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La ONU aúna fuerzas para limpiar el Berm, el campo minado del Sahara Occidental

09/02/2019

El muro de tierra de 1.468 kilómetros que separa el Sahara Occidental ocupado por Marruecos del que controla el Frente Polisario, conocido como Berm (terraplén), es uno de los mayores campos minados del mundo, pero la ONU cree que con voluntad política la parte saharaui puede quedar libre de minas en un año.

"Con 3,5 millones de euros más, algo que en términos de ayuda internacional no es mucho, esa parte del Berm quedaría libre de minas, y podríamos conseguirlo rápidamente para el año 2020", según destacó a Efe la directora del Servicio de Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS), Agnes Marcaillou.

El muro del Sahara Occidental es una zona plagada de minas / RT

La situación en el Sahara Occidental ha sido uno de los temas protagonistas de un encuentro internacional en Ginebra, en el que representantes del organismo y de diversas ONG han analizado sus prioridades contra las minas, armas que con frecuencia matan mucho después de finalizado un conflicto.

En el caso saharaui, donde Alemania y España son los principales donantes, la UNMAS se ha fijado un modesto presupuesto de 100.000 dólares, destinado principalmente a la integración social y económica de víctimas de las minas al este del Berm, pero ello no oculta la magnitud del problema ni la necesidad de solucionarlo.

El muro que Marruecos fue erigiendo a medida que ocupaba territorios saharauis esconde minas antitanques en su parte central y antipersona a los lados, hasta un total de entre 10 y 40 millones de artefactos, según distintas fuentes.

Actualmente, la principal función de la UNMAS es informar de las zonas peligrosas, aunque la desértica orografía del lugar dificulta esta labor.

"En realidad la zona es arena en movimiento, sometida a fuertes vientos, por lo que a veces las minas pueden ser llevadas de una zona marcada a otra que no lo está", señaló Marcaillou en un encuentro con periodistas.

Junto a UNMAS, organizaciones no gubernamentales como Geneva Call, que supervisa que se cumplan los acuerdos de desarme en las zonas en conflicto, trabajan en el Sahara Occidental en operaciones de desminado, y ha ayudado a destruir más de 20.000 minas antipersonas.

A principios de este año, la responsable de esa ONG para África, Catherine Hiltzer, presenció la destrucción de una remesa de 2.485 de esas minas por parte del Frente Polisario, como parte de los compromisos que la organización saharaui asumió en 2005.

"Los civiles son con frecuencia las víctimas de las minas antipersona, dado que estas armas no discriminan entre un objetivo militar y un civil inocente, por lo que la destrucción de 20.000 minas por parte del Frente Polisario es una victoria decisiva para la humanidad", ha comentado Hiltzer.

UNMAS subraya la importancia de la participación de la sociedad civil en programas de sensibilización sobre el peligro de las minas, y en el caso del Sahara Occidental las mujeres son las grandes protagonistas.

"Tenemos incluso mujeres saharauis participando en labores de desminado", subrayó la directora de UNMAS, quien relató que su integración en estos trabajos ayuda a que los sectores más conservadores de sus sociedades valoren más el papel de la mujer.

El principal escollo para desminar el Berm está en el hecho de que el conflicto saharaui sigue latente pese al teórico fin del enfrentamiento armado hace más de 25 años, lo que se traduce en la negativa marroquí a colaborar con UNMAS.

"Hasta que se halle una solución política, y conocemos lo difícil que es encontrarla, no intervenimos en el lado marroquí", reconoció Marcaillou, quien recordó que muchos de los habitantes de la zona afectada "son beduinos nómadas que no entienden de fronteras".

Según la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona, más de 2.500 personas han muerto desde 1975 en el Sahara Occidental debido a este armamento, y las víctimas no se limitan al periodo del conflicto abierto entre ese año y 1991, ya que por ejemplo en 2018 hubo 22 fallecidos.