Aló Joseda: Fin de la moratoria antideshaucios con el Sindicato de Inquilinas de Sevilla y Tenerife

El final de la moratoria antidesahucios ha vuelto a situar el acceso a la vivienda en el centro del debate social y político. En ciudades como Sevilla y Tenerife, el levantamiento de esta medida excepcional está teniendo un impacto directo sobre cientos de familias en situación de vulnerabilidad, una realidad que el Sindicato de Inquilinas de ambos territorios denuncia como “una emergencia habitacional anunciada”.
La moratoria, aprobada como respuesta a la crisis económica y social derivada de la pandemia, había servido durante años como un dique de contención frente a los desalojos sin alternativa habitacional. Su final ha supuesto la reactivación de procedimientos judiciales paralizados, muchos de ellos correspondientes a hogares con menores, personas mayores o ingresos precarios.
En Sevilla, el Sindicato de Inquilinas advierte de un aumento progresivo de lanzamientos desde finales del año pasado. “Estamos viendo cómo se ejecutan desahucios que llevaban años suspendidos, sin que las administraciones ofrezcan soluciones reales”, señalan desde la organización, que acusa a las instituciones de “abandonar a las familias justo cuando más expuestas están a la subida de precios del alquiler”.
La situación no es muy distinta en Tenerife, donde el encarecimiento del alquiler se ha visto agravado por la presión del mercado turístico y la escasez de vivienda pública. El Sindicato de Inquilinas de Tenerife denuncia que el fin de la moratoria ha dejado a muchas personas “a merced de fondos de inversión y grandes propietarios”, en un contexto en el que los salarios no acompañan al aumento del coste de la vida.
Ambas organizaciones coinciden en señalar que la moratoria fue una solución temporal que nunca vino acompañada de políticas estructurales. “No se ha ampliado el parque público de vivienda, no se han regulado eficazmente los precios del alquiler y no se ha garantizado una alternativa habitacional antes de ejecutar un desahucio”, critican desde el movimiento sindical de inquilinas.
Ante este escenario, el Sindicato de Inquilinas de Sevilla y Tenerife ha intensificado su actividad, convocando concentraciones, asesorías colectivas y acciones de resistencia para frenar desalojos. Su objetivo, aseguran, no es solo detener casos concretos, sino visibilizar un problema que afecta a capas cada vez más amplias de la población trabajadora.
El fin de la moratoria antidesahucios marca así un punto de inflexión. Para los colectivos sociales, lejos de tratarse de una vuelta a la normalidad, supone la consolidación de un modelo de vivienda que prioriza el beneficio económico sobre el derecho a un hogar. Mientras tanto, en Sevilla y Tenerife, la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué ocurre con quienes no pueden pagar, pero tampoco tienen a dónde ir?
