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Crece masivamente la intención de voto a Fernando Haddad

El nuevo candidato del PT para las elecciones presidenciales brasileñas sube en las encuestas hasta el 19% de intención de voto. La campaña, centrada en la figura de Lula a pesar de su ausencia, parece conducir a una segunda vuelta entre Haddad y el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro.

Manuela D'Ávila y Fernando Haddad durante un mitin / PT

El candidato a la presidencia de Brasil por el Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, suma apoyos de cara a las presidenciales que se celebrarán el 7 de octubre, según informó la última encuesta de Ibope. La encuestadora señala que el petista cuenta con el 19% de apoyo, 11 puntos más desde el último sondeo realizado hace apenas una semana antes de anunciarse, eso sí, como candidato oficial del Partido en sustitución de Lula.

De acuerdo con los resultados de esta encuesta, Haddad tiene la segunda posición y pasaría al balojate a enfrentarse al ultraderechista Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL).

Con el reciente sondeo de Ibope, Haddad ha logrado dejar atrás el empate con Ciro Gomes del Partido Democrático Laborista (PDL), el principal escollo que se presentaba en el ámbito de la captación del voto de la izquierda brasileña. Además, aventajó a Gerardo Alckim del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y a Marina Silva de Red de Sustentabilidad (REDE).

El nuevo clima electoral que, a todas luces, pone de relieve las amplias posibilidades de Haddad de hacerse con la presidencia del país, se ha dejado sentir en la estrategia de sus rivales, que apuntaron al ex alcalde de Sao Paulo en sus principales ataques durante el debate electoral, haciendo a un lado sus diferencias con el candidato de la extrema derecha, el exmilitar Jair Bolsonaro. Durante el debate electoral celebrado el jueves y retransmitido por el canal de TV Aparecida, los candidatos Geraldo Alckmin y Henrique Meirelles fueron los que lanzaron la mayor cantidad de críticas a Haddad.

Una campaña centrada en la figura de Lula

Tanto por el contexto de candidato de emergencia como los altos niveles de apoyo popular con los cuales cuenta Lula, los estrategas de campaña del PT han tenido claro desde el primer momento la necesidad de centrar la campaña en el ex mandatario que se encuentra detenido desde el pasado abril.

Una realidad que tampoco ha pasado por alto a sus rivales. El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro presentó una reclamación ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) al considerar que “la presencia de Lula en la campaña podría causar estado mental de duda en los electores”.

Sin embargo, el TSE ha determinado por unanimidad que el PT continúe usando las imágenes de Lula en los anuncios televisivos para la campaña de Haddad, lo cual desestima la solicitud del candidato del PSL, principal interesado en que las elecciones no se tornen un plebiscito sobre la amnistía al ex presidente.

El “efecto Manuela D’Ávila”

A nadie se le escapa la inseguridad que producía la figura de Haddad como candidato a la presidencia. A priori, el ahora oficialmente candidato del PT no suponía una apuesta excesivamente halagüeña para las expectativas de la izquierda brasileña. Impopular tras la campaña de acoso y derribo que llevó a cabo contra él la estructura mediática de la derecha durante su etapa como alcalde de Sao Paulo, Haddad no parecía la persona más adecuada para liderar una campaña a la presidencia de la potencia sudamericana.

Uno de los elementos que ha favorecido su impulso, junto al apoyo explícito de Lula, ha sido la elección de la joven diputada Manuela D’Ávila como compañera de fórmula presidencial. La periodista de 37 años y diputada del Partido Comunista de Brasil es una de las figuras más populares de la izquierda brasileña. En el año 2010, con tan solo 29 años, D’Ávila fue la candidata más votada en las elecciones legislativas.