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Crónicas de la revolución cubana: José Rego López

Muchos fueron los españoles y sus descendientes los que participaron en la revolución cubana. José Rego López nació el 8 de febrero de 1887 en una aldea llamada San Sebastián de Devesos, Municipio de Ortigueira (Coruña). Aunque su verdadero nombre era Juan Vicente. A los trece años emigró  a La Habana con su familia.

Sus primeros trabajos fueron como dependiente de panadería, para luego pasar a trabajar en una lavandería. Por las noches según nos cuenta el escritor Neira Vilas estudiaba en el plantel escolar “Concepción Arenal” del Centro Gallego, donde consiguió cierto nivel de instrucción. Con 17  años se afilia al gremio de Planchadores,  donde fue delegado de barrio. Era tal la explotación patronal en dicho gremio, que  luchaban para reducir la jornada laboral diaria a doce horas. Fue él quien organizó y  dirigió una huelga en el año 1912, consiguiendo la reducción de la jornada.

En 1923 lo detuvieron por primera vez, por haber participado en una asamblea, celebrada en el Centro Obrero de la Habana. Fue presidente y tesorero de su gremio.

Rego López forma parte de la fundación de las primera Agrupación Comunista de la Habana, hasta que en 1925 se funda el Partido Comunista de Cuba. En esta agrupación participaron Pedro Peña, José Miguel Pérez y  Carlos Baliño. Este último histórico dirigente, fuera colaborar de José Martí, en el Partido Revolucionario Cubano.

Una de sus tareas en este partido era atender el trabajo sindical. Por aquellos años la colonia gallega era una de las más numerosas de la isla. Nuestros emigrantes ejercían como empleados de comercio, marineros, obreros de la construcción etc. Las luchas sindicales de estos inmigrantes,  los llevaron después del triunfo de la revolución rusa, a militar en las ideas del comunismo. Junto a José Rego López podemos nombrar a otros comunistas gallegos que se incorporaron a la lucha de clases en Cuba, entre ellos: Enrique Lister, Modesto López, Manuel Porto Dapena, Filisindo Paz, Benigno Milia, Fernández Valle, María Arauxo “La guerrillera”, Anxo Carcaño etc.

Por aquel entonces el Partido vivía perseguido y sus militantes en la clandestinidad el seudónimo por la cual era conocido Rego era el de  “Ramiri Ramírez”.

La clase obrera cubana, en las dos primeras décadas del siglo XX, crecía numéricamente y elevaba su conciencia clasista. En agosto de 1925 un valioso grupo de luchadores proletarios logra fundar la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), organización combativa catalogada como la primera central proletaria cubana y que desde su nacimiento se convirtió en motor impulsor de la lucha de clases en centrales azucareros, puertos, industria tabacalera y otros sectores. La CNOC, orientada por el  Partido Comunista, dirigió la lucha contra la dictadura de Machado.

En 1928 es nombrado candidato a integrar el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, entre los candidatos por América latina  estaban Victoria Codovilla, Rodolfo Ghioldi entre otros.

Rego fue enviado por su partido a participar de dos eventos muy importantes y trascendentales de la historia del sindicalismo y el movimiento comunista latinoamericano: la fundación en Montevideo de la Confederación Sindical Latinoamérica (CSLA) del 18 al 26 de mayo de 1929 y del  1 al 12 de junio de la Primera Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina.

Esta central Latinoamérica nació como iniciativa de la Internacional Sindical Roja. Por su experiencia sindical y política fue elegido para representar al movimiento obrero cubano y al Partido Comunista. La tarea de recaudar fondos para el viaje, fue una dificultad por el alto coste del pasaje, ya que la internacional no podía enviarles dinero. Por otro lado era necesario hacer ver que el viaje tenía carácter sindical, por las represalias que podían tener los que fueran al congreso comunista. Es así que Rego, junto a  Alejandro Barreiro y Sandalio Junco, viajan  a estos dos encuentros. El viaje les costó 378 pesos cubanos a cada uno y realizó la ruta marítima La Habana, Valparaíso, Buenos Aires, Montevideo.

Luego retornarían a Buenos Aires, donde se realizaría el histórico encuentro de los comunistas del continente, que formaban parte de la III Internacional. En aquel congreso Rego manifestó la protesta del partido, por la falta de atención a la sección cubana de la  IC.

La política de terror antiobrero, de la tiranía de Gerardo Machado de 1925 a 1933,  significó la detención y expulsión de centenares de activistas extranjeros. Esta situación lleva al movimiento obrero cubano a enviarle una carta al presidente Machado, para que parara las expulsiones de trabajadores extranjeros.

Al poco de regresar de Buenos Aires,  el 4 de agosto es detenido por su participación en el Congreso de  la Internacional.

El partido logro que se publicara la noticia de su detención, en la prensa nacional e incluso pudieron hablar con él a pesar de estar incomunicado.

Lo llevaron al buque militar Máximo Gómez, donde lo interrogaron Fors y Trujillo, jefes de la Policía Judicial y Secreta, respectivamente. Lo acusaron de participar en las luchas obreras y ser miembro de la Agrupación Comunista de La Habana. En el interrogatorio la policía no le pudo sacar ninguna información, alego que solamente había viajado a la Argentina a visitar a una hermana. Del barco fue trasladado a la prisión de la Policía Secreta. Cinco  días después fue liberado de forma sorpresiva. Le iniciaron un expediente de expulsión del país. Mientras  se produce la represión de la dictadura, el movimiento obrero clasista denuncia estos hechos y hace llamamientos a la movilización de los trabajadores. Uno de los manifiestos señala:

“Camaradas: una ola más brutal y feroz de terror blanco desencadena en estos momentos el gobierno sobre todo el pueblo de Cuba y particularmente sobre el proletariado. Las suspensiones de las garantías constitucionales decretadas por Machado y sus comparsas tienen por único objeto acentuar la represión y la persecución contra los trabajadores y el pueblo que lucha contra el hambre y la explotación. Habiéndose decretado el estado de sitio, el gobierno asesino que está en el poder tiene en sus garras a los militantes leales y luchadores de la clase obrera, y con una completa impunidad pueden ser encarcelados, asesinados o masacrados como bestias. Los asesinos a sueldo de la policía tienen mano libre para saciar su sed de sangre de trabajadores, para encarcelar y perseguir a los obreros que se rebelan contra la situación actual insufrible. Después de la masacre contra los estudiantes revolucionarios y obreros realizados por los cuerpos policíacos y él ejercito en las calles de La Habana y otras ciudades del interior, después de cazar a tiros a apalear a los que protestaban contra el gobierno que ha entregado el país al imperialismo yanqui y han arrasado a las masas al hambre y a la desesperación, el terror blanco ha seguido su curso feroz. Nuevas detenciones sin motivo contra militantes abnegados del proletariado, numerosos registros de domicilio, persecución incesante contra los obreros revolucionarios, asaltos con destrucción de mobiliario y clausura de hecho del centro Obrero de Revillagigedo Nº 8, encarcelamiento en prisiones militares y, por último, nuevo sistema de asesinato empleado por la policía secreta: envenenar a los presos echándoles arsénico en la comida. Un compañero detenido por la policía fue tratado de envenenar, salvándose milagrosamente de los asesinos.

El Compañero José Rego López puesto en libertad después de cinco meses de cárcel, es vuelto a encarcelar al asistir al juicio y Expulsado en la mañana del domingo 23....es necesario que las masas obreras, en estos momentos en que el gobierno se ceba en los trabajadores, se agrupen alrededor de su organización de lucha Defensa Obrera Internacional...”

El movimiento obrero no pudo evitar la expulsión de Rego López, quien fue conducido desde la cárcel hasta un barco que lo llevo nuevamente a su Galicia natal. Allí lo esperaba la dictadura de Primero de Ribera y poco tiempo después la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931. A su regreso a Ortigueira se vinculó al pequeño Partido Comunista, que por aquellos años comenzaba a organizarse en la geografía gallega. La sede central estaba en Vigo, donde comenzaban a tener cierta influencia en el movimiento obrero.

Con la caída del dictador Machado regresa a Cuba en 1935, donde comienza a trabajar en una empresa de fabricación de cigarros. Participó en la huelgas de octubre de 1934 y marzo de 1935.

Con el estallido del golpe de estado en España, José Rego participa activamente de la solidaridad con la España Republicana. Según sus propios testimonios recordaba con mucha emoción la llegada de Castelao a Cuba y su participación en el acto antifranquista de la Cervecería Polar. Allí el patriota galleguista, denuncio los crímenes cometidos por Franco y solicito la ayuda solidaria del pueblo cubano. Con el triunfo de la revolución se suma a este proceso, integrándose en el nuevo Partido Comunista de Cuba.

Rego López falleció en la Habana el 15 de agosto de 1976. 

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