El precedente de 2002: Cuando la movilización popular obligó a la liberación de Chávez
- El secuestro de Maduro cuenta con un precedente en el año 2002, cuando se articuló un golpe de estado contra Hugo Chávez, si bien los dos acontecimiento también cuentan con notables diferencias.

El secuestro de Nicolás Maduro por parte de comandos estadounidenses en un ataque unilateral de las fuerzas norteamericanas a Venezuela, cuenta con un precedente de injerencia contra el país. En 2002, un intento de Golpe de Estado mantuvo al líder de la Revolución Bolivariana y entonces presidente Hugo Chávez detenido durante alrededor de 48 horas, mientras se intentaba el establecimiento de un Gobierno liderado por el líder de la patronal venezolana, Pedro Carmona.
En un contexto de movilizaciones causadas por los despidos del equipo de dirección de Petróleos de Venezuela SA, oficiales del ejército detuvieron a Chávez en la madrugada del 12 de abril, obligándole a abandonar la presidencia y trasladándole, como se sabría posteriormente, al Fuerte Tiuna, al sur de la capital venezolana.
Horas después, el presidente de Fedecámara, Pedro Carmona, se proclamaba presidente interino al margen de la Constitución, decretando la disolución de la totalidad de las autoridades e instituciones nacionales y regionales del país.
Junto a partidarios internos de la oposición venezolana, el golpe contaba, según sería revelado años después por el ministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, con el apoyo y asesoramiento del Gobierno de los Estados Unidos.
Sin embargo, una respuesta inmediata, con movilizaciones populares en numerosos puntos del país, impidió la consolidación del nuevo Ejecutivo autoproclamado. Mientras centenares de miles de personas salían a las calles, algunos sectores militares se revolvían contra la asonada, encabezados por el general Raúl Isaías Baduel.
Mientras tanto, el legislativo, negándose a acatar el decreto de Carmona, nombraba presidente interino a Diosdado Cabello.
Bajo esta presión cívico-militar, con centenares de miles de personas acudiendo en protesta al Palacio de Miraflores y a la base militar de Maracay, las fuerzas partidarias del golpe de estado se vieron obligados a retirarse, siendo devuelto Chávez al Miraflores el 14 de abril.
Injerencia blanda frente a ataque militar
La operación de Estados Unidos, sin embargo, cuenta con numerosas diferencias. Frente al apoyo, asesoramiento y observación externa de la administración encabezada por George W. Bush en 2002, el proceder de Trump ha estado caracterizado por el ataque directo con el objetivo de derribar al Gobierno de Venezuela.
Aún es pronto para discernir cual es el plan a corto plazo del Gobierno de Donald Trump, haciendo difícil la obtención de un apoyo es Estados Unidos para iniciar una operación militar a gran escala en Venezuela tras este ataque, habiéndose saltado el mandato de la Constitución de informar al legislativo, y mientras las encuestas muestran más de un 70% de rechazo a la involucración de la opinión pública del país en una guerra en Venezuela.
Sin embargo, el total desentendimiento tanto del derecho internacional como de los mecanismos administrativos y de garantías de los propios Estados Unidos por parte de Trump, hacen difícil prever cuales serán sus siguientes pasos.
