Redacción •  Negocios y Ocio •  23/12/2025

La brecha del inglés en España y por qué ya condiciona el acceso a oportunidades reales

La brecha del inglés en España y por qué ya condiciona el acceso a oportunidades reales

Cada año aparecen nuevos indicadores sobre la posición de España en el mundo, pero pocos retratan con tanta precisión nuestras posibilidades de progreso como el EF English Proficiency Index 2025. Según el informe seguimos instalados en un nivel intermedio-alto: suficiente para “defenderse”, pero lejos de los países europeos donde el inglés forma parte del día a día. El punto más débil vuelve a ser la expresión oral, un síntoma de que el dominio del idioma continúa siendo más académico que funcional, justo cuando el inglés opera como llave de acceso a estudios, becas y empleos de calidad en una economía global.

Este escenario no implica un fracaso colectivo, pero sí un reto estructural. El inglés actúa como un filtro suave en sectores como el turismo avanzado, la exportación, la ciencia, el tercer sector internacional o la economía digital. No determina una carrera, pero la inclina. Un nivel algo más alto puede traducirse en entrevistas adicionales, mejores prácticas, más movilidad y oportunidades de formación fuera. La diferencia no es dramática, pero sí decisiva para quienes necesitan ampliar su horizonte laboral sin renunciar a vivir en España.

Qué sabemos que sí funciona para aprender inglés

Las evidencias científicas coinciden en que los idiomas se consolidan con exposición real, práctica oral continua y contextos en los que el error no penaliza, sino que forma parte del aprendizaje. Esto contrasta con el modelo basado en gramática, examen y poca conversación que todavía predomina en muchos centros. El resultado es conocido: generaciones que acumulan años de estudio, pero sin la soltura necesaria para usar el idioma en entornos profesionales o cotidianos.

En este punto, la inmersión lingüística se convierte en un acelerador educativo. Programas como Erasmus permiten vivir meses en otro país, integrarse en redes internacionales y ganar una confianza que es difícil conseguir desde el aula. La lógica de la inmersión, sin embargo, ya no es exclusiva de la universidad. Existen estancias adaptadas a secundaria, FP, jóvenes profesionales y adultos que buscan reciclarse laboralmente. Más que un coste, funcionan como una inversión con retorno en forma de opciones, empleabilidad y movilidad académica.

Inmersión bien diseñada: el valor añadido de programas estructurados

Muchas familias y estudiantes confían en operadores especializados que organizan cursos de inglés en el extranjero. Por ejemplo, EF destaca por contar con escuelas propias en destinos anglófonos como Londres, Toronto, Vancouver, Dublín o Sídney, lo que permite controlar la experiencia educativa. Su Método EF combina pruebas de nivel, grupos reducidos, enfoque comunicativo, optativas ligadas a intereses concretos y un seguimiento constante del progreso, asegurando que la inmersión funcione dentro y fuera del aula.

Para que estas experiencias no queden restringidas a unos pocos, es necesario articular políticas públicas que amplíen su alcance. Sería clave aumentar las becas de inmersión de corta y media duración, establecer acuerdos entre administraciones y operadores acreditados para reducir costes y diseñar programas específicos para FP, educación de personas adultas y jóvenes en búsqueda de empleo. La orientación en los centros educativos también resulta esencial para que cada estudiante sepa cómo elegir y financiar un programa adecuado.

Convertir el inglés en un derecho de acceso a oportunidades, y no en un privilegio, requiere reforzar lo que ocurre en las aulas y abrir la puerta a experiencias de inmersión de calidad. Si España quiere mejorar en los rankings y, sobre todo, en la oferta real de futuro para su juventud, deberá tratar los cursos de inglés en el extranjero como parte de su estrategia educativa y laboral. La brecha del inglés no es inevitable: se reduce con políticas valientes y con programas que permitan que muchas más personas aprendan el idioma donde realmente se transforma, en contacto directo con él.