La Tienda Republicana

Los suizos rechazaron ayer en referéndum quitar a la banca privada la potestad de crear dinero

La iniciativa quería acabar con la capacidad de los bancos comerciales de multiplicar el dinero como hacen en la actualidad a partir de una suma mucho más pequeña de "dinero fiduciario" y dejar esa potestad en exclusiva al banco central suizo. Fue rechazada por el 75% de los participantes.

La finalidad era evitar burbujas epeculativas, pero era complicado que la medida saliese adelante con toda la banca, todos los partidos y poderes económicos del país haciendo campaña en contra.

Los suizos han rechazado este domingo en referéndum una iniciativa popular para que el Banco Nacional sea el único que emita dinero, o lo que es lo mismo, que la banca privada pierda la potestad de crear dinero de la nada. Según sus partidarios, la reforma hubiese tenido el efecto de garantizar la estabilidad financiera del país, aunque convertiría a Suiza en un laboratorio financiero, de ahí que se haya impuesto una visión conservadora azuzada pr una campaña de miedo.

La radical reforma fue propuesta por un comité compuesto por profesionales de diferentes sectores, incluyendo economistas, especialistas financieros, pero también docentes y grupos sindicales, que consiguieron reunir más de 100.000 firmas necesarias (111 mil) para llevarlo a las urnas, donde fue rechazado por un 75% de los votos.

El texto sometido a consideración de los ciudadanos daba al Banco Nacional del Suiza (BNS) poderes plenos y exclusivos en materia de creación de dinero, lo que según sus adherentes hubiese tenido el efecto de evitar burbujas especulativas y garantizar la estabilidad financiera del país.

Sin embargo, los sectores políticos y económicos que se oponían a la iniciativa consideraban que debilitaba a los bancos y creaba costes suplementarios que terminarían siendo pagados por los clientes. Asimismo, se afirmaba que hacer del Banco Nacional de Suiza el único con potestad de emitir dinero amenazaba la independencia de la que debe gozar esta entidad monetaria.

Fran Boait, director ejecutivo de Positive Money, una de las organizaciones que apoyaban la iniciativa, ha afirmado tras conocerse el resultado;

"El hecho de que alrededor de una cuarta parte de los votantes apoyaran la iniciativa Vollgeld muestra que existe un verdadero apetito por una reforma radical de un sistema monetario y bancario que no parece estar funcionando para la mayoría de la gente.

Aunque los ciudadanos suizos rechazaron esta propuesta particular sobre dinero soberano en el referéndum de hoy, se ha desencadenado un debate necesario sobre los fundamentos del dinero y que este deba tener el poder de crear y distribuir. La campaña Vollgeld debe ser aplaudida por traer un tema tan importante a la atención mundial.

Esta votación no debe representar el fin, sino el comienzo de una conversación mundial sobre si el control de la creación de dinero debería estar en manos privadas o públicas. La cuestión ha sido planteada por los suizos, y existe un movimiento creciente en toda Europa dispuesto a responder".

Por su parte, Jean-Marc Heim, otro de los partidarios del "Sí", ha considerado que "la iniciativa ha permitido generar un amplio debate y despertar conciencias" en la población sobre el poder que tienen los bancos comerciales gracias a su capacidad de crear dinero.

"No abandonaremos el combate", ha asegurado, tras afirmar que aquellos que han liderado el referéndum sobre este tema continuarán trabajando por una reforma del sistema bancario y por la reglamentación de las criptomonedas.

Para el diputado de la derecha Liberal-Radical, Olivier Feller (PLR/VD), copresidente del comité contra la iniciativa, "el pueblo no ha querido que Suiza se convierta en un laboratorio de experimentos en materia de política monetaria".

El Banco Nacional de Suiza emite el 10% de la masa monetaria

Actualmente, el Banco Nacional de Suiza emite billetes y monedas que solo representan el 10% de la masa monetaria que está en circulación.

El resto consiste en "dinero escriptural", es decir que solo existe de forma electrónica en una cuenta bancaria, que los bancos comerciales van creando a través de los créditos que aprueban, sea a empresas o particulares, en lugar de utilizar el dinero que sus clientes han depositado en sus cuentas.

Los autores de la rechazada iniciativa deseaban poner fin a ese sistema a cambio de otro que desde su punto de vista hubiese servido mejor para proteger el dinero de los clientes de bancos y prevenir nuevas crisis financieras.

El Gobierno suizo se opuso desde el principio a este cambio por el impacto que hubiese tenido en la actividad comercial de los bancos -un sector del que depende el 5,6% de los empleos y el 9,1% del PIB del país-, que habrían tenido más dificultades para financiar préstamos, entre otros problemas que anticipaba.

En su argumentación a los votantes, las autoridades federales explicaron que los bancos hubiesen debido buscar medios alternativos de financiación seguramente más onerosos, afectando sus márgenes de intermediación, y trasladando probablemente ese coste a los solicitantes de préstamos.

* Con información de Agencias.