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La cumbre mundial de Marrakech establecerá el primer acuerdo global sobre migración

09/12/2018

Los días 10 y 11 de diciembre los países miembros de Naciones Unidas suscribirán el primer Pacto Mundial Sobre Migración, una carta de intenciones que tiene como objetivo garantizar los derechos de las personas migrantes a nivel global. A pesar de ser laxo en su implantación en los países adscritos, varios integrantes de la ONU liderados por Estados Unidos han anunciado que no lo ratificarán.

El puesto fronterizo sobre el río Bravo, que conecta Reynosa, en México, y McAllen, en Texas, Estados Unidos / UNICEF / Adriana Zehbrauskas

Todo listo para el comienzo de la comienzo de la conferencia de Marrakech, un encuentro mundial de los países que integran la Organización de Naciones Unidas en el cual se prevé la ratificación del Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular. Se trata de una declaración con 23 objetivos que, según enuncia, busca enfocar el fenómeno migratorio desde un ámbito global y garantizar una serie de derechos mínimos a las personas migrantes en cualquier parte del mundo.

Entre los objetivos que establece se encuentran compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en sus países de destino.

El acuerdo fue desarrollado entre febrero y julio de este año, tras un proceso de consultas y debates que se prolongó durante todo el año anterior, siendo ratificado por la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 13 de julio. “El pacto refleja el entendimiento común de los Gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación para ampliar el impacto positivo para todos”, exponía en aquel momento el Secretario General, António Guterres.

Sin embargo, no está exento de críticas ni problemas en su establecimiento. Por un lado, muchas voces críticas plantean que el Pacto resultará una mera declaración de intenciones, ya que no establece ningún mecanismo de vinculación, quedando en manos de los países el establecimiento de mecanismos para perseguir los objetivos enunciados.

Así mismo, los Estados Unidos votaron en contra del acuerdo mismo 13 de julio, aduciendo que chocaba con su soberanía nacional, a pesar de ser un pacto no vinculante. Desde entonces, varios países han anunciado su intención no suscribir el acuerdo, a pesar de haber participado en las mesas de deliberación y haber votado a favor durante la Asamblea General. Concretamente se trata de Austria, Hungría, Polonia, Estonia, Bulgaria, República Checa, Israel, Australia y República Dominicana, todos con argumentos similares a los esgrimidos por los Estados Unidos o sosteniendo que podía poner en peligro su integridad nacional.

La actitud de estos países ha enrarecido los momentos previos a la celebración de la cumbre, despertando severas críticas por parte de los máximos representantes de Naciones Unidas. . “Creo que deja muy mal a los que participaron en lo que fueron negociaciones reales. Consiguieron concesiones de otros. Defendieron sus intereses durante seis meses en los que uno asume que estaban recibiendo instrucciones de sus capitales, así que es muy decepcionante ver este tipo de revés poco después de que se acordara el texto”, Louise Arbour, representante especial para la migración internacional.

A pesar de todo, varios mandatarios y analistas internacionales defienden la importancia y el impacto positivo del pacto. El mismo desvincula el tema de la migración del relato que se está extendiendo en occidente que lo representa como una dinámica unidireccional, poniendo el foco en fenómenos como la migración sur-sur, que representa el 60% en regiones como Sudamérica o hasta un 75% en el caso de África. Michelle Bachelet, ex mandataria chilena y Alta Comisionada para los Derechos Humanos, ha apuntado que el acuerdo es una herramienta poderosa en la búsqueda de seguir extendiendo los derechos humanos, cuando se cumplen 70 años de su proclamación.