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ACNUR llama a las partes en conflicto en Sudán del Sur a establecer una paz duradera

La Comisión de Naciones Unidas para los refugiados reitera su llamamiento a todas las partes a implementar por completo del Acuerdo de Paz de Adís Abeba y a mantener el acuerdo sobre Sudán del Sur, de cara a mantener la paz de forma permanente.

Refugiados recién llegados desde Sudán del Sur viajan al Centro de Tránsito de Numanzi en el distrito de Adjumani, al norte de Uganda. / © ACNUR/UNHCR / Will Swanson

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, acoge positivamente la firma del revitalizado Acuerdo de Paz, suscrito el pasado 13 de septiembre en Adís Abeba por las partes en conflicto en Sudán del Sur. Se trata de un hito crucial hacia un alto el fuego permanente y una paz sostenida para millones de sudsudaneses amenazados por la guerra.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados reitera su llamamiento a todas las partes a implementar por completo y mantener el acuerdo sobre Sudán del Sur, de cara a mantener la paz de forma permanente.

ACNUR está preparada para ofrecer su apoyo a todas aquellas partes que trabajen de manera genuina en pro de un proceso de paz incluyente, que incluye una disposición según el acuerdo firmado deberá extenderse a los 2,5 millones de sudsudaneses viviendo en el exilio en seis países.

“El proceso de paz debe incluir las voces de los refugiados y de los desplazados internamente en Sudán del Sur, para poner fin a más de cinco años de sufrimiento sin sentido”, dijo Arnauld Akodjenou, Consejero Especial de ACNUR sobre la situación en Sudán del Sur.

Representantes de los refugiados sudsudaneses se reunieron cara a cara con los líderes de las conversaciones, en un encuentro que tuvo lugar en Jartum el 4 de septiembre, para presionar en favor de su inclusión en los esfuerzos por la paz.

Sudán del Sur continúa generando la mayor crisis de refugiados del continente africano. La credibilidad del proceso de paz en curso descansa sobre su capacidad para poner fin a cinco años de violencia y sufrimiento para la población, y para cubrir las expectativas de más de cuatro millones de personas, la mayoría mujeres y niños desplazados forzosamente por el conflicto.