La Tienda Republicana

El acaparamiento de tierras y agua por parte de grandes multinacionales agrava los efectos del cambio climático en países empobrecidos

  • Alianza por la Solidaridad alerta de que ya 2.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable mientras se vacían acuíferos en todo el mundo
  • La ONG pide la movilización social durante esta semana para el cambio de un modelo económico y de consumo que genera injusticia climática
  • En el mundo ya hay 2.900 grandes conflictos generados por el medio ambiente y cientos de activistas son asesinados por la defensa de sus territorios.
Los pueblos indígenas se encuentran en el epicentro de los conflictos ambientales en numerosos países / D. Ochoa / DPA

La emergencia causada por el cambio climático a nivel global está aumentando la presión del acaparamiento de tierras de cultivo y agua potable segura en los países en desarrollo, un fenómeno que se incrementará a medida que suban las temperaturas hasta los 2ºC y los fenómenos climáticos extremos -como huracanes, sequías, inundaciones, etcétera- sean más repetitivos, si no se pone freno con urgencia al calentamiento generado por las emisiones contaminantes.

Alianza por la Solidaridad recuerda que sólo el 0,007% del agua es potable para el suministro de más de 7.000 millones de personas, y si bien sería una cantidad hoy suficiente con una gestión adecuada, lejos de mejorar, la realidad es que empeora en muchas regiones del mundo, acuciada, por una parte, por la falta de lluvias, la explotación industrial de los acuíferos, el desvío de ríos por grandes hidroeléctricas o la contaminación por sectores como la minería o el agronegocio. A medida que los glaciares pierdan más hielo, más de la mitad de la población mundial perderá también el acceso a un recurso que es fundamental para la vida, algo que no se tienen en cuenta en los actuales planes de desarrollo.

Otra de las caras del cambio climático son las lluvias erráticas que provocan inundaciones y pérdidas de cultivo en los países más empobrecidos. Este es el caso de la Casamance en Senegal. Durante el año 2019, han conocido los dos fenómenos, la sequía y la llegada tardía de unas lluvias torrenciales cuya gran fuerza se está llevando por delante buena parte de los cultivos. Los efectos son más graves sobre las mujeres de las zonas rurales de la Casamance, ya que ellas tienen asignado el rol de proveedoras del hogar, tanto de agua como de alimentos. “La pérdida de alimentos y peor acceso al agua, las afecta gravemente porque ellas son sus proveedoras en el hogar”, señala Mame Yacine Diop, responsable de Género de la ONG senegalesa FODDE, socia de Alianza por la Solidaridad en Senegal.
 
La misma situación se produce con la tierra.  El sistema alimentario global y los agrocombustibles, que se han considerado como alternativa a los combustibles fósiles, están generando un acaparamiento de tierras de cultivo de las que son desplazadas las poblaciones más desfavorecidas. Así lo documenta Alianza por la Solidaridad en los países de América Latina y África en los que tienen  proyectos de desarrollo desde hace décadas (El Salvador, Nicaragua, Senegal, Mozambique, Haití, Guatemala, Colombia, etcétera).
 
En América Latina, se constata que si bien es una región menos contaminante que el promedio global, están aumentando las emisiones por cambio de uso de suelo para la agricultura y la ganadería (el 42% del total) comparado con el 18% del promedio mundial. Este aumento se ve favorecido por la llegada de grandes empresas que exportan recursos cada vez más escasos para las poblaciones, debido al mismo cambio climático que generan.
 
Este es el caso de El Salvador, donde el monocultivo de caña de azúcar se ha desarrollado, pese a ser a pesar de ser el país centroamericano con menor extensión territorial de Centroamérica. Más de la mitad de la producción de azúcar (55%) es exportada, según el propio MAG. No obstante, en los últimos años, el Consejo Nacional de Energía salvadoreño fomenta también la producción de agrocombustibles a partir de caña de azúcar, con ese impulso, entre otros, de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Esta situación está generando la expulsión de los pequeños agricultores, a los que no se les reconoce la propiedad de la tierra.

Conflictos ambientales y asesinatos

Todo ello está generando un incremento del número de conflictos en las comunidades campesinas, muchas de ellas indígenas, cuyos líderes y lideresas se enfrentan a estos proyectos y acaban perseguidas, criminalizadas y asesinadas.
 
Según el Atlas de Justicia Ambiental, si en 2017 había 2.100 conflictos en el mundo relacionados con el medio ambiente, ahora son ya más de 2.900 los que tiene registrados. En 2018, 347 defensores y defensoras fueron asesinados y el 77% lo fueron por defender los recursos naturales (ríos, bosques, tierras…) frente a la presión cada vez más acuciante de las empresas.
 
Con motivo de la Huelga Climática Global y la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas, Alianza por la Solidaridad exige que los dirigentes de los países que tomen medidas para que las empresas, más allá de las reducciones impuestas en de emisiones contaminantes que deben adoptar para cumplir el Acuerdo del Clima de París, cumplan con los derechos ambientales y sociales que son vulnerados sistemáticamente en muchos países debido a su actividad.
 
La ONG española considera fundamental la aprobación de un instrumento jurídicamente vinculante a nivel global para controlar las operaciones de las empresas transnacionales y su impacto en los Derechos Humanos. Se trata de un contexto en el que la emergencia climática es ya una realidad en muchos países. En este sentido, recuerda que el primer borrador sobre este futuro instrumento avanza mucho más lento en los grupos de trabajo de Naciones Unidas de lo que lo hace el cambio climático, mientras otras normativas os instrumentos existentes tienen un impacto relativo dado que son de carácter voluntario para las empresas.
 
Alianza por la Solidaridad,  tiene en marcha en estos momentos varias campañas relacionadas con el desarrollo sostenible, como es la campaña TieRRRa por las inversiones responsables de las empresas tanto dentro como fuera de su territorio nacional y la campaña DesTieRRRadas para visibilizar la especial violencia que sufren a  las mujeres líderes ambientales que están en peligro en Centroamérica por defender el medio ambiente.
 
El próximo viernes 27 de septiembre, Alianza se suma a las movilizaciones que tendrán lugar en varias ciudades españolas y en los países donde se encuentra trabajando y anima a la ciudadanía a participar en las manifestaciones y la huelga de consumo.
 
Alianza por la Solidaridad lanza, asimismo, una campaña en redes con el hastag #FuckIndiferenciaClimática con el que anima a compartir vídeos y fotos en los que la ciudadanía exprese las razones por las que “El momento es ahora”.

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