Federico Rubio Herrero •  Memoria Histórica •  11/02/2026

La liberación de Viena (13 de abril de 1945)

La liberación de Viena (13 de abril de 1945)

Después de expulsar de Hungría a los invasores fascistas, las tropas soviéticas orientaron su esfuerzo hacia la liberación de Austria, incluída Viena, su capital. La lucha en las cercanías de Viena fue durísima. Para vencer la porfiada resistencia del enemigo, el Mando soviético decidió envolver Viena por el Sur con las fuerzas del 3º frente de Ucrania y por el Norte con las del 2º frente de Ucrania. El 6 de abril de 1945, las unidades de vanguardia de ambos frentes penetraron en los arrabales de la capital austríaca y entablaron combates de calle.

Los hitlerianos, con la intención de intimidar al pueblo austríaco, propagaron el bulo de que el Ejército Rojo se proponía exterminar a los austríacos que eran miembros del Partido Nacionalsocialista. Trataron de evacuar a la fuerza a la población a Alemania y convertir a Viena en un nudo de resistencia análogo a  lo que había sido Budapest. Sin embargo, a los vieneses les causó gran impresión el llamamiento hecho el 6 de abril por el comandante general del 3º frente de Ucrania, Fiodor Tolbukhin. En él se decía: «Habitantes de la ciudad de Viena ha sonado la hora de la liberación de vuestra ciudad, capital de Austria, del dominio alemán, pero las tropas alemanas en retirada quieren convertir también a Viena en campo de batalla, como han hecho en Budapest. Esto amenaza a Viena y a sus habitantes con las mismas destrucciones y los horrores de la guerra acarreados por los alemanes a Budapest y a su población». Más adelante, en el llamamiento se subrayaba que el Ejército Rojo deseaba preservar de la destrucción a Viena y a sus monumentos históricos de la cultura y el arte y que los austríacos no debían abandonar la ciudad, sino impedir por todos los medios a los fascistas alemanes que la minaran. El llamamiento terminaba con estas palabras: «Ciudadanos de Viena: ¡Ayudad al Ejército Rojo a liberar a Viena, capital de Austria, haced vuestro aporte a la obra de la liberación de Viena del yugo fascista alemán!». Los vieneses ayudaron. Muchos de ellos tomaron parte en la lucha contra los invasores hitlerianos.

En medio del fragor de los combates por Viena, el 9 de abril de 1945, el Gobierno de la URSS hizo una declaración sobre Austria. «El Gobierno soviético -se decía en ella- no persigue el objetivo de adquirir parte alguna del territorio austríaco o de cambiar el régimen social de Austria. El Gobierno soviético mantiene el punto de vista de la Declaración de Moscú de los aliados sobre la independencia de Austria».

Esta declaración que los austríacos acogieron con sincera gratitud, tuvo extraordinaria importancia para la rápida finalización de la lucha en el territorio de Austria.

El 13 de abril, Viena quedó totalmente limpia de fuerzas enemigas. El Presidium del Soviet Supremo de la URSS instituyó la medalla «por la toma de Viena», con la que se condecoró a más de 268.000 soldados y oficiales.

Después de la operación de Viena, las tropas del 3º frente de Ucrania reanudaron la ofensiva hacia el Oeste y en los primeros días de mayo se situaron en la línea Linz-Klagenfurt, donde entraron en contacto con las fuerzas aliadas.

La liberación de Viena y de parte considerable de Austria por los combatientes soviéticos tuvo gran significación política. La población austríaca acogió con alegría a sus libertadores. Confiaba en que el Ejército Rojo ayudaría al pueblo austríaco a restaurar su Estado libre e independiente. El 27 de abril de 1945, se formó el Gobierno Provisional austríaco. Aquel mismo día publicó una solemne declaración sobre la independencia del país. La soberanía estatal suprimida por los ocupantes fascistas alemanes en 1938 fue restablecida.

Fuente: VV.AA. Instituto de marxismo-leninismo. Moscú.


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