2025: Un Año de Luchas y Victorias: Así Fortalecemos el Poder Inquilino Juntas

El 2025 no ha sido un año más en la pelea por el derecho a una vivienda digna. Ha sido un año en el que, ladrillo a ladrillo, conflicto a conflicto y vecina a vecina, hemos ido construyendo una fuerza colectiva imparable. Desde nuestro Sindicato de Inquilinas de Madrid, miramos atrás no solo para hacer balance, sino para recordar algo fundamental: ninguna de estas victorias hubiera sido posible de manera individual. Son el fruto de la organización, la solidaridad y la determinación de cientos de personas que decidieron dejar de sufrir en soledad para plantar cara juntas.
Nuestro crecimiento es nuestra fuerza
Empezamos por lo más básico: más de mil nuevas afiliadas han decidido este año que su herramienta para enfrentarse al abuso no es el silencio, sino el sindicato. Este crecimiento explosivo, que se ha materializado en tres nuevos nodos territoriales (Corredor del Henares, Sierra Norte y Carabanchel) y en la expansión de Latina y Este para abarcar más territorio del que hacían hasta ahora. Todo esto demuestra la injusticia en el alquiler no es un problema aislado, sino una realidad compartida que exige respuestas colectivas. No solo crecemos porque cada día hay más problemas con la vivienda; crecemos porque hemos entendido que la unión hace la fuerza, y que juntas podemos cambiar las reglas del juego.
De la defensa individual a la ofensiva colectiva
La esencia de nuestro sindicalismo es transformar el conflicto individual de una inquilina en una lucha pública de toda una comunidad. Este año, más de 40 bloques en lucha se han organizado horizontalmente para enfrentarse a los dueños de edificios enteros. No es fácil, pero las luchas ejemplares en San Ildefonso, Hydra o Antonio Zamora nos recuerdan que plantar cara sí merece la pena.
Hemos suspendido desahucios, como los de Mariano, Rahman o Maricarmen, demostrando que necesitamos contratos indefinidos y que los beneficios de los rentistas no están por encima del derecho a la vivienda . Y hemos dado un salto histórico: tras dos años de pelea, las vecinas de Tribulete 7 han llevado a un fondo buitre ante los tribunales en la primera querella colectiva por acoso inmobiliario. Esto no es solo una victoria para ellas; sienta un precedente para todo el Estado. Les mandamos un mensaje claro: ya no pueden operar con impunidad.
Estrategias que funcionan: #NosQuedamos y la Huelga de Alquileres
Nuestras herramientas se perfeccionan con los años. La campaña #NosQuedamos, que llevamos usando más de ocho años, ha permitido que personas como Lourdes, de 79 años, firmen un nuevo contrato en tiempo récord y que vecinas de vivienda pública se resistan a la privatización. Es simple: nos organizamos, nos negamos a ser expulsadas de nuestros barrios y ganamos.
Y este año, las huelgas de alquiler han vuelto para quedarse. Las huelguistas pioneras de Nestar en Madrid y La Caixa en Catalunya nos han dado una lección de poder: cuando dejamos de pagar colectivamente, son ellos los que tiemblan. Gracias a esta valiente acción, se han salvado en Catalunya más de 1700 viviendas de protección oficial. Imagina lo que podríamos lograr si esta estrategia se extendiera.
Un movimiento que trasciende lo local
El 5 de abril fue un día histórico de 2025. Más de 100.000 personas solo en Madrid, y más de 40 ciudades en todo el Estado, alzamos la voz al unísono. Fue la demostración palpable de un hartazgo convertido en movimiento. Pero no nos quedamos en la protesta. En octubre, dimos otro paso crucial: nació la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, fruto del encuentro de organizaciones de todo el Estado. Porque el problema es sistémico y la respuesta debe ser tanto estatal como internacional.
Además, como la lucha por la vivienda está ligada a otras luchas, seguimos tejiendo alianzas con organizaciones sindicales y ecologistas en la Confluencia de Luchas, porque no tiene sentido enfrentarnos a todo un sistema solas.
Como sabemos los rentistas prefieren inquilinas aisladas, desinformadas y con miedo. Nosotras respondemos juntas, formadas y con estrategia. Durante este año hemos hecho más de 50 talleres y formaciones y hemos sacado publicaciones como Poder Inquilino o la Guía contra el racismo inmobiliario. Sabemos que la formación y el conocimiento son claves y nos permite pasar de la reacción a la acción planificada.
Mirando hacia 2026: Seguiremos construyendo
Este repaso no es un punto final. Es un impulso. En 2026, no nos conformamos. Seguiremos organizando bloques, ampliando nodos, formándonos, denunciando abusos y tomando las calles. El objetivo sigue siendo el mismo: construir un poder inquilino capaz de garantizar el derecho fundamental a una vivienda digna y estable para todas.
Si te sientes identificada con estas luchas, si estás harta de la inseguridad, de los abusos y del miedo, no estás sola. Aquí tienes un espacio, una herramienta y una comunidad. Vente. Organicemos tu bloque. Afíliate. Porque juntas, no solo resistimos. Juntas, ganamos.
El año que viene, más poder inquilino.
