Cómo limpiar las llantas de aluminio

En su momento, gastaste una buena suma de dinero para ponerle a tu coche unas relucientes llantas de aluminio. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas se han ido ensuciando y han perdido su brillo original. No te preocupes, este es un problema que tiene solución. Aquí vamos a contarte cómo debes limpiarlas para dejarlas como nuevas.

Pasos a seguir para limpiar correctamente las llantas de aluminio de tu coche;

En primer lugar, dirígete a un centro de lavado de vehículos y toma una manguera de agua a presión. Después, aplica el chorro directamente sobre ellas con el propósito de eliminar la mayor cantidad de suciedad posible. Concéntrate sobre las áreas en las que las manchas están más incrustadas y tómate tu tiempo. El agua debe ser caliente y, a ser posible, contar con un poco de jabón. En cuanto acabes, sécalas con un trapo limpio.

A continuación, ayudándote de una esponja, aplica un producto químico que hayas comprado previamente en una tienda especializada. Sin embargo, has de tener mucho cuidado en esta fase ya que este tipo de líquidos suelen ser abrasivos. Nunca los dejes sobre la superficie de aluminio más de dos o tres minutos ya que pueden acabar deteriorándolo. Hazlo de una en una para que esto no suceda.

Posteriormente, elimina el producto utilizando agua mezclada con jabón y usando otra esponja diferente. En este punto, prácticamente no quedará suciedad. Y, si la hay, emplea un cepillo específico para llantas de aluminio con el propósito de removerla, especialmente en la zona de los radios. Avanza siempre desde la cara interna a la frontal. Por último, aplica un abrillantador para devolverles el lustre que tenían en el momento en el que las compraste.

¿Cuándo es el momento de sustituir tus llantas de aluminio?

La suciedad, en prácticamente ningún caso, va a ser algo que conlleve la sustitución de la llanta. Sin embargo, hay otros factores que sí. Por ejemplo, a pesar de que este material es relativamente flexible y se puede enderezar tras los golpes, hay impactos que pueden alterar su aerodinámica sin remedio. Esto es especialmente habitual cuando se producen por golpes laterales con badenes y bordillos.

Por su parte, en caso de que detectes que la llanta posee una fisura, también será el momento de sustituirla. Ten en cuenta que esto puede comprometer gravemente tu seguridad mientras circulas, así que no lo dejes para más adelante. Echa un vistazo también a posibles zonas deterioradas en los alrededores del disco de freno. Estas pueden aparecer por culpa de factores ambientales como, por ejemplo, el frío intenso, así como por el simple paso del tiempo. No olvides que una llanta de aluminio tiene una vida media de 10 años desde el momento en el que es fabricada.

Si crees que ha llegado el momento de cambiarlas, has de saber que, actualmente, es posible encontrar llantas baratas fabricadas en aluminio que, por un precio muy ajustado, te permitan seguir disfrutando de la estética y el rendimiento que te ofrecían las antiguas cuando estaban en perfecto estado. Este es el último recurso, pero debes barajarlo llegado el momento.