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Londres pone nombre a los sospechosos del ataque a los Skripal

05/09/2018

Los nombres de los supuestos autores del ataque contra los Skripal "no les suenan de nada" a Rusia, ha afirmado la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova.

Alexánder Petrov y Ruslán Boshírov, los dos supuestos agentes rusos que atentaron contra la vida de Skripal / Scotland Yard

La Justicia de británica ha revelado la identidad de dos ciudadanos rusos a los que acusa de perpetrar el ataque contra el exagente doble de Inteligencia Serguéi Skripal y su hija Yulia el pasado 4 de marzo en Salisbury (Inglaterra, Reino Unido). Por su parte, Moscú ha respondido que los nombres anunciados "no les suenan de nada" y espera que Londres presente unas conclusiones "inteligibles" sobre el caso. ¿Cuáles son los nuevos datos que ha presentado el Reino Unido para justificar sus acusaciones contra Rusia?

Agentes de inteligencia militar

Los presuntos sospechosos serían Alexánder Petrov y Ruslán Boshírov, aunque las autoridades británicas admiten que podrían no ser sus nombres verdaderos.

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, ha afirmado que son agentes del Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso), que es el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de ese país.

Petrov y Boshírov habrían llegado en avión a Reino Unido el 2 de marzo y se habrían marchado dos días después.

La Policía británica asegura que unas cámaras de vigilancia les grabó cerca de la casa de los Skripal en Salisbury, en cuya puerta principal habrían rociado la sustancia venenosa que les envenenó y Londres identificó como el agente nervioso Novichok.

En la habitación de hotel en que se habrían hospedado encontraron restos de esa sustancia.

Londres no solicitará la extradición

Reino Unido acusa a Petrov y Boshírov de conspirar para intentar asesinar a Serguéi y Yulia Skripal y de llevar a cabo ese plan, en el que el agente Nick Bailey también resultó envenenado. Asimismo, Londres les culpa de poseer y utilizar Novichok.

La Justicia británica ha emitido una orden de arresto europea para su detención. Las autoridades de Reino Unido no pedirán su extradición a Moscú porque la Constitución rusa no contempla esa opción, pero Theresa May ha prometido que si salen de Rusia su país actuará para que sean arrestados y extraditados, con el fin de que les juzguen en territorio británico.

Perfume mortal

A partir de ahora, la Policía británica ha unido en una sola investigación el caso de los Skripal con el suceso del pasado 30 de junio en Amesbury (Inglaterra, Reino Unido), que provocó la hospitalización de Charles Rowley y su novia Dawn Sturgess tras ser envenenados con la misma sustancia.

Rowley habría encontrado el frasco con perfume de imitación Nina Ricci en una caja con objetos recopilados para fines benéficos y se lo habría llevado a su casa.

Scotland Yard ha publicado una foto del frasco que contendría la sustancia que envenenó a Rowley y Sturgess, quien falleció el 9 de julio: un frasco transparente de perfume con las palabras Premier Jour Nina Ricci que dispone de un pulverizador.

"Londres rechazó la colaboración de Rusia"

"La postura del Kremlin sobre este tema no ha cambiado", ha comentado el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, quien ha recordado que "no podemos tener ningún dato nuevo porque, como saben, la parte británica rechazó nuestra participación y cooperación para investigar" un caso del que Rusia espera obtener unas conclusiones "inteligibles".

A su vez, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso María Zajárova ha afirmado que los nombres de los supuestos autores del ataque contra los Skripal "no les suenan de nada" a Rusia. "Volvemos a instar a la parte británica a pasar de las acusaciones públicas y manipulaciones informativas a una cooperación práctica a nivel de las fuerzas del orden", ha agregado la portavoz. "La investigación de los crímenes tan graves sobre los que ha hablado el Reino Unido, exige un trabajo extremadamente meticuloso, un análisis escrupuloso de los datos y una estrecha colaboración", ha concluido Zajárova.

"Un montaje"

El representante permanente de Rusia en la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), Alexánder Shulguín, también ha subrayado la necesidad de cooperar, recordando que en caso de que "los ingleses no quieran realizar consultas directas" con Rusia, estas se podrían hacer a través de los órganos de la OPAQ. "Existe el único método para resolver esta situación. Hay que volver al marco legal de la Convención sobre armas químicas", ha enfatizado el diplomático.

"Lo consideramos un montaje", ha afirmado Shulguín. "Dijimos desde el principio que Rusia no tiene nada que ver con lo que ocurrió en Salisbury", ha expresado el alto cargo en una entrevista a la cadena Rossiya 1.

Los datos revelados por Scotland Yard han provocado dudas en algunos especialistas, que han comentado la calidad de las imágenes reveladas: "¿Acaso el Ministerio de Exteriores de Reino Unido no ha compartido con la Policía las fotografías que realizó para los visados?", ha comentado el analista e historiador Vladímir Kornílov.

 

El exagente doble de inteligencia Serguéi Skripal, y su hija Yulia fueron envenenados en la ciudad británica de Salisbury el pasado 4 de marzo con una sustancia que Londres identificó como el agente nervioso Novichok. El caso desató una grave crisis diplomática internacional después de que Londres acusara a Moscú de estar detrás del ataque. Rusia ha denunciado en reiteradas ocasiones el carácter infundado de estas acusaciones y la falta de pruebas.

Mientras tanto, la investigación llevada a cabo en el Reino Unido a lo largo de los últimos meses tampoco ha dado resultados hasta el momento. Aunque el laboratorio de Porton Down ha identificado la sustancia utilizada como Novichok y como un agente nervioso de grado militar, sus científicos no han podido determinar en qué país fue fabricado.

María Zajárova señaló anteriormente que Moscú había enviado unas 60 notas diplomáticas a Londres exigiendo que se le proporcione acceso a la investigación, a los ciudadanos rusos afectados en el ataque, solicitando ayuda legal y expresando propuestas de cooperación, pero las autoridades británicas no reaccionaron.