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Día de acción mundial para Rojava: 2 de noviembre

El régimen de Ankara enfatiza que no se trata de una guerra contra la población civil, pero los bombardeos indiscriminados de asentamientos civiles, saqueos y deportaciones masivas cuentan otra historia.
Sólo un movimiento amplio y resistente en contra de la guerra podrá detener estas agresiones.

Comunicado

A las cuatro de la tarde del 9 de octubre, el ejército de ocupación turco y sus aliados islamistas comenzaron su guerra de agresión, preparada durante mucho tiempo, contra las zonas liberadas del norte de Siria.

A las cuatro de la tarde, llovieron bombas sobre la población de los pueblos y aldeas de la frontera. Las milicias yihadistas comenzaron su avance bajo el liderazgo del ejército turco e intentaron entrar en la zona fronteriza. Turquía habla de una «operación militar» destinada a «asegurar la frontera» y establecer un llamado «corredor de paz», pero la realidad es que el ejército turco y los mercenarios islamistas bajo su mando se interesan nada más y nada menos que por la ocupación de toda la zona de la frontera turco-siria, poblada mayoritariamente por los kurdos.

El régimen de Ankara habla de la «lucha contra el terrorismo» y enfatiza que su guerra de agresión no se trata de una guerra contra la población civil, pero los bombardeos indiscriminados de asentamientos civiles, saqueos y deportaciones masivas de cientos de miles de personas, ejecuciones arbitrarias y el secuestro brutal de cientos de civiles, cuentan otra historia. Cuanto más avanza la guerra contra el norte de Siria, más se hace evidente lo que Erdogan realmente quiere: la limpieza étnica a través de la expulsión violenta de millones de personas y el cambio demográfico a largo plazo de toda la región.

El régimen de Ankara enfatiza que no se trata de una guerra contra la población civil, pero los bombardeos indiscriminados de asentamientos civiles, saqueos y deportaciones masivas cuentan otra historia.

En el norte de Siria, bajo la sombra de la guerra civil siria, ha florecido en los últimos siete años un proyecto social revolucionario y democrático que ha sido una espina clavada en las potencias de la región y en los Estados imperialistas desde el principio. Las sociedades del noreste de Siria establecieron su propio autogobierno y crearon un oasis de paz, basado en la convivencia igualitaria de todos los grupos de la población local, la liberación de la mujer, una economía ecológica y una democracia radical. La Federación Democrática del Noreste de Siria se ha convertido en un ejemplo vivo de un futuro pacífico y democrático para Oriente Medio, más allá del despotismo local y el dominio extranjero. Finalmente, las fuerzas de defensa de los pueblos del noreste de Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias, lograron aplastar los últimos restos del califato turco del IS.

Hoy en día, las milicias islamistas, la mayoría de ellas combatientes del Estado Islámico y de Al Qaeda, están avanzando de nuevo con la ofensiva de ocupación turca en el norte de Siria y sembrando el miedo y el terror. Los Estados de la Coalición Internacional, sobre todo los Estados Unidos, han abierto el camino a la guerra de agresión turca con la retirada coordinada de sus tropas. Ellos traicionaron a sus antiguos aliados y sacrificaron a los pueblos del noreste de Siria por sus sucios intereses. Los Estados del mundo han acordado cerrar los ojos mientras el ejército de ocupación turco y sus yihadistas cometen un genocidio con armas de la OTAN.

Sólo un movimiento amplio y resistente en contra de la guerra podrá detener estas agresiones.

Pero no nos quedaremos quietos ni seremos testigos en silencio de las masacres que tienen lugar ante los ojos del mundo de hoy. Sólo un movimiento amplio y resistente en contra de la guerra podrá detener estas agresiones. De la misma manera que la gente salía a las calles en todo el mundo contra la guerra de Vietnam o la invasión estadounidense de Irak en 2003, la conciencia de la humanidad debe alzarse en rebelión hoy ante la barbarie turca en el norte de Siria.

El 1 de noviembre de 2014, millones de personas de todo el mundo salieron a las calles por un día para expresar su solidaridad con la heroica resistencia de Kobanê. Hacemos una llamada para que el 2 de noviembre de este año sea un día de resistencia global contra la guerra de agresión turca, para romper la normalidad y paralizar la vida cotidiana. Participad en acciones creativas y diversas de desobediencia civil, manifestaciones y muchas más, y tomad las calles y los espacios públicos.

Mientras continúe la matanza, la resistencia no debe cesar.

La revolución en el noreste de Siria vencerá, ¡el fascismo será aplastado!

Secretaría de Exteriores de CNT

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