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Argentina. El martes, 20M, arranca en Diputados la discusión formal por la legalización del aborto/ Seis de cada diez argentinos apoyan la despenalización

El debate, primera jornada
Habrá un plenario de comisiones en el que se establecerá la metodología del trabajo para las futuras reuniones y las voces que se escucharán durante los próximos meses. Los proyectos que se pondrán a consideración son cinco. El principal es el que presentó la Campaña.

El martes se abrirá formalmente la discusión sobre el aborto en la Cámara de Diputados. La plenaria de comisiones está citada para las 18.30, en la sala de reuniones del Segundo Piso del Anexo. Según dispuso el presidente de Legislación General, la comisión cabecera, el macrista Daniel Lipovetzky, “se convoca a los fines de establecer la metodología del trabajo” para la realización de las futuros plenarios. Es decir, en la reunión, en la que participarán diputados y diputadas de las comisiones de Acción Social y Salud Pública, Familia, Mujer, Familia, Adolescencia y Niñez, Legislación Penal y Legislación General, se acordará cómo se llevará adelante el tratamiento legislativo. “La idea es que cada diputado pueda presentar hasta cuatro personas que quiere que expongan”, adelantó Lipovetzky a PáginaI12. No está definido aún, pero es probable que se permita que legisladores que no integran las cuatro comisiones, porque algunas bancadas pequeñas no tienen representantes en ninguna de ellas, puedan también proponer expositores. “Armaremos un organigrama por tema y por posiciones. Trataremos de que el debate sirva”, agregó.

Quienes apoyan la reforma legal, celebran que “estamos muy cerca de tener los votos”, para darle media sanción. El punto es si se avanza con la despenalización y legalización del aborto o solo con ampliar las causales de no punibilidad incluyendo la posibilidad de hacerlo hasta las 14 semanas de gestación. La discusión en el Senado será más ardua.

Por el momento, los proyectos que se pondrán a consideración son cinco: el que impulsa la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que ingresó con 71 firmas de un amplio arco político; uno que presentó la diputada Araceli Ferreira junto a otros legisladores del Peronismo para la Victoria, dos del macrista Sergio Wisky y uno de su compañero de bancada, Marcelo Wechsler. Tanto Wisky, como Lipovesky y Wechsler firmaron el proyecto de la Campaña junto a otros dos integrantes del bloque oficialista. La principal diferencia de los proyectos que presentaron los diputados de Cambiemos con el de la Campaña, es que no legalizan la práctica, sino que la mantienen dentro del Código Penal, aunque amplían los permisos para abortar. También contemplan que la IVE tenga cobertura médica. En los próximos días se espera que ingresen otros proyectos: del propio Lipovetzky, y de los kirchneristas Mayra Mendoza y Daniel Filmus, entre otros. Seguramente se pondrá en discusión también si se regula la objeción de conciencia.

“Se trata del último delito de género y eso es inadmisible e inconstitucional en este siglo”, dijo a este diario la diputada Ferreira. En 2012, en una entrevista con este diario, la diputada contó por primera vez públicamente, con emoción y valentía, que se había sometido más de una vez a un aborto en su juventud. “Yo aborté y soy mamá. Que alguien me venga a decir que soy una asesina, y que merezco ir presa por eso. Hay que personalizar el aborto, romper el tabú que silencia el tema. Porque ahí te das cuenta de la desmesura de la ley”, dijo en aquel momento. Aquella confesión pública la siguió movilizando. “Desde que la humanidad existe, las mujeres hemos sido las dadoras y mejores custodias de la vida, en todos sus aspectos y en todas sus etapas. Pero hoy, en el siglo de la tecnología y libertades, se nos sigue obligando a optar entre una maternidad no deseada o la cárcel, y así seguimos siendo inquisidoramente desapoderadas de derechos esenciales y personalísimos por la religión y por el Estado, que   –aun en sus mejores versiones– no han tenido ni la aptitud protectora ni la vocación de cuidado que ancestralmente demostramos”, destaca.

El proyecto que tiene más firmas es el de la Campaña, que despenaliza y legaliza el aborto hasta las 14 semanas de gestación y más allá de ese plazo cuando corre riesgo la vida o la salud de la mujer, en casos de violación o de malformaciones fetales graves, en línea con la ley española (ver aparte). Establece además que la práctica sea cubierta por las obras sociales y las prepagas y se practique tanto en hospitales públicos como en el sector privado. Ferreyra lo firmó pero también presentó uno propio, que convierte en derecho la interrupción voluntaria de embarazo sin definir plazos. Establece, entre otros puntos, que el Estado debe producir el misoprostol, y distribuir la droga, usada para el aborto farmacológico, a través del Plan Remediar o el mecanismo que lo sustituya.

Por ahora no están incluidas en el temario de la reunión plenaria de las comisiones ninguna de las iniciativas que proponen llamar a consultas populares para que la población opine si está de acuerdo con la legalización del aborto ni aquellas que establecen que las mujeres que quieren interrumpir voluntariamente un embarazo sean forzadas a continuarlos hasta la semana 20 o 21, para luego ser sometidas a una inducción de parto y poner los fetos, con pocas posibilidades de sobrevida, en incubadoras para luego darlos en adopción.

“No podemos demorarnos con el debate más de dos meses. La idea es que llegue al recinto antes del Mundial de Fútbol”, dijo Lipovetzky. Habría consenso entre oficialistas que apoyan la discusión en fijar en 14 semanas el permiso para abortar pero no estarían tan de acuerdo en convertirlo en un derecho de las mujeres, sino en que ya no sea delito en esos casos. Es probable, analizan desde la Campaña, que en la medida en que avance el debate se amplíen las adhesiones a su iniciativa. Con mucho asombro, una diputada que lo acompaña desde hace años, comentó a este diario que un colega del Frente Renovador, de los que están en contra (solo una diputada de ese bloque firmó el proyecto de la Campaña), le dijo que cada vez le cuesta más sostener públicamente su postura. Impensado apenas unos meses atrás, las movilizaciones del movimiento de mujeres, lograron finalmente sacar al aborto del clóset en el ámbito legislativo. Los pañuelos verdes volverán el marte a teñir las calles en los alrededores del Congreso.

Según una encuesta de Amnistía Internacional Seis de cada diez argentinos apoyan la despenalización del aborto

El 59 por ciento de los argentinos está a favor de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Amnistía Internacional y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad impulsaron un informe, con miras a la discusión de distintos proyectos para despenalizar el aborto, que comenzará con un plenario de comisiones el martes en el Congreso de la Nación.

El 59 por ciento de los argentinos está a favor de despenalizar el aborto, es decir, seis de cada diez personas. La misma proporción opina que la Iglesia Católica debería mantenerse al margen de este debate. La encuesta fue realizada por la consultora Quiddity entre el 3 y el 5 de marzo pasado, por vía telefónica, a 1561 hombres y mujeres mayores de 16 años y de diferentes edades, nivel educativo y religión a lo largo de todo el país. Amnistía Internacional (AI) y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes) impulsaron el estudio, con miras a la discusión de distintos proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo que comenzará el martes en el Congreso de la Nación.

“Mucho se ha hablado sobre si la sociedad está o no preparada para debatir sobre el aborto. Las opiniones son contundentes: para la población es un tema importante e incluso la mayoría acuerda con la posición de despenalización”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina. El resultado desestima a varios dirigentes políticos, quienes señalan que para la población se trata de una discusión secundaria: el 70 por ciento de las personas entrevistadas considera como muy o bastante importante que el Congreso debata la despenalización del aborto.

El estudio también revela el avance en la agenda de género. La mitad del total de los encuestados evalúa que los legisladores deben dar importancia y priorizar los derechos de las mujeres. “Los números revelan que el debate que próximamente afrontará el Congreso sobre la despenalización del aborto en la Argentina se transformó en un asunto social masivo. El 98 por ciento de los entrevistados por lo menos ha escuchado hablar sobre su tratamiento”, Mariana Romero, investigadora Cedes-Conicet.

Por otra parte, el aborto no aparece como una realidad ajena de quienes participaron de la encuesta. Casi cinco de cada diez entrevistados dice conocer a una mujer que interrumpió voluntariamente su embarazo, dato que se repite en todas las clases sociales. “Desde el pedido de educación en las escuelas, el tratamiento en el Congreso y hasta el reconocimiento sobre personas que ya han interrumpido el embarazo dan cuenta de esto: la sociedad pide apertura y debate”, sostuvieron en un comunicado desde AI.

Respecto al rol de la Iglesia Católica, el 63 por ciento de las personas encuestadas opina que la institución debe “mantenerse al margen” y que tiene “poco o nada” de interés en que haya realmente educación sexual y reproductiva en las escuelas. El 73, afirma que la Iglesia Católica realiza poco o ningún esfuerzo en que haya educación sexual y reproductiva. Sobre este último tema la coincidencia es mayor: más del 90 por ciento acuerda con incluir educación sexual y reproductiva en las escuelas primarias y en las secundarias.

 

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