Redacción •  Internacional •  31/03/2026

Donald Trump, en caída libre

Donald Trump, en caída libre

A este deterioro se suma ahora un nuevo factor de presión: las protestas del movimiento “No Kings”, en ascenso y masivas el pasado fin de semana en miles de localidades de EE.UU:, que trasladan este malestar desde las encuestas a las calles.

Popularidad en mínimos históricos

El dato más visible del deterioro es el de la aprobación general del presidente. A finales de marzo, Trump ha caído hasta cifras que marcan mínimos de su segundo mandato.

Según diversas encuestas, su aprobación se sitúa entre el 36% y el 39% (Reuters/Ipsos; medias de encuestas), con picos aún más bajos en algunos sondeos, donde llega a caer hasta el 33% (New York Magazine, agregación de encuestas), el nivel más bajo registrado hasta ahora. La tendencia, además, no es estática: solo en el mes de marzo su saldo neto de aprobación ha empeorado varios puntos, con un rechazo que supera ya el 57% (New York Magazine).

Este descenso no responde a un único factor, sino a la convergencia de varias crisis políticas y económicas que están impactando directamente en la percepción pública.

La economía deja de ser un refugio

Tradicionalmente uno de los pilares de Trump, la economía ha dejado de ser un terreno favorable. Los indicadores de opinión muestran un giro brusco.

A comienzos de año, el presidente ya registraba cifras negativas en este ámbito (en torno al 40% de aprobación frente a más del 56% de desaprobación, según compilaciones de encuestas recogidas en Wikipedia). Sin embargo, el deterioro se ha intensificado en marzo:

  • Solo el 29% aprueba su gestión económica (Reuters/Ipsos).
  • La valoración sobre el coste de la vida cae aún más, hasta el 25% (Reuters/Ipsos).
  • El saldo neto en economía se hunde hasta aproximadamente -22 puntos (New York Magazine, agregación de encuestas).

El contexto ayuda a explicar esta caída: el aumento de la inflación acelerado por el incremento de los precios de la energía —ligado directamente al conflicto con Irán, especialmente la gasolina— ha golpeado el bolsillo de los estadounidenses, erosionando uno de los principales activos políticos del presidente.

La guerra de Irán: el factor que acelera el desgaste

Si hay un elemento que conecta y amplifica este deterioro es la guerra con Irán. Los datos muestran un rechazo mayoritario y creciente desde el inicio del conflicto.

A principios de marzo, solo uno de cada cuatro estadounidenses apoyaba los ataques contra Irán (25%, Reuters/Ipsos). Con el paso de las semanas, la oposición se ha consolidado:

  • Entre el 56% y el 61% desaprueba la intervención militar (Reuters/Ipsos)
  • Apenas un 33% respalda la guerra (YouGov / The Economist)
  • En algunos sondeos, el apoyo cae incluso al 27% (The Times, compilación de encuestas)

Además, no solo se rechaza la guerra en sí, sino también la gestión presidencial del conflicto y que no se pasase por el Congreso. La aprobación de Trump en este ámbito presenta un saldo negativo cercano a -20 puntos (YouGov), con especial caída entre votantes independientes.

“No Kings”: el malestar salta a la calle

El deterioro en los sondeos ha encontrado este fin de semana una traducción visible en la movilización social. Las protestas bajo el lema “No Kings” han reunido a decenas de miles de personas en ciudades como Nueva York, Washington, Chicago y Los Ángeles, en lo que se perfila como una de las mayores oleadas de contestación desde el inicio del segundo mandato de Trump (movilizaciones reportadas por organizadores y cobertura en medios nacionales; pendiente de consolidación en datos oficiales).

Las manifestaciones, impulsadas por una coalición diversa de organizaciones civiles, movimientos progresistas e incluso sectores independientes, han girado en torno a una idea central: el rechazo a lo que consideran una deriva autoritaria del presidente y una gestión errática tanto en política exterior como en economía.

Las consignas han conectado directamente con los tres ejes donde más se erosiona su apoyo:

  • Críticas al coste económico de la guerra con Irán
  • Denuncias del aumento del coste de la vida
  • Rechazo a la concentración de poder en la presidencia

La amplitud sociológica de las protestas —con presencia destacada de votantes independientes y jóvenes— refuerza la lectura que ya ofrecían las encuestas: el desgaste de Trump no se limita a sus adversarios tradicionales, sino que empieza a penetrar en segmentos clave del electorado.

Elecciones legislativas de medio mandato de noviembre

Las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre empiezan a reflejar este deterioro. Los sondeos nacionales otorgan a los demócratas una ventaja de entre 4 y 7 puntos en el voto popular (promedios de encuestas como FiveThirtyEight y RealClearPolitics), mientras que en distritos clave —especialmente suburbanos— los republicanos pierden terreno entre independientes, un segmento decisivo. Aunque la distribución territorial sigue siendo favorable al Partido Republicano en algunos estados, varios modelos de proyección ya apuntan a un escenario competitivo e incluso a un posible cambio de control en al menos una de las cámaras (Cook Political Report; Sabato’s Crystal Ball). En este contexto, la evolución de la economía y del conflicto con Irán en los próximos meses será determinante para consolidar —o revertir— una tendencia que, por ahora, se inclina en contra del presidente.


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