La Tienda Republicana

Informe de 28 páginas confirma vínculos oficiales saudíes con el terrorismo

23/07/2016

Tras haber estado mantenido en secreto durante 15 años, el informe al Congreso de 28 páginas sobre los atentados del 11 de Septiembre fue finalmente desclasificado. Contrariamente a lo que Arabia Saudí pretende, este informe demuestra claramente la participación saudí directa en los atentados.

Según el New York Post, “un documento de la CIA, difundido en Julio de 2002, no deja lugar a dudas con respecto a los vínculos entre los secuestradores de los aviones y la Embajada de Arabia Saudí en Washington y su Consulado en Los Angeles. Las pruebas son irrefutables con respecto al apoyo que los terroristas recibieron del gobierno saudí.

El informe evoca también el apoyo de Arabia a la organización Al Qaida. El New York Times estimó que los documentos confirman con solidez los esfuerzos del reino dirigidos a bloquear los intentos estadounidenses para luchar contra Al Qaida durante los años anteriores al 11-S.

El documento detalla en especial los vínculos existentes entre las autoridades saudíes y un cierto número de autores de los atentados del 11-S. Además, revela que miles de dólares procedentes de la familia real fueron entregados a los terroristas que llevaron a cabo los atentados y a otros sospechosos de pertenecer a Al Qaida.

A pesar de los esfuerzos realizados para reformular el contenido del informe, esto no impide encontrar en él los vínculos hasta el punto de que el FBI creó un grupo especial de trabajo encargado de investigar a Arabia Saudí. Según escribe Paul Sperry, en el New York Post, las investigaciones sobre Arabia Saudí tardaron en comenzar después de los atentados del 11-S debido a “la posición de Arabia Saudí en tanto que aliado de EEUU”, expresión mencionada varias veces en las 28 páginas del informe.

Funcionarios y agentes saudíes

El informe menciona que Omar al Bayumi, un responsable administrativo de una mezquita de California y empleado del Ministerio de Defensa saudí, que estaba considerado por los servicios de seguridad de EEUU como un agente de inteligencia saudí, ofreció “importantes ayudas” a los piratas saudíes Jalid al Midhar y Nawaf al Hazmi, participantes en el 11-S tras su llegada a San Diego en febrero de 2000. Ambos se quedaron en el apartamento de Bayumi.

Además, los autores de los ataques tuvieron vínculos con Sheij Fahan Thumairi, un empleado del consulado saudí de Los Angeles. Los registros muestran que el diplomático saudí acreditado llevó a cabo decenas de conversaciones telefónicas con Bayumi y también tuvo tratos con los terroristas, con los que se reunió regularmente.

El informe añade que otro funcionario del Ministerio saudí del Interior se quedó en el mismo hotel de Virginia que Al Hazmi y otros autores de los atentados del 11-S la noche antes de los mismos.

Una de las páginas menciona al saudí Salah Hussein, que, según los agentes del FBI, “mintió sobre la ausencia de una reunión y sobre su conocimiento de los autores del 11-S. Sin embargo, cuando el FBI quiso interrogarle de nuevo, era demasiado tarde. Él había abandonado el país junto con otros saudíes sospechosos a demanda de Bandar bin Sultan, embajador saudí en Washington, y con la aprobación de la Casa Blanca”.

Con respecto a Bandar, su teléfono fue encontrado en una agenda de un alto responsable de Al Qaida, un tal Abu Zubaida, que cuando fue arrestado en Pakistán en 2002.

La lista de conexiones no acaba aquí sino que continúa alargándose.

Arabia Saudí y la financiación del terrorismo

Por su parte, el periódico Washington Times mencionó en un artículo la financiación saudí a “mezquitas y organizaciones caritativas que promueven el extremismo”. El diario señala que, según los observadores de los movimientos takfiris, el informe confirma las acusaciones lanzadas contra el gobierno saudí y contra ciudadanos saudíes ricos de financiar a las redes extremistas en EEUU.

El informe señala que la Mezquita Ibn Taymiyyah, en Culver City, California, “es un sitio que apoya las actividades vinculadas al terrorismo”. Ella coopera con la Mezquita Fahd de California, que estuvo dirigida por el ya mencionado Fahad Thumairi. Uno de los agentes del FBI dijo en una entrevista relativa al informe que “el gobierno saudí ha blanqueado dinero deliberadamente a través de esta mezquita”.

El informe añade que “el FBI cree que una parte de la financiación proveniente de Arabia Saudí pasa a través de la Mezquita de Ibn Taymiyya en Los Angeles y el Centro Islámico de San Diego.

El FBI sospecha que el Centro Islámico blanqueó dinero de Al Qaida. Uno de los empleados de este centro ayudó a Al Hazmi y Al Midhar a unirse a la escuela de vuelo y actuó con ellos en tanto que traductor.

El informe menciona también al Instituto Islámico de África del Norte, la Sociedad Al Haramain y otras instituciones financiadas por Arabia Saudí que extienden el radicalismo y la doctrina salafista en EEUU y el mundo, según el FBI. Ellas han obtenido financiación de dignatarios religiosos wahabíes extremistas de Arabia Saudí.

Un ex agente del FBI, John Gandolo, afirmó tras la publicación del informe que Arabia Saudí es la nación que más ha gastado para difundir el radicalismo en el mundo. Citado por el Washington Times, él manifestó que “el Departamento de Estado y la seguridad nacional deberían clasificar a Arabia Saudí como enemigo de EEUU”.

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