024, de 26 de diciembre, de Medidas para un desarrollo equilibrado en materia de medio ambiente y ordenación del territorio. Madrid es el primer municipio que ha iniciado su tramitación, que comienza con la redacción del borrador y del Documento Inicial Estratégico para su informe por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, previo a su aprobación inicial por el Ayuntamiento y a su sometimiento a información pública. La aprobación definitiva, en ausencia de Estrategia Territorial o Plan Territorial, corresponde a la Comunidad de Madrid; en caso contrario, la competencia sería municipal.


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