César Pérez Navarro •  Memoria Histórica •  06/02/2026

Hoy se cumple el 89º aniversario del inicio de «La Desbandá»: una masacre deliberada del franquismo contra población civil indefensa

  • A la brutalidad de la represión franquista con columnas de regulares marroquíes unidos a otros «patriotas» que arrasaron pueblos donde había resistencia republicana (y donde no también), se sumó el terror que infundieron las alocuciones radiofónicas del sanguinario Queipo de Llano. Se documentaron fusilamientos masivos, quemas de viviendas, y violaciones sistemáticas como método de terror. Estas acciones no eran incidentales, sino estrategias de terror y castigo colectivo bien planificado desde los cuarteles militares fascistas. 
  • Se masacró a hombres, mujeres, niños y ancianos, disparando desde la carretera y en coordinación con la artillería desde el mar y con la aviación franquista.
  • Se conoce a este capítulo como La Desbandá, pero más bien se trató de una huida consciente hacia zonas consideradas seguras, aún en manos de la Segunda República.
Hoy se cumple el 89º aniversario del inicio de «La Desbandá»: una masacre deliberada del franquismo contra población civil indefensa

En febrero de 1937, en plena Guerra Civil española, decenas de miles de civiles malagueños, andaluces y refugiados de otras zonas huyeron aterrados hacia Almería por la carretera Málaga‑Almería (la antigua N‑340) para escapar de la inminente entrada de las tropas sublevadas, comandadas por el general Gonzalo Queipo de Llano, conocido por su discurso de terror y represalias contra la población leal a la República. Desde la historiografía rigurosa se calcula que entre 100.000 y 150.000 personas salieron con lo puesto, a pie en su mayoría, en burro, con carretas, en autobús… en dirección a Almería.

Lo que debía ser una huida desesperada para salvar vidas se convirtió en una carnicería sistemática: las columnas de mujeres, hombres, niños y ancianos fueron bombardeadas desde el aire por aviones fascistas italianos y alemanes, y desde el mar por los cruceros franquistas Canarias, Baleares y Almirante Cervera y ametralladas desde tierra por fuerzas sublevadas, mientras avanzaban sin ningún tipo de protección ni corredor humanitario.

Un genocidio con una motivación político-ideológica que dejó miles de muertos

Las estimaciones más aceptadas por historiadores y por las propias asociaciones de memoria señalan que entre 3.000 y 5.000 civiles fueron asesinados aquel febrero de 1937, aunque el número real podría ser aún mayor debido a los cadáveres abandonados en el camino o enterrados en fosas comunes que nunca fueron exhumadas.

Este ataque contra población civil indefensa —sin diferencia de edad ni de condición social— no fue un choque de ejércitos, sino una agresión deliberada contra quienes huían indefensos de una represalia anunciada. El propio Queipo de Llano, antes de entrar en Málaga, había sembrado el terror con arengas radiofónicas explícitas, desde los micrófonos de Unión Radio Sevilla, animando a sus tropas a realizar castigos brutales y represión.

“Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, de paso, también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.”

Asociaciones como la Asociación Socio Cultural y Club Senderista La Desbandá y otras organizaciones memorialistas llevan décadas luchando porque este episodio deje de estar olvidado o silenciado, denunciando que fue un crimen de lesa humanidad perpetrado por las tropas franquistas y sus aliados fascistas. Su trabajo ha ayudado a reconstruir testimonios familiares, localizar fosas y presionar para el reconocimiento institucional de los hechos.

Adra, febrero de 1937. Foto Hazsen Sise

El trabajo de Norman Bethune

El médico canadiense Norman Bethune, que estuvo en España, escribió el libro ‘El crimen de la carretera Málaga-Almería’ con 26 fotografías de esa huida. Y suscitó el interés de Majada: «Un personaje en Canadá, ejemplo de solidaridad y, sobre todo, en China».

«Las únicas fotografías de la huida fueron hechas por un miembro del equipo de este médico, que formó en España el Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre. Vino a ayudar a la República y, cuando supo que en Málaga iba a haber una gran batalla, cogió su ambulancia y llegó a Almería», explicó en una entrevista.

«Le dijeron que Málaga había caído, pero siguió y se encontró con la riada de gente. Bethune fue el primero que ayudó a los malagueños que huían, sin sus fotos esta historia no habría salido a la luz», destaca.

Se publicaron más de 30 libros y documentales de este éxodo y se organizaron exposiciones: «Hay mucho trabajo de memoria y una marcha cada año desde Málaga a Almería en febrero», recuerda quien además escribió en 2006, junto a Fernando Bueno, el libro ‘Carretera Málaga-Almería (febrero 1937)’.

‘La Desbandá’, huida de al menos 120.000 personas en la Guerra Civil por la carretera de Málaga a Almería, miles de ellas bombardeadas por el ejército sublevado, aguarda -89 años después- una mayor reparación para sus víctimas y más investigación histórica. EFE/Jesús Majada

Convocatorias de homenaje

Con motivo del aniversario, varios actos y movilizaciones se están llevando a cabo en la provincia de Málaga y en la comarca de La Axarquía en particular;

  • Marcha integral por la memoria — La Desbandá 2026: decenas de colectivos memorialistas, familiares de las víctimas y ciudadanos realizan desde el 5 de febrero una caminata por la ruta histórica de la carretera N‑340, denunciando la brutalidad franquista y reclamando verdad y justicia para las víctimas.
  • Actos conmemorativos en Vélez‑Málaga: incluye conferencias, recitales y espacios de relato directo de familiares que aún conservan la memoria oral de lo ocurrido, así como encuentros educativos para jóvenes en centros culturales.
  • Ofrendas florales y encuentros intergeneracionales en puntos simbólicos como el Peñón del Cuervo y distintos municipios de la costa, donde los asistentes recuerdan a quienes murieron en el camino sin poder llegar a Almería.

Estas iniciativas buscan recuperar la memoria de las víctimas, denunciar el silencio impuesto por décadas durante la dictadura franquista y contrarrestar las narrativas negacionistas que aún persisten. Las asociaciones insisten en que sin conocer la brutalidad del pasado —incluidos ataques deliberados contra civiles— no puede existir una verdadera memoria democrática ni justicia histórica para las víctimas y sus descendientes.

Clamor contra el olvido y por la justicia

Las voces memorialistas subrayan que lo sucedido en La Desbandá no fue un “daño colateral de la guerra”, sino un (ataque directo) contra civiles desarmados que huían de un avance militar cuyo objetivo era implantar una dictadura mediante el terror y la represión. Las marchas, actos, conferencias y homenajes de estos días no buscan “equilibrar versiones”, sino reivindicar la dignidad de las víctimas y condenar sin ambages la barbarie franquista.

*Con información de EFE.


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