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China: La guerra comercial con los Estados Unidos y Xi Jinping marcan el 2018 del gigante asiático

Durante 2018 China continuó consolidándose como la potencia a tener en cuenta en las próximas décadas a nivel económico, militar y político. El inicio de hostilidades comerciales con los Estados Unidos que han sacudido los mercados mundiales y la reelección de Xi Jinping como secretario general del PCCh y presidente del país, abrogado además de unos poderes ejecutivos más amplios, han marcado el año 2018 del gigante asiático.

Las hostilidades crecientes entre Estados Unidos y China han marcado el año / LATAM

Desde antes del inicio de su campaña electoral en 2016, el presidente de EE.UU., Donald Trump, denunció en reiteradas ocasiones las prácticas comerciales de China y el déficit comercial del gigante asiático con su país.

En agosto de 2017, la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés) abrió una investigación sobre las políticas de Pekín sobre la propiedad intelectual.

El 22 de marzo de 2018 iniciaron aranceles sobre productos tecnológicos. Seguidos por aranceles sobre sus importaciones globales de acero y aluminio. Y una larga lista que, en cuestión de meses, se convirtió en una amenaza para la economía mundial.

Entre marzo y septiembre de 2018, EE.UU. impuso aranceles de 53 000 millones de dólares sobre numerosos productos.

A partir del 24 de septiembre, se añadió a la lista más de mil productos y se les aplicó tasas de hasta 200 000 millones. Además Washington mantiene abierta la posibilidad de imponer hasta 267 000 millones de aranceles en el futuro.

En estos meses, los dos países llevaron a cabo negociaciones bilaterales a diferentes niveles. Tras muchos altibajos, el 2 de diciembre se anunció una tregua temporal.

Esta guerra económica ya ha ralentizado el crecimiento global y la amenaza de una nueva escalada sigue viva.

El presidente chino, Xi Jinping, lleva en el poder desde el 14 de marzo de 2013. En marzo de 2018, al término del primer mandato de cinco años, la Asamblea Popular Nacional (APN) de China reeligió a Xi como secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) y presidente del país.

La Constitución china dictaminaba que el jefe del Ejecutivo podía presentarse para la reelección sólo en dos ocasiones. Pero en una votación paralela a la reelección, el Parlamento eliminó esta barrera, a través de una reforma constitucional.

La consolidación del poder del presidente Xi ofrece una estabilidad a largo plazo a Pekín, que ayudará al fortalecimiento de su papel como uno de los actores más importantes del escenario internacional.